Cuenca la Bella

Por: Guifor Trujillo
Periodista deportivo, Cuenca (Ecuador)

Entre otros calificativos que cientos de poetas han ensalzado a nuestra querida urbe en la que nacimos y que por cierto nos sentimos orgullosos.

Cuenca cuna de campeones, otro de los títulos bien ganados gracias a la enorme capacidad de sus deportistas que han dejado muy en alto al país en competiciones internacionales, una larga lista que no alcanzaría el espacio de esta columna para nombrarlos.

Tantas y tantas medallas que lucen y lucieron en su pecho aquellos que luchan día a día para llegar a la meta soñada. Preseas en diferentes eventos como Olimpíadas, Juegos Panamericanos, Sudamericanos, Bolivarianos y Nacionales.

El sudor en la frente como una muestra del enorme esfuerzo que han dejado en una pista, en una cancha de césped, en un tablado, en un tatami, etc. Eso representa grandeza, dedicación y sacrificio, muchas de las veces incomprendidos. Si no gana una prueba tal o cual deportista es blanco de críticas por parte de aquellas personas mezquinas que no valoran todo el entorno de los jóvenes que dejan de lado sus años de adolescencia para dedicar su tiempo a practicar tal o cual disciplina. No analizamos, cómo viven, cómo se alimentan, cómo reparten su tiempo para estudiar, entrenar y mucho más.

Si analizamos la condición socio económica de centenares de atletas que han subido a un pódium, llegamos a la conclusión de que un alto porcentaje proviene de familias humildes no por su apellido, sino porque en sus hogares los padres tienen que “romperse el lomo” para poder llevar el sustento y pan a sus hijos, alimentación que en la mayoría de casos es precaria. Sin embargo, todo queda de lado porque los muchachos simple y llanamente se plantean un objetivo, competir y competir en busca de encontrar una realización interna.

Hay que resaltar adicionalmente que “Cuenca la Bella” ha progresado en muchos campos, y en lo deportivo no es tan así en materia de escenarios, muchos de los cuales resultan obsoletos como el estadio Alejandro Serrano Aguilar al que casi casi podemos calificarlo como un “mamotreto” por sus características que no han variado mayormente desde su primera remodelación en 1972, la última en 1993, es decir que han transcurrido casi treinta años en que su estructura no ha mejorado. Bajo estas condiciones, no se lo considera para eventos de alta competencia como una Copa Conmebol Libertadores o Sudamericana, en razón de que el aforo es insuficiente a más de la pésima iluminación si tomamos en cuenta la cantidad de reflectores quemados y que no se han repuesto.

Todos preguntan qué pasa, por qué no se ejecutan obras que permitan estar a la par de otros escenarios que existen en el país logrados gracias al aporte de empresarios o autoridades que han contribuido para su mejoramiento. Una sola respuesta a esta incógnita, “no hay dinero y san se acabó”.

¿Cuenca la Bella, llegará algún día a un sitial mucho más alto? Estoy seguro que sí, siempre y cuando dejemos de ser tan indolentes y apoyemos como es debido al deporte. 

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