Los capitalistas ofuscadores del Día de las Madres  

Por: Fernando Uyaguari
Estudiante universitario y miembro de CES-AL, Cuenca (Ecuador)

«Espero y rezo para que alguien, un día, reconozca un día en memoria de las madres, para celebrar el servicio incomparable que prestan a la humanidad en todas las áreas de la vida».
Ann Reeves Jarvis

Muchos países esperan el mes de Mayo con ansía y euforia. En Ecuador el calendario señala que el segundo domingo del quinto mes, las madres tendrán un agasajo por su exhaustiva labor. Dicha fecha, tan importante y especial, guarda consigo una historia muy curiosa que, a día de hoy, muy pocos se han atrevido a contarla. Probablemente usted esté preguntándose cuál es y por qué es mejor no descubrirla. Tranquilo, al finalizar la lectura de este artículo sabrá todo, eso sí, hará un acuerdo de confidencialidad para no expandir el secreto y para no poner en riesgo un día íntegro en las familias del mundo.

El Día de las Madres empezó a celebrarse por primera vez en las antiguas civilizaciones. El Antiguo Egipto rendía culto a la Diosa Isis (Gran Madre). La Antigua Grecia celebraba a la Diosa Rhea, símbolo de la fertilidad y madre de algunos dioses del Olimpo. Asimismo, el Imperio Romano homenajeaba a Cibeles (Diosa Madre). Los rituales celebrados simbolizaban un agradecimiento espiritual y, muchas veces, estaban acompañados de regalos u otros obsequios triviales. La alegoría de conmemorar a las diosas induciría a la sociedad moderna a instaurar una fecha en el calendario occidental.

Particularmente los cristianos de Europa enfocaron el Día de las Madres a la Virgen María, madre de Jesús. En 1954 el Papa Pío IX designó que cada ocho de diciembre las madres tendrían una veneración. En la actualidad Panamá es el país que mantiene vigente esa fecha. La gran mayoría de los Estados cambiaron al mes de mayo, puesto que acogieron la moción de una activista nacida en Estados Unidos.

En el siglo XX Anna Jarvis reconocía a su madre, Ann Marie Jarvis, por su desempeño como enfermera en la guerra civil de su país y por su lucha social a favor de las trabajadoras en el sistema de salud. Jarvis (hija) empezó una lucha para acentuar el Día de las Madres tras la muerte de su progenitora en 1905. Después de dos años ella intensificó su campaña a través del envío de peticiones a altos funcionarios del gobierno local, los cuales pasaron por alto sus cartas. Aunque la negativa de todos los gobernantes supuso burlas, en 1911 los Estados de la Unión aceptaron la idea de festejar a las madres. El presidente Woodrow Wilson oficializó el Día de las Madres en 1914 y determinó el segundo domingo de mayo como una fiesta nacional.

Pareciese que Anna Jarvis consiguió su sueño. La batalla por acentuar un día para todas las madres del mundo terminaría convirtiéndose en su pesadilla. Con el pasar de las décadas el reconocimiento acogería un enfoque comercial, algo que Anna rechazó dado que reprimía la esencia original de la festividad. Para ella el Día de las Madres significaba elogiar, conmemorar y disfrutar de la existencia de las mamás. A mediados del siglo XX la gente creyó que un regalo remplazaría el verdadero valor de visitar o festejar a su figura materna. Incluso, las campañas publicitarias aprovecharon la ocasión para difundir sus promociones de cartas, flores, electrodomésticos, etc.

Por todo ello, la fundadora del Día de las Madres buscó boicotear la fiesta por medio de demandas a las florerías u otros locales de la época e inclusive puso un reclamo de autoría para quitar el festejo. La nueva batalla legal implicó gastos personales, de hecho, se conoce que antes de su muerte mantenía deudas. La carencia de dinero y la depresión llevaron a Anna Jarvis a declarar en una entrevista «me arrepiento mucho de haber creado el Día de la Madre». La mencionada declaración sorprendió a muchas personas y organizaciones, algunas de ellas continuaron con la gesta de devolver el carácter emotivo.

Por otra parte, el inicio de la contemporaneidad provocó una mezcla de ideologías, es decir, unos saben que celebrar a mamá va más allá de entregar un regalo, otros simplemente aceptan que todos los días son de homenaje y respeto. Posiblemente otro grupo perdió a su madre y les toca revivir su presencia frente a una fotografía o algún recuerdo. Algunas mamás estarán lejos de sus hijos y extrañarán la presencia de ellos y de ellas. Y así existen una infinidad de historias que cada uno afronta a su manera. Es muy seguro que la fundadora del Día de la Madre estaría tranquila al saber que cada familia le da una identidad y dejan de lado el valor capitalista.

Para concluir, esa es la historia de las madres que por casi medio siglo ha sido ocultada de las familias a fin de evitar un daño al sistema. Anna Jarvis tenía sus razones para eliminar el Día de la Madre, una de esas era evitar que los líderes del consumismo se aprovechen de la situación y despilfarren el dinero. En otras palabras, la realidad de la sociedad hizo que la mejor decisión sea esconder la verdad y, por ende, queda demostrado que una lucha social en contra de los demagogos está más que perdida. La gente jamás se opondrá a lo que los demás consideren correcto.

Un comentario en «Los capitalistas ofuscadores del Día de las Madres  »

  1. ¡Revelador artículo!
    Ahora se entiende la razón por la que, como bien menciona el autor, se regala un electrodoméstico la noche anterior a este festejo, así que, al día siguiente la madre mismo lo use para curar la resaca de quienes dicen amarla y seguro más de una lágrima, diaria, le hacen brotar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.