Popurrí de garabatos sueltos

Por: Dr. José Manuel Castellano, PhD
Islas Canarias

El Diablo Huma. Iván Petroff.

VACÍO

Como todos los días, entré en clase, alcé la mirada y como siempre no había nadie.

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AHÍ ESTÁN

Languidecen sombras de pobreza en encrucijadas urbanas,

sonrisas inocentes juguetean ante una hilera de rosales empaquetados,

pensamientos lejanos atrapados en un sin futuro,

sollozos silenciosos y a dólar la ristra de verdes limones,

una ráfaga acuosa intenta resbalar por la luna de los carros,

mugrientos cartones y negras fundas de sepultureros en cada callejuela,

tabaco carcomido entre labios y amarguras en sus comisuras,

trapos roídos en manos infantiles centellean botines de charol,

reclinada en un escalón una anciana extiende al vacío la palma de su mano,

madre e hija postradas junto a un cartel escrito a sangre,

anciano que rebusca entre la miseria de los miserables,

niños saltarines por unos centavos

bajo bandera venezolana, colombiana o ecuatoriana

de estirpe indígena, mestiza o foránea,

 día tras día, semana tras semana, año tras años se repiten las mismas escenas,

que arrancan el alma de cuajo,

que aniquilan toda luz en un instante

que siembran tinieblas para un mañana,

que cercenan sueños y esperanzas,

penetrante tristeza, inmenso dolor e incontenible rabia.

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ADIÓS

Y de pronto, en un instante, todo se desmoronó.

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PESADILLA

Deambulaba por un tenebroso territorio donde había que esquivar huecas palabras e incesantes cuchillas, que no cesaban de impactar en cuerpos callosos forjados en la indolencia. Era una tierra de curas, banqueros, jueces, milicos y carceleros que nunca se atragantan con el pan ajeno y que reparten miserias.

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SUEÑO

Soñé que caminaba por un territorio,

 donde la palabra dada tenía más valor que la vida,

donde la gente no ensuciaba sus labios a escondidas,

donde los maestros más que enseñar sembraban dudas,

donde no había espacio para los embaucadores,

donde no faltaba el pan, el vino y el amor

donde nadie buscaba más allá que la alegría del otro,

donde la diferencia era considerada como propia,

donde el color de la piel se fundía en un arcoíris de hermandad,

donde no ondeaba bandera alguna, ni existían fronteras,

donde la riqueza era compartida,

donde no era necesario administrar justicia,

donde no tenías que sufrir para ascender al reino de los cielos,

porque no había más paraíso que el terrenal.

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AVLEMOS DE HEDUCASION

Mi esperiensia en la Heducasion a sido mui interesante, nunca lei un livro porque me resultava muy aburrido; preferia jugar a la pelota en el patio i fui avanderado del colegio, fue un día muy importante para mi. Y aora tengo una veca para la U y me gusta enseñar porque me gusta estar con los niños y divertirme, enseñarles, me gusta que me llamen profe, que aprendan jugando y que no se aburran con cosas que no sirven para ná. La U a la que boy es muy bonita y dicen que se aprende de forma diferente y que vamos a cambiar el mundo pero no lo entiendo y los profes parece que tampoco, pero suena bien, porque cuando se lo digo a mis panas ellos tampoco entienden y creen que ya soy importante. Mi abuela, que cuida a mi tesoro de dos años, me dise que suena con el día de mi graduación para llamarme licenciada o ingeneria. Yo no quiero ser como mis maestos, que sienpre contavan istorias para no dar clases y salían de las jaulas para a ser sus cosas. Nosotros si bamos a cambiar la sociedad.

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¿Quién ganó?

Perdió el pueblo

2 comentarios en «Popurrí de garabatos sueltos»

  1. Aquellos mal llamados ¨garabatos¨ reflejan la podredumbre que nos ahoga, que nos rodea, que nos aniquila. Resulta impresionante el ¨vacío¨ cuando ¨habla(e)mos de educación¨. Y entre ¨sueño(s)¨ y ¨pesadilla(s)¨, ahí están sendos adios(es), para ver ¨quién ganó¨… ¡Pues los de siempre!

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