Dos pequeñas lecciones para el Ecuador del siglo XXI

Por: Mateo Cedillo Pacheco
Estudiante universitario y miembro de CES-AL, Cuenca (Ecuador)

Alicaídos los ánimos y profundamente desmoralizado, he llegado a la conclusión que los prematuros veinte años de este milenio nos ha dejado algunas lecciones. Ojala que nosotros, los latinoamericanos, podamos dirigir con el objetivo de superar definitivamente las amenazas que se ciernan contra la libertad y la legalidad. La primera de ellas, el reconocimiento de la corta vida de la humanidad: de los ciento treinta siglos de historia tan solo unos pocos instantes corresponde a un supuesto régimen democrático, por tanto, resulta imprescindible y decisivo nuestro posicionamiento en su defensa y en su desarrollo progresivo de mejora. La segunda, es la necesidad de un irrestricto respeto a la Ley. Nada puede encontrarse por sobre las garantías constitucionales de los ciudadanos de un país, en el que existe el imperio de la Ley, su observancia y el estado de derecho.

Ecuador, la pequeña nación de donde provengo, es un preclaro ejemplo de lo pernicioso que pueden convertirse las ambiciones personales de un caudillo o cacique al alcanzar el poder político. Mal que bien ha caminado la democracia ecuatoriana en el pantagruélico y movedizo suelo de la contemporaneidad. Varios de los desatinados golpes de unos pocos quintacolumnistas, que buscaban amordazar la airada naturaleza democrática, han dado en el blanco con la ayuda de un deterioro del sistema hegemónico que reinaba y reina todavía en el Ecuador; aunque la resistencia y persistencia de un grupo de comprometidos intelectuales, escritores y diversos sectores de la sociedad civil han revalorizaron la prudencia, el orden económico y la división de poderes, evitando la debacle del incipiente sistema actual. De todos modos, la incertidumbre de esas amenaza está presente y viva, a través del fantasma del populismo y la tiranía. Debemos estar en alerta permanente, forjando ciudadanos libres, independientes y críticos que puedan contrarrestar esa embestida.

4 comentarios en «Dos pequeñas lecciones para el Ecuador del siglo XXI»

  1. Ciudadanos que estén dispuestos a hablar de la verdad con la verdad, basta de tantas selenosis, basta de tapar el sol con un dedo, es hora de ser y decir las cosas como son, es hora de hacer el cambio, y quien mas que un pequeño grupo de jóvenes que mira al mundo desde una perspectiva diferente.

  2. Quizá el sucinto período de tiempo, como bien se manifiesta en el presente artículo, de ¨supuesta¨ democracia sea la razón para que este régimen esté lisiado o será que, tal vez y solo tal vez, ¨la democracia es, de todos los regímenes, la peor¨. Con esta idea, es menester preguntarse ¿Representan las leyes a todos los sectores sociales? ¿Está, realmente, la Ley por encima de todos? Al parecer, ni siquiera la divina.
    Gran lección a la que se hace referencia en el segundo párrafo: un manifiesto por la autonomía, independencia y verdadera libertad, pues es bien sabido que a una sociedad culta es difícil manipular.

  3. A mi parecer todos los sucesos que han pasado junto con los diferentes gobiernos desde el siglo XXI han demostrado que junto con su palabra de juramento no han cumplido lo que han propuesto y verdaderamente estoy de acuerdo con el escritor de esta opinión porque después de más de veinte años han sido capaces de levantar la voz y protestar por la justicia y la libertad con el objetivo de tratar de al menos un poco de erradicar todo lo que esta afectando al Ecuador y se espera al menos que pueda haber un arreglo.

  4. El inicio del siglo XXI supuso la actualización de todo. En esa línea están las pérdidas de la autonomía, libertad e identidad. Nuestro estado evidentemente apunta a reconstruirse, puesto que la sociedad perdió lo que alguna vez alcanzó en las luchas contra los tiranos. Claro que la balanza indica que los culpables son los demagogos de siempre y los demás asumen las pérdidas.

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