Verdades incómodas

Por: Jacqueline Murillo Garnica, PhD
Colombia

Cortesía: eltiempo.com

En un acto público celebrado en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, la Comisión para el establecimiento de la verdad en Colombia presentó el informe final titulado: “Hay futuro, si hay verdad”. Este documento de la Comisión de la Verdad, que fue creada en los Acuerdos de Paz, y se dedicó a investigar a partir de 2018 los hechos que conformaron durante seis décadas el Conflicto Armado Interno en Colombia.

Cómo borrar sesenta y tantos años de episodios sangrientos, secuestros, reclutamiento de menores, desaparecidos, y toda la barbarie que se fue gestando en concomitancia con las fuerzas armadas. Un acto que vindica a las víctimas, la mayoría anónimas, que solo perviven en la memoria de sus dolientes. Con estupor los colombianos escuchamos todos los testimonios consagrados en un volumen de 515 páginas; condensan las voces de los que dieron fe de los sucesos, la orfandad de los hijos, de las viudas, de las familias. Las miradas serenas de los testigos, de los sobrevivientes, de algunos de los victimarios y las fotografías que emulaban la figura de cada víctima fueron el altar para honrar la memoria de los mártires.

Pese a los obstáculos de los sectores más recalcitrantes de la derecha en este país, que quería sepultar todos los horrores cometidos durante estos largos años, queriendo borrar de tajo la memoria histórica de Colombia, y que, como un desplante a las víctimas, el subpresidente Duque no asistió, arguyendo compromisos de otro orden. Era de esperarse, pues según la derecha veterana, aquí no ha habido ningún conflicto armado, aquí lo que hubo fue una cruzada contra los terroristas. Ha dicho el mandatario: “La verdad no puede tener sesgos, ni ideologías, ni prejuicios… En Colombia hemos tenido unas fuerzas legales y del orden que defienden la Constitución y la ley y hemos tenido terrorismo que ha pretendido acallar y silenciar la voz de un pueblo en democracia”.

Sin embargo, el comisionado Saúl Franco ha enfatizado en que “este conflicto es político porque se desarrolla en la lucha por el poder. La verdad no es sólo lo que acontece, hay que analizar sus porqués y eso es lo que a veces llaman carga ideológica. https://www.comisiondelaverdad.co/ Los informes señalan responsabilidades colectivas de todos: de guerrillas, paramilitares y Fuerza Pública”. No nos crea tan estúpidos, Duque. Las cifras que arrojan los hechos no se pueden esconder; 700.000 muertos desde 1958, la mayoría civiles; 121.000 desaparecidos; 50.777 secuestrados (cifra de sólo los últimos treinta años). Por un porcentaje del 45% responden los paramilitares; por el 21% guerrillas, y un 12% agentes del Estado. En la década del 2000 la desaparición forzada fue una actividad masiva. Fue en el gobierno de Turbay Ayala que se entronizó como una práctica contrainsurgente de las Fuerzas Armadas. Ya para los noventa se la apropiaron los paramilitares. Y la exacerbación alcanzó la cifra de 6.402 casos en las administraciones de Álvaro Uribe. Si estos dígitos no nos dicen nada, entonces este país nunca ha existido.

La reconstrucción de la memoria olvidada de esta barbarie en el informe final, pese a todo los torpedos que tuvo, es un avance que la Comisión de la Verdad haya recabado y dado protagonismo a las víctimas en tantos años de silencio para que nunca más se vuelvan a repetir estas historias de horror.

A propósito de tanto boicotear este tejido de memoria colectiva, me llega a la mente la canción del poeta, dramaturgo y escritor brasileño, Chico Buarque:

A pesar de usted

Que mañana será otro día… 

Hoy es usted el que manda,
lo dijo, está dicho,
es sin discusión, ¿no? 

Toda mi gente hoy anda
hablando bajito
mirando en el rincón, ¿vio? 

Usted que inventó ese estado
e inventó el inventar
toda la oscuridad. 

Usted que inventó el pecado
olvidóse de inventar
el perdón. 

A pesar de usted
mañana ha de ser
otro día.
 

Yo quisiera saber
dónde se va a esconder
de esa enorme alegría. 

Cómo le va a prohibir
a ese gallo insistir
en cantar. 

Agua nueva brotando
y la gente
 amándose
sin parar.
 

Cuando llegue ese momento
todo el sufrimiento
cobraré seguro, juro. 

Todo ese amor reprimido,
ese grito mordido,
esta samba en lo oscuro. 

Usted que inventó la tristeza
tenga hoy la fineza
de desinventar. 

Usted va a pagar
y bien pagada
cada lágrima brotada
desde mi penar. 

A pesar de usted
mañana ha de ser
otro día.
 

Daría tanto por ver
el jardín florecer
como usted no quería. 

Cuánto se va a amargar
viendo al día rayar
sin pedirle licencia. 

Cómo voy a reír
que el día ha de venir
antes de lo que usted piensa. 

Tendrá entonces que ver
al día renacer
derramando poesía. 

Cómo se va a explicar
ver al cielo clarear
de repente, impunemente. 

Cómo va a silenciar
nuestro coro al cantarle
bien de frente. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *