Poeta y gestor de la cultura

Por: Sonia Moreno Ortiz
 Licenciada en Ciencias de la Educación, Cuenca (Ecuador)

Alfonso Moreno Mora (1890-1940) es conocido como “un hombre de acción literaria y cultural”, al decir de Manuel Muñoz Cueva, quien, en mayo de 1940, reconoce que este poeta junto a su hermano Manuel, fundan la Fiesta de la Lira cuya intención era “la depuración de la poesía cuencana”. Los Moreno Mora fueron los mecenas culturales de esos primeros años del siglo XX.

Manuel Moreno junto a la colaboración de Alfonso Moreno fundó la revista América Latina que difundía la poesía de Rimbaud, de Juana de Ibarborou entre otros autores. Uno de los objetivos de esta revista era favorecer la iniciación artística, literaria y científica de la juventud. En 1918, Alfonso Moreno dirige la revista Páginas Literarias, en ella se publicaron poemas de autores modernistas como Julián del Casal, Rubén Darío, Leopoldo Lugones, Amado Nervo; mediante la divulgación de estos poetas para quienes leían estas revistas, estaban al día en el ámbito cultural.

La revista Austral, 1922, dirigida por Alfonso Moreno, Cornelio Crespo Vega, y Héctor Serrano, tenía la finalidad de combatir “la fealdad y mal gusto del vulgo” y se convirtió en un vocero del modernismo ecuatoriano.

Cabe anotar que muchos años antes, 1893, Remigio Crespo Toral dirigía la revista La Unión Literaria que influyó para que los jóvenes leyeran poesía modernista como la de Rubén Darío, José Santos Chocano.

Este despliegue cultural y sus gestores contribuyeron para que se avive el amor por el arte y se despierte el interés por nuevas formas de expresión; el Romanticismo iba perdiendo su peso, surgían nuevas voces y otras escuelas literarias que venían desde Francia a través del Simbolismo; se empezó a conocer de Verlaine, de Rimbaud, de Mallarmé.

Vicente Moreno dice de Alfonso que los “compañeros de sus vagares adolescentes” son Jammes, Verlaine, Darío y Juan Ramón Jiménez.

La Fiesta de la Lira se realizaba el último sábado de mayo y congregaba a los poetas del país a participar en ella. Alfonso Moreno triunfó tres veces en esta Fiesta.

1921 en la III Fiesta de la Lira con Visión Lírica.

1922 en la IV Fiesta con Jardines de Invierno.

1926 en la VIII con Jardines de Otoño.

Casi siempre los nombres de Honorato Vásquez, Remigio Crespo Toral, estaban relacionados como gestores de la Fiesta de la Lira, ya sea como mantenedores o miembros del jurado de dicho certamen. A estos dos personajes, Alfonso Moreno les dedicó sus versos, porque a más de compartir el numen de la poesía, fueron sus amigos. A Remigio Crespo le llama “vate excelso que, en lira de oro cantó”. Así como a Honorato Vásquez le dirige hermosos sonetos que evocan su presencia, sus libros, sus pinturas, su jardín. Ahora “¡Duerme en paz que la paz es como el día/que amanece teñido de luz rosa…”                      

                            ¡Quién sabe a dónde va ni en dónde anida,

                                  pájaro esquivo y triste, el solitario!

                                                                      Alfonso Moreno Mora

                                                                               (POEMA EL SOLITARIO)

Sobre Alfonso Moreno Mora se ha escrito en gran manera y lo han hecho reconocidos escritores: Víctor Manuel Albornoz, Gabriel Cevallos García, Agustín Cueva Tamariz, Augusto Arias, Jorge Salvador Lara, Eugenio Moreno Heredia, Efraín Jara Idrovo, Fernando Cazón Vera, Rodrigo Pesantez Rodas, Felipe Aguilar entre muchos otros, pero a pesar de ello es poco divulgado y analizado en la enseñanza de literatura en los colegios o Facultades de Filosofía y Letras.

Siempre se opta por lo repetitivo de los modelos tradicionales ya sea en lo que respecta a autores nacionales o extranjeros; es más seguro citar dentro del modernismo ecuatoriano al infaltable Medardo Ángel Silva, Arturo Borja; o al iniciador del modernismo, el nicaragüense, Rubén Darío. Y de Alfonso Moreno Mora poco, o casi nada se dice a pesar que en los últimos años ha sido rigurosamente revisado como en Poesías Completas con un amplio estudio introductorio de Jorge Salvador Lara, editado en 2002 en Quito. Años antes, en 1990 se realizó una Nueva Visión Crítica de la poesía de este autor con análisis literarios de un nutrido grupo de escritores cuencanos, la mayor parte profesores de literatura de la Universidad de Cuenca. Desde 1940, fecha de su defunción en adelante varios críticos se han acercado a su obra empezando por Víctor Manuel Albornoz que por primera vez logró editar la poesía de Alfonso Moreno Mora en un libro publicado en 1951 y con un interesante prólogo en el que describe a su autor e interpreta su obra.

En 1952 Agustín Cueva Tamariz escribió Abismos Humanos, donde expresa lo siguiente de Alfonso Moreno:

“Si en época de espiritualidad viviera el mundo, hora sería ya de irradiar, a los cuatro vientos del espíritu, cuánto significó el aporte que este altísimo poeta dio a la lira americana.

Poeta de América…”  (pág. 22, 23)

Cuántas Antologías o textos reúnen poemas de diferentes autores, pero no citan la obra de Alfonso Moreno y hasta se han dicho datos erróneos Por ejemplo que publicó novelitas cortas entre ellas Flores de una vida, editada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Guayas.

(Colección de poesía ecuatoriana)

Dato que también se repite en Diccionario de la Literatura Ecuatoriana de los hermanos Barriga López. Y lo reconocen como hermano de Miguel, refiriéndose en realidad a su tío Miguel Moreno, también poeta.

Según la opinión de Hernán Rodríguez Castelo, al hablar de Alfonso Moreno lo llama “menos artista que Fierro y aun que Borja”.

                                                                    Otros Modernistas, pág. 28

                                                                              (Clásicos Ariel)

Y además concluye “En suma qué cabía esperar de la voz cuencana de la generación”. Quince años después Efraín Jara Idrovo anota en la Nueva visión crítica de la obra de este autor que: “Alfonso Moreno Mora, es el poeta mayor del post modernismo ecuatoriano” y sin embargo, sus propios coterráneos desconocen aún su obra poética. A pesar del empeño de escritores que le conocieron como Vicente Moreno Mora, quien comentó en el mismo apesarado mes de abril de 1940, a pocos días de su muerte, y lo llamó: “Hermano de la orden de la renunciación y la soledad”, de acuerdo a ese breve, pero sentido y profundo análisis, observo algunos aspectos interesantes. Considerando que la mayor parte de su obra fue póstuma, que recién en 1951, la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Azuay, la publicó, once años después de su muerte; comparando lo escrito por Vicente Moreno Mora, 1940 y Víctor Manuel Albornoz, 1951, se observan cambios o añadidos a su poesía. En el conocido poema Visión Lírica, en la 3ra estrofa en todas las publicaciones o ediciones posteriores a 1951 se lee en el 2do verso de dicha estrofa:

Mancha el azul celeste la hulla de la mina

Mientras que en el escrito de Vicente Moreno Mora se lee:

Mancha el azul celeste el carbón de la mina

Como se ve la palabra carbón fue remplazada por hulla, ¿quién lo hizo luego de su muerte?, cuando el autor ya no podía decidir. Al cambiar dicha palabra se mermó su original expresividad.

Además, otros poemas son cambiados los títulos como, por ejemplo:

  • “El abandono” pasa a llamarse “Ensueños” que puede confundirse con otro titulado “Ensueño”.
  •  El poema “Elegía de los sueños frustrados” se llama después: “Elegía de los sueños fustros.

Cambios pequeños quizás en lo grande de su obra que cada vez es más nombrada dentro del círculo literario que ha profundizado en ella, pero ésta sigue marcada por el olvido y la indiferencia, por la costumbre de repetir siempre lo mismo sin haberse adentrado en su propio paisaje de versos y sonidos que es su poesía. Si leyéramos sus poesías, una a una con tiempo y calma se grabarían en nuestro espíritu ¿Cómo olvidar Jardines de Invierno, 1922, poema conformado por 154 estrofas con rima asonante en los versos pares; cuyo tema obsesivo es un amor que no se olvida?

                                                             13

El paisaje envuelto en lluvia…

el mugido de una vaca

viene trémulo en el viento

que me acaricia la cara.

Se oye el eco azul y dulce

de un martillo que trabaja;

parece el grito de un ave

oculta bajo las ramas.

La piedra estaría siglos

sintiendo pasar el agua,

y hoy, a la orilla en pedazos

del hondo cauce le arrancan.

¡Ay si no fuera verdad

que han muerto mis esperanzas…!

¡Ay si esta tarde mis ojos

se hallaran con sus miradas…!

Rumor del río en las piedras,

gotear del llanto en el alma.

Y el martillo que golpea

Y la lluvia fina y blanca.

Nótese la presencia fresca de la naturaleza: lluvia, viento, mugido, ave, ramas, piedra, agua. En medio de esa “lluvia fina y blanca” allí está el recuerdo de ella y el clamor y la queja que no fuera verdad que han muerto sus esperanzas.

Hoy los críticos expresan que Alfonso Moreno Mora perteneció al modernismo, pero no exclusivamente a la Generación Decapitada, aunque muchos de sus primeros poemas si coinciden con las características de los miembros de dicha generación, e incluso aspectos de su vida.

En su poesía se habla del cansancio de vivir, de la melancolía:

Se vive sin motivo…Supieras lo que es eso…

está ya en mí extinguida el ansia de vivir

y, sin embargo, sigo como un can con un hueso

royendo la infinita tristeza de existir.

(…)

La luz, el aire, todo me fastidia y me cansa

                                                         (402-403) *

dulce melancolía, seamos dos hermanos

…                  (pág. 213)

Mi juventud se envejece

sin vivir y sin motivo

…        (pág. 194)

Gotear se oye letal melancolía

                    (pág. 311)

La presencia de un lenguaje relacionado con lo greco-latino:

  • nemoroso suena el viento

                             (pág.219)

  • Brisa, aroma, ángeles, fuente…

(pág. 177)

  • Su cuerpo de ágata perdido en la fronda

(pág. 261)

  • y en tu seno ebúrneo dormí los antojos

(pág. 220)

  • se avivan los colores de la campiña yerta

(pág. 513)

El ver la vida como un otoño de melancolía era propio de dicha generación; pero no se puede pasar por alto que Alfonso Moreno Mora vivió casi 50 años, mientras los otros miembros de la Generación Decapitada, en especial Arturo Borja y Medardo Ángel Silva, apenas llegaron a los 20 y 21 años ¿Cómo asemejar la obra de dichos autores que fue el producto de su juventud con la obra de un poeta que llegó a la madurez, toda su vida la dedicó a la poesía y que obviamente rebasó el Modernismo?

Así lo afirman algunos escritores entre ellos Fernando Cazón Vera quien en la

*Todas las citas de versos son tomadas de Poesías Completas de Alfonso Moreno Mora, recopilado por Jorge Salvador Lara, Quito 2002.

Introducción a la Colección de Poesía Ecuatoriana, Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, tituló su artículo Alfonso Moreno Mora: ¿“Eslabón perdido” entre dos generaciones? En verdad el empezó como modernista, además Hernán Rodríguez

Castelo lo identifica como un miembro de la Generación Decapitada en Clásicos Ariel #57. Su obra oscila entre dos generaciones, siendo después un antecedente al post modernismo; se observa en su creación el interés por los seres pequeños de la naturaleza, especialmente los pájaros, dos de sus poemas hermosos son:

  1. Elegía del pájaro enfermo y
  2. El Solitario

Ambos son como un símbolo del propio autor:

  1. En el campo maduro crepitan las espigas;

él mira a los honderos, él oye las cantigas

y aun tiembla si restalla su honda el pajarero

                                              (pág. 232)

  • Canta sólo en el alba perfumada

y es su canto nostálgico y humano

¿A quién llama en la casa abandonada?

                                           (pág. 464)

Jorge Carrera Andrade tiene esa característica, los seres pequeños en su poesía: el grillo, el conejo, y lo muestra en sus Microgramas. Alfonso Moreno Mora se refiere a los gansos, las flores, las piedras del río, la lluvia, los venados, el caballo viejo, las palomas; los pájaros una constante referencia en sus versos. Igual que Jorge Carrera Andrade en Hombre Planetario, describe los días de la semana, también Alfonso Moreno Mora tiene sus sonetos agrupados para cada día de la semana con sus propias características.

Esta es la otra faceta de su poesía, el de la luz, del color, de los pájaros:

(pág.) 181      Esa tarde no hubo pájaros en el nido

(pág.) 183     parece el grito de un ave

(pág.) 212     en mi alma hay una alondra ansiosa de volar

(pág.) 404     O nosotros los pájaros que alegran la pradera

(pág.) 464     pájaro esquivo y triste, el solitario

(pág.) 465     Vienen del pajonal las golondrinas

(pág.) 472     Pasan jilgueros su chirriante vuelo

(pág.) 478     Los jilgueros / vuelan en remolino

(pág.) 507     las palomas / arrullaban sin fin

          (pág.) 515     Cantó en la fronda un ruiseñor

          (pág.) 523     de los mirlos el canto quejumbroso

El autor repara en el sufrimiento no solo del ser humano sino de los animales; los pájaros se enferman, los caballos envejecen y ya no son briosos corceles, las aves lloran.

¿Por qué enmarcar a un poeta a una escuela o movimiento literario, a una generación, o época? Lo que permanece es su obra, su música, sus palabras.

Si pensamos en nuestros escritores selectos ¿qué viene a nuestra mente, el movimiento literario al que perteneció o su obra misma, por la cual lo recordamos?

Han pasado muchos años después de la escritura de sus versos, sólo leamos Jardines de Invierno o los sonetos dedicados a Honorato Vásquez:

¡La vida enteca

de este siglo realista, dentro el pecho

no tiene corazón!

      (pág.)  313

O aquel titulado Elegía del ciclo trágico y vulgar, donde se refiere a una madre que pierde a su hijo /sombría la vivienda y en desorden las cosas/ y de ella se concluye: /el corazón en guerra…/ así de manera concisa se simboliza como se enfrenta al dolor de los días.

Todos estos versos citados revelan un pensamiento sin tiempo, escritos hace más de 80 años, y sin embargo expresados como si fueran escritos en este tiempo, ahora, por ello afirmo otra vez un buen poema o poeta están más allá del tiempo.

                                                BIBLIOGRAFÍA

Poesías

Alfonso Moreno Mora

Prólogo y selección de Víctor Manuel Albornoz

Cuenca 1951

Análisis de la obra de Alfonso Moreno Mora

de Vicente Moreno Mora

Abril de 1940

Rosal de toda primavera

Artículo de Manuel Muñoz Cueva

Mayo de 1940

(Recorte de prensa)

Abismos Humanos

Agustín Cueva Tamariz

Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay

1976

Poesías

Alfonso Moreno Mora

Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay

1975

Prólogo de Efraín Jara Idrovo

El Modernismo en las Revistas Literarias del Ecuador

1895-1930

Michael Handelsmann

Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay

1981

Alfonso Moreno Mora

Introducción y selección

de Eugenio Moreno Heredia

Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay

1990

Alfonso Moreno Mora

Colección de poesía ecuatoriana

Introducción de Fernando Cazón Vera

Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas

Tres cumbres del post modernismo

Clásicos Ariel Nº 99

II tomo

Poesías Completas

de Alfonso Moreno Mora

Recopilación y estudio introductorio

de Jorge Salvador Lara

Quito 2002

Un comentario en «Poeta y gestor de la cultura»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.