Ultramicroficciones

Por: Agustín Díaz Pacheco
Escritor. Tenerife-Islas Canarias

“Tenía por costumbre tender la ropa en la arena y luego la sumergía en el agua del mar. Cultivaba las paradojas”.

“XYZ se distinguía por realizar sus largas huelgas de hambre en el interior de la excelentemente surtida cocina de un hotel de cinco estrellas”.

“Era sumamente importante que componentes taxidermistas lo invitaran a entrar en la jungla. ¡No lo dudó!”.

“El piloto Takuzi Maremoto, estrelló su avión en una bahía. Tan sólo estaba preocupado por una cuestión, no sabía nadar”.

“Era una persona que se mostraba tan entusiasmada con su condición de iluminado que jamás empleaba sus gafas de sol”.

“Llevaba tantos años recostándose en el mismo árbol del parque que terminó por convertirse en corteza”.

“Un guión hace las veces de buen puente ortográfico”.

“La distancia más corta entre un punto y cualquier letra, es el punto y seguido”.

“Una tilde puede decidir, dado que no es lo mismo pérdida que perdida”.

“Es bien sabido que mientras un optimista contempla un vaso medio lleno, un pesimista un vaso medio vacío, es un idealista quien contempla toda una bodega”.

“Existen muchas fórmulas para dar la vuelta al mundo, así, por ejemplo, situados en un despacho, ante un globo terráqueo, caminar tranquilamente en torno al mismo”.

“Míster Vida se iba en un apasionado coleccionista de aire, el cual acumulaba en cada una de las habitaciones de su extensa casa terrera. Ello suponía que cerrase herméticamente todas las ventanas y las dos puertas, salvo una tercera, transformada en dos compartimentos estancos, para poder salir y entrar a su casa; eran, pues, tres las puertas que daban a la calle. Pero en cierta ocasión, cuando el cartero tocó en otra de las puertas, no en la de los compartimentos estancos, y le dijo que le iba a entregar una carta de su hija, quien residía en Mogadiscio, Míster Vida abrió otra puerta y todo el aire que había acumulado en noventa y siete años se escapó vertiginosamente hacia el exterior”.

“Meditaba el Marqués HIJ cuánto el enorme tiempo transcurrido, años y años, sin haber recibido ni una visita, ni tan siquiera que tocasen en una de las muchas puertas de su casona. Levantó la cabeza y clavó su mirada en la serpiente anaconda que, reptando muy lentamente, acababa de entrar en el espacioso despacho donde él se hallaba”.

“En extremo comprensivo, dado a la benevolencia, el cazador tenía bien sincronizado el mecanismo de disparo de su escopeta de dos caños. Mientras que por una de las bocas de fuego salían disparados perdigones anestésicos, con adecuada dosis de curare, el segundo disparo, a medio minuto del primero, contenía perdigones que originaban la inmediata muerte de la presa”.

“Desde que era muy niño, siempre estuvo muy detrás del lugar de mando del conductor de la guagua [autobús]. Siempre había deseado llegar antes, en la guagua, que el resto de sus compañeros”.

“Esperó tanto tiempo la llegada del tranvía, una enormidad, que decidió convertirse en riel”.

“Iba con tanta frecuencia al supermercado que se convirtió en una estantería más, pero sin cámaras”.

“Llegó muy tarde. Era de Suiza”.  “Llegó muy tarde, había nacido en Suiza”.

“Partió de Tánger y llegó al aeropuerto de Dakar, había realizado su sueño: atravesar el Sahara Occidental”.

“El punto y seguido debe valerse de una vocal o una consonante situada ante él para evitar que dicho punto se sienta desamparado”.

“El ser humano no lo tiene todo tan claro”.

“Llovía pertinazmente, y fue a calzarse unas botas, pero pudo advertir que le quedaban estrechas, así que salió a la calle sin calzado”.

“Al tomar uno de los muchos ascensores y detenerse en el piso número 97, y tras abrir la puerta de su departamento no demoró en decirle a su esposa, ¿Tú crees que tengo siempre la impresión de subir bastante acompañado en el ascensor? Su esposa le contestó inmediatamente, Sabes que vivimos en el apartamento 97 del Empire State Building, en pleno Nueva York, y la tuya es una pregunta absolutamente retórica”.

“¿Ha visto usted la jirafa que tiene a muy pocos metros?, Perdone, pero padezco serias molestias en el cuello y tengo puesta una gorra con visera grande”.

“Durante el verano envasaban en recipientes de vidrio la calima [polvo en suspensión] procedente del Sahara y luego la exportaban a países donde predominan bajas temperaturas, de manera tal que muchos de sus clientes pudieran contemplar abreviados espejismos”.

“Era un deportista nato. No dudaron en ofrecerle tres opciones para alcanzar la cima de una preciada montaña, pero haciéndolo desde otra montaña. Desechó realizar tal empresa mediante el alpinismo, también rechazó emplear el ala delta, hasta que se inclinó por tomar un helicóptero cuyo depósito de combustible se hallaba bajo mínimos”.

“Persona en exceso precavida, había decidido incorporar en globo aerostático un espejo retrovisor”.

“Al señor DEF, curtido funambulista, no le temía tanto a fallos en el alambre pero sí a contraer un fuerte resfriado y después, cuando tuviese al abismo bajo sus pies, estornudar estrepitosamente”.

“El potencial peligro, entre el ataque de un mediano tiburón y una pequeñísima piraña, viene dado por razones de cantidad”.

“Fue, más que probablemente, la audacia de Sun Tzu (s. VI a. d. C), genial estratega chino, autor de “El Arte de la Guerra”, quien tal vez contradijo el refrán “Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro: ¡no, que son cinco con el rabo!”, gracias a la versatilidad, heterodoxia, astucia y capacidad para convertir el simulacro en veracidad, demostrando que el gato podía tener [aparentar] hasta más de cinco pies”.

“En muchas ocasiones, más de la cuenta, una mediana y en ocasiones un exceso de timidez, resulta aconsejable para evitar imprudencias en cuanto a las relaciones sociales”.

“¿Subir OPQ, padeciendo patológico vértigo, en ascensor a todo lo alto [unos 300 metros de altura] de la Torre Eiffel? Pues…, no, además era una cuestión de educación, no deseaba contrariar a su médico.

“Hacía excesivo calor cuando RST solicitó una botella grande de refresco y nueve vasos. La persona que lo atendió le preguntó que si la botella de refresco era para llevar o para consumirla donde él se encontraba. Dispusieron nueve vasos, y RST los fue llenando ante algunas miradas sorprendidas. Después comentó, Voy a tomar los nueve vasos de refresco para ser coherente con mi propio múltiple carácter de personalidad”.

“Le sugirió a un compañero que para superar su casi permanente confusión histórica y continuas y profundas crisis de fe, que lo más indicado era que leyera y hasta releyera “La catedral”, novela del escritor Vicente Blasco Ibáñez”.

“Despistado donde los hubiera, consciente de tal problema, ABC adiestró a un loro, que luego llevaría sobre su hombro izquierdo, para que le recordara continuamente que observara su GPS al trabajar en las calles de la gran y populosa ciudad”.

“DEF se acostó. No tardaría en quedar dormido. Fue entonces cuando contempló el Sáhara, su millonaria edad, y pensó en cómo nadar diestramente”.

“Llamó, una y otra vez, a los bomberos. Le habían obsequiado con varias ardillas”.

“Poseía un rentable a la vez que exiguo negocio, exportación de oasis portátiles”.

“De más que considerable estatura, a LMN le propusieron insistentemente que estudiara para que luego procediera muy esmeradamente de la salud dental de numerosas jirafas, las mismas que habitaban una muy observada reserva especial de un Estado tropical”.

“Consumado equilibrista, su verticalidad tendía a oscilar bastante a finales de mes”.

“El punto y coma, ¿se abisman en un insólito incesto ortográfico?”.

“Dado que quepa la posibilidad de que al optar por el analfabetismo emocional tal vez se zozobre ante la inteligencia emocional, ¿es entonces necesaria la geométrica hechura en cuanto a buscar una imprescindible mediana? Tal vez, pero probablemente se efectuaría en cierta tribu del centro de África”.

“Meditaba respecto a que la diferencia entre la voluntad y la distancia, consistía en algo más que ejercitar la mirada y evitar que la somnolencia cundiera sobre el afán”.

“Adrede, elevar mucho la calefacción, y horas más tarde, bajar la refrigeración. ¿Objetivo? Caminar por un ardiente desierto y hacer noche en él”. 

 “Se propuso vencer el charco que casi estaba a sus pies, así que aprovechó que tenía hipo y saltó sobre él”.

“Dua Mountanya Llarg tuvo la para él siempre acariciada idea de escribir un tema narrativo. Era sabedor de que ajenos y solventes ojos y dedos se ocuparían –como en anteriores ocasiones- de corregir sus incesantes equívocos y facilitarle sus ansiados aciertos”.

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