Carta abierta al presidente de la Junta de Andalucía (España). Se prohíbe educar en casa

Por: Manuel Ferrer Muñoz, PhD
España

Hace dos meses y medio me dirigí al presidente del Gobierno autónomo andaluz, para trasladarle unas reflexiones acerca de la lamentable experiencia que vivió mi familia a su regreso a España, después de cinco años en el Ecuador: una ley injusta y controvertida acabó con un proyecto educativo en el que habíamos invertido un lustro.

En mi ingenuidad se me ocurrió abrir la posibilidad de acceder a una entrevista que me permitiera exponer de viva voz la decepción por la falta de apertura manifestada por los servicios de inspección de la Consejería de Educación y Deportes, y manifestar mis puntos de vista acerca las carencias de la Comunidad andaluza en el área educativa, con la exposición de algunas propuestas programáticas.

El resultado, previsible: carta arrojada al cesto de los papeles, previo amable acuse de recibo del Gabinete correspondiente, y la sempiterna y siempre incumplida promesa de que los ‘expertos’ estudiarían con interés esas recomendaciones, “las cuales trasladaremos a los foros correspondientes, para su conocimiento y valoración a los efectos oportunos”.

Lasciate ogni speranza! El diálogo de los políticos con la ciudadanía cesa horas después de la celebración de elecciones.

Les dejo con el texto de la carta.

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Benamocarra, 5 de julio de 2022

Sr. D. Juan Manuel Moreno
Presidente de la Junta de Andalucía

Distinguido presidente y amigo

Permítame, en primer lugar, una breve presentación. Soy malagueño, profesor universitario recién jubilado, con una larga trayectoria académica fuera de España, en países como México o Ecuador. Hace cuatro años regresé a Málaga con mi familia, y nos instalamos en Benamocarra, donde quisimos continuar las prácticas de educación en casa que habíamos seguido en Ecuador durante cinco años.

A raíz de ese proyecto de formación, en el que modestamente mi esposa y yo nos consideramos unos afortunados expertos, hemos debido afrontar circunstancias dramáticas por el acoso padecido desde la Inspección de Educación, sin que se tomaran nunca en consideración nuestros argumentos ni se prestara mínima atención a nuestras propuestas, que ni siquiera fueron respondidas, como era preceptivo.

Conozco, lógicamente, la legislación general sobre la materia, aunque, por razones obvias, discrepo radicalmente de la imposición del aprendizaje escolarizado como única opción educativa. Pero usted mejor que nadie sabe que en Andalucía vivimos una situación muy particular dentro del contexto nacional –también en el ámbito educativo-, por cuanto padecemos las consecuencias de la presencia prolongada en el gobierno de la Junta de una formación política muy poco respetuosa con las libertades, que convirtió nuestra región en un coto privado de caza, y utilizó la función pública como un mecanismo para procurar empleo fijo a toda una legión de amigos, simpatizantes y recomendados. Me dirá que con esos bueyes tenemos que arar; y, sin embargo, entiendo que la plasmación de su programa de gobierno, al menos en el área educativa, requiere la apertura a nuevos aires y unas directrices políticas también innovadoras, que rompan moldes y automatismos ciegos.

Desde mi condición de historiador he realizado estudios y análisis referidos al ámbito de la educación y al carácter manipulador con que se utilizan los libros de texto en los diversos niveles escolares. Y a la vista están los resultados cosechados.

Lamentablemente, desde mi regreso a casa no he encontrado nunca un interlocutor fiable ni dispuesto a escuchar otras voces que no fueran las que provienen de consignas partidistas. Me parece, además, que, por su condición de presidente de todos los andaluces –incluso de aquéllos que por motivos muy particulares no le hemos votado-, cabe esperar de usted apertura al diálogo y, consiguientemente, disponibilidad para atender en una entrevista personal a quien la solicita con todo respeto, aun cuando no haya recurrido a las vías institucionales. Mi padre, recientemente fallecido, que ocupó importantes cargos de responsabilidad en la administración central del Estado, me lo enseñó así con su ejemplo.

Como respaldo de este escrito, y si lo permite el sistema, acompaño mi CV académico que da fe de cuanto le traslado en estas líneas escritas un tanto a vuelapluma, con la confianza que me inspiran su comportamiento y su gestión como presidente de la Junta y sus promesas programáticas para el caso de que los andaluces volvieran a otorgarle su confianza, como así ha sido.

Reciba mi felicitación por el extraordinario resultado electoral de su formación política y la expresión cordial de mi personal aprecio, y quedo en espera de acceder a la entrevista que aquí solicito.

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