Mi samba para olvidar

Por: Manuel Felipe Álvarez-Galeano, PhD
Colombia

Seguramente, al leer este título, pensará en aquella melodía célebre del folclor latinoamericano, y ¿por qué no? retumbará la tambora en otras melodías de este versátil ritmo, agitará el paso, el sobrepaso, punteo aquí, paso allá, arresto en el centro, media vuelta y vuelta entera, a la sazón de aquella pegajosa melodía del norte argentino (Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Salta…).

Pero no vengo a hablar música, aunque resulte tentativo; por ende, es preciso percatar que, si hablamos de dicho ritmo, estaríamos ante un error o gazapo, pues esa canción del compositor argentino Daniel Toro se refiere al ritmo “zamba” -con “z”, que, además de evocar este género del noroeste argentino, en Uruguay también significa ‘embuste’ o ‘mentira’, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE).

Ahora bien, cuando hablamos de “samba”, mencionamos a ese sabroso ritmo popular brasileño de origen africano y, si nos remontamos a la voz “sambo”, recreamos a ese fruto emblemático de Ecuador, que, además de sabroso, nos previene de pecar en la Semana Santa, pues es uno de los ingredientes de la fanesca; este, a su vez, denota a una disciplina deportiva marcial de Rusia.

Si vamos más lejos en esta pesquisa, el DRAE explica que el vocablo “zambo, ba” denota a aquella persona ‘nacida de negro e india, o de indio y negra’, así como aquel zambo Manuel que lleva una pena de amor y de tristeza, mientras pasa encantado la noche moliendo café. Otra acepción de dicho diccionario, no común en Ecuador, alude a quien ‘por mala configuración tiene juntas las rodillas y separadas las piernas hacia afuera, y, adicionalmente, a ‘mono americano’, que, según algunos amigos de la Amazonía, es otra denominación no muy extendida del conocido ‘mono aullador’.

Si usted quiere comprender con mayor pragmatismo estas diferencias, tome las maletas y haga el tour por Suramérica: en febrero, antes de la Cuaresma, pase por el Carnaval de Brasil y baile “la samba de Janeiro”; luego de la Semana Santa, contemple la armonía resonante de la tambora en el Festival Nacional de la Zamba, en Argentina, y luego regrese a Ecuador para disfrutar una suculenta sopa de sambo… Así es como la lengua, la palabra, incita siempre al viaje.

2 comentarios en «Mi samba para olvidar»

  1. Muy buen articulo, ya que indica con llamativos ejemplos el significado de algunas palabras que suena de igual modo que otra, pero que difiere en el significado. Además nos enfatiza con un párrafo de cierre a como una palabra nos incita al viaje ya que podemos conocer en otros países múltiples términos con significados diferentes.

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