El poder de la educación y la cultura

Por: Wilson Zapata Bustamante
Director de Ecuador Universitario

Las condiciones para que los países pobres salgan de su estancamiento estriban en la elevación del nivel educativo y cultural, a contrapelo de la tendencia desculturizadora que conlleva el falso cosmopolitismo. Aquí reside el problema de la globalización. Y, sin embargo, los esfuerzos de las sociedades de la abundancia en este terreno educativo y cultural son casi nulos. La gran oportunidad de la globalización  es el intercambio y difusión  de conocimientos en una sociedad donde  el saber -y ya no las mercancías o territorios- es  la clave de la riqueza. El conocimiento no es propiedad de nadie, es difusivo de suyo, no se agota nunca, pues se acrecienta al compartirlo. Su intercambio presenta caracteres antitéticos a los del mercado. La economía ya no es solo el mercado, sino que ella misma está penetrada de punta a cabo por la cultura. La vertiente más humana de la globalización  es el ágora o el areópago: un espacio libre y abierto para un saber que se hace accesible a todos los ciudadanos.

Basada en estos principios, la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL), constituida en noviembre de 2018, tiene como principal objetivo contribuir a la difusión de los conocimientos sociales de la Región y del mundo. No es una empresa mercantilista con ánimo de lucro, pues, sus publicaciones son de acceso abierto. Es  un espacio que intenta cumplir con una labor de comunicación académica y científica. Además, un medio con una decidida orientación por fomentar y potenciar las producciones de jóvenes e investigadores consolidados en sus distintas disciplinas, con parámetros y criterios sustentados en el rigor científico y profesional.

Auguste Blanqui (1805- 1881) escribió lo siguiente: “ El ignorante casi no es un hombre, se deja llevar como un caballo a tirones de riendas y golpes de espuela. La única preocupación de su amo es amaestrarle para que trabaje y obedezca (…) La libertad está en la instrucción; la igualdad está en la instrucción; la fraternidad está en la instrucción.”

Un espíritu libre -decimos nosotros- ama la instrucción, la educación, la cultura y la fraternidad. Mandela decía que la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo y el mundo necesita cambios. Para acabar con la ignorancia, para desechar las servidumbres, para poner fin a la pobreza y garantizar la igualdad de oportunidades y la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Solo a través de la educación conseguiremos crear conciencia del perjuicio que la desigualdad causa en la sociedad. Sólo por medio de la formación alcanzaremos la verdadera libertad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *