Entrevista al Dr. Geovanny Reiván, coordinador del libro “Mecanismos Culturales de los Trastornos de la Conducta Alimentaria”

“Lamentablemente en el entorno ecuatoriano los modelos de prevención, propuestos por la OMS para instituciones escolares, son mínimos”.

Por: Edison F. Ortiz Guallpa
Estudiante universitario y miembro de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina

La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL) publicada a finales del pasado mes de abril la obra titulada “Mecanismos Culturales de los Trastornos de la Conducta Alimentaria”, que aborda los factores emocionales, sicosocial y sus consecuencias en los trastornos alimenticios en la actualidad. Así que, con la idea de ofrecer al lector algunos de sus principales contenidos, hemos contactado con el coordinador de este libro, el Dr. Geovanny Genaro Reiván Ortiz (PhD), Psicólogo Clínico, Doctor por la Universidad de Palermo y docente-investigador en la Universidad Católica de Cuenca (Ecuador).

Dr. Geovanny Genaro Reiván Ortiz y portada del libro.

¿Cómo surge “Mecanismos culturales de los trastornos de la conducta alimentaria”?

Surge como parte de una tesis Doctoral en la Universidad di Palermo y que intenta analizar las necesidades actuales apegadas a los estándares de belleza cristalizadas en cada cultura. En esta obra se aborda varios casos representativos con sustentos teóricos para exponer a la cultura como un mecanismo moldeador para riesgo de conducta alimentaria.

¿Podría señalar las principales temáticas?

La obra aborda las temáticas vinculadas a las costumbres y hábitos alimenticios; los factores socio emocionales relacionados a los trastornos de la conducta alimentaria; la nutrición y desarrollo sicosocial en Europa, Norteamérica y Latinoamérica; las enfermedades causadas por una alimentación insuficiente; y la disregulación emocional y su relación con los problemas psicológicos.

¿Este libro contiene algún mensaje?

El mensaje implícito de la obra relata que todo ser vivo, para mantenerse como tal, precisa alimentarse. Sin comer en cantidades suficientes, con una mínima variedad alimentaria, no es posible la vida. Por lo menos no lo es en esa deseable plenitud que denominamos salud. Estudiar a las personas que comen, exige convocar los saberes de disciplinas diversas como la nutrición o la psicología, ya que la alimentación es un hecho biopsicosocial y cultural. En el acto de la alimentación, el ser humano biológico y el ser humano social están estrechamente vinculados y recíprocamente implicados, porque la alimentación está condicionada por nuestra realidad biológica y social. La evolución del comportamiento humano se ha realizado mediante interacciones entre los comportamientos alimentarios, el entorno ecológico y las instituciones culturales. Hasta poder afirmar la idea de que “somos lo que comemos” y “comemos lo que somos”.

Ecuador presenta unos elevados índices por desnutrición. Desde su perspectiva ¿Cuál es la situación actual y cómo definiría la conducta alimentaria ecuatoriana?

En Ecuador un 27% de niños menores de 2 años sufre desnutrición crónica. La situación es más grave para la niñez indígena: 39% la padece. La desnutrición crónica es uno de los mayores problemas de salud pública en Ecuador, siendo el segundo país de América Latina y el Caribe con mayores índices después de Guatemala.

¿Cuáles son los principales trastornos alimentarios y sus consecuencias?

Ante esta perspectiva, dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, la anorexia nerviosa reclama cada día más atención. Los criterios diagnósticos pueden ser variados, pero clínicamente es un cuadro de amenorrea, disminución del apetito y trastornos psicológicos, todo ello sin ninguna causa orgánica aparente. Por eso etimológicamente hablando se pueden diferenciar diversos grupos de concepciones, como el fisiológico, pero también el psicológico. En este campo englobaría causas personales, familiares y sociales que llevan a los enfermos, generalmente chicas adolescentes a tener una conducta irregular hacia la comida, presidida por un temor intenso a engordar, una distorsión de la imagen corporal localizada y caracterizada por una pérdida de peso y un deterioro físico y mental significativo, acompañado de un profundo sentimiento de malestar para las que lo padecen. En el fondo de esta cuestión está todo el bagaje cultural que lleva implícito.

¿Existen diferencias entre La Costa y la Sierra o entre los diferentes grupos étnicos?

Claro que sí. Justamente en un estudio realizado por nuestro equipo del PAD-LAB y LABPPCE, titulado “Mediational Links for the Severity of Anorexia and Bulimia a Path Analysis Study”, se analizó los mecanismos subyacentes a los niveles de AN y BN, a través del análisis de trayectoria, que midió los efectos directos e indirectos (vínculos mediacionales) entre la regulación emocional, el perfeccionismo, la ansiedad, la depresión, el sexo y la zona geográfica de Cuenca, Quito y Guayaquil. Los principales resultados mostraron que la ciudad obtuvo resultados significativos en la prueba de invariancia, sugiriendo que los patrones de relación dependían de la ciudad.

¿Se forma y educa a los niños y jóvenes en las escuelas y colegios en buenos procesos alimentarios o es necesario introducir en los currículos aspectos relacionados a problemas que causan las malas conductas alimenticias?

Lamentablemente en el entorno ecuatoriano los modelos de prevención, propuestos por la OMS para instituciones escolares, son mínimos. Debido esto se considera que este factor de desconocimiento acreciente el riesgo de padecer un desorden alimentario. Por lo qué, es imperativo realizar promociones de salud basados en prevención primaria en estos espacios de formación infantojuvenil.

Las conductas alimentarias dentro de la familia son importantes, ya que los infantes se adaptan y acondicionan a cada una de ellas. ¿Cómo valoraría esa responsabilidad de los progenitores en los distintos modelos de conductas alimentarias en los infantes?

No es de extrañar que los padres necesiten ayuda para entender qué significa comer de forma saludable. Desde la pirámide de los alimentos hasta la última grasa alimenticia, el alud de información existente sobre este tema puede desorientar bastante. La buena noticia es que no necesitamos graduarnos en nutrición para criar hijos sanos. Se puede nombrar algunas recomendaciones básicas para crear un entorno doméstico que fomente la alimentación saludable y el mantenimiento de un peso saludable. Los padres son quienes controlan las líneas de abastecimiento; de los alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiere comer o si quiere comer; olvídese de la máxima de “dejar el plato limpio”; las calorías de las bebidas también cuentan; ponga los dulces en su sitio; no confunda la comida con el cariño, encuentre formas mejores de decir “Te quiero”.

¿Cree que la presión social sobre el “cuerpo perfecto” ha hecho que en la actualidad pensemos que nuestra conducta alimenticia sirva únicamente por estética o por las denominadas industrias de la moda o de la salud?

Claro que sí. El concepto del cuerpo ha cambiado en cada momento de la historia y, además, es diferente en cada cultura. Ahora donde nosotros nos encontramos, estamos sometidos a los cánones de delgadez, juventud y belleza. La sociedad nos impone un ideal de cuerpo que si no lo conseguimos estamos en el lado de los “diferentes” y “extraños”, incluso marginados. Esta ideología está influenciada por los medios de comunicación y la publicidad favoreciendo que cada día se difunda y se muestre el prototipo de jóvenes, atractivos, felices, exitosos y cada vez más delgados como “héroes sociales”, capaces, aceptados, queridos y admirados por todos. Todos sabemos cómo en la escuela, cuando éramos pequeños, el gordito era el marginado de la clase. Esta idea de delgadez conlleva hacia costumbres a las que se adhieren sus seguidores, a pesar de no ser saludables, llegando a admirar las dietas, los ayunos, el ejercicio físico intenso, sin importar que están matando y destrozando a la juventud, principalmente, que busca en ella la “felicidad”. Esto ocurre por el sentimiento de insatisfacción por nuestra apariencia.

Las distintas presiones sociales exigen claramente músculos en los varones y delgadez en las mujeres, o mejor dicho, actualmente se debe tener un “cuerpo perfecto” ¿Cómo afecta emocionalmente estas presiones en ambos casos?

Afecta sustancialmente. El estudio del cuerpo está de “moda”. Estamos siendo bombardeados con la idea de mantener un estilo de vida saludable, donde el control dietético y el deporte son muy importantes. Ante este panorama surge la Teoría Social del Cuerpo, que es el estudio del cuerpo como objeto central de las Ciencias Sociales. Por todos son conocidas las medidas de 90-60-90 como las dimensiones ideales del cuerpo femenino. Esta difusión constituye un ejemplo radiante de la eficacia de los medios de comunicación y las campañas de publicidad, y el cambio de criterios y valores en el mercado afectando la emoción de las personas.

¿Cómo ha sido su experiencia como coordinador en esta obra?

Fantástica. Me siento identificado con cada palabra, cada frase, cada párrafo. Espero que su lectura instruya y motive a un cuidado por la alimentación.

¿Cuál es su valoración sobre el rol desempeñado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina CES-AL?

Excelente, el apoyo constante de la Editorial ha sido permanente en todo momento. Quiero agradecer el apoyo al Doctor José Manuel Castellano quien materializó este propósito.

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