De espaldas al porvenir o de la sociedad olvidada

Por: Jacqueline Murillo Garnica, PhD
Colombia

Fuente: Agencia EFE

Realmente uno quisiera que las noticias que se van conociendo del interior o de las entrañas de Colombia tuvieran otros matices, además, ya estamos hasta el cogote con las frivolidades de los candidatos a la presidencia, y los recurrentes casos de corrupción de esta administración. Pero a lo que quiero referirme ahora es a los suicidios de indígenas en el departamento del Chocó, y que esta pavorosa situación no se convierta en una tragedia ignorada. En este país con todas las aristas que se despliegan de las problemáticas que se tejen en los territorios olvidados y tan lejanos de las metrópolis donde se concentra la mayoría de la población colombiana.

La difícil situación que viven los emberá ha dejado cifras muy preocupantes y que nadie ha atendido hasta ahora. Quien encendió la alarma fue el presidente de la Federación de Asociaciones de Cabildos Indígenas del departamento del Chocó, Plácido Bailarín, al referir la cifra de 22 casos en lo que va de este año. De esta cifra, 20 corresponde a jóvenes. Aunque esta situación no es una novedad para los líderes sociales, y al preguntarles sobre este flagelo, refieren que el 2010, 2011 y 2015 han sido los años más críticos.  

De acuerdo con un reciente boletín de Medicina Legal, estos casos tienen como antecedentes los desplazamientos masivos hacia las ciudades por los enfrentamientos entre la guerrilla (ELN) y disidencias de las Farc, los paramilitares (Autodefensas Gaitanistas de Colombia), bandas de narcotráfico que se disputan el control del territorio y la delincuencia común. Los territorios en los que se han presentado suicidios son Quibdó, Bojayá, el Alto Baudó y el litoral San Juan, según la Cich (Organización de Cabildos Indígenas del Chocó). La zona del Chocó es territorio de control de organizaciones al margen de la ley por ser ruta de narcotráfico hacia Centroamérica, y que se incuban en resguardos cercanos al Darién. Estos grupos criminales realizan despojo de tierras, desapariciones y desplazamientos forzados, masacres, homicidios selectivos, violencia sexual y reclutamiento de menores de edad, en especial este último, referido por líderes consultados, ya que “muchos jóvenes piensan en quitarse la vida para no integrar las filas de los grupos armados”.

De acuerdo con el informe de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), en el reclutamiento forzado han utilizado niños, niñas y adolescentes, pero en el departamento del Chocó, el porcentaje es del 61%. La OMS ha señalado que el grupo poblacional con mayor riesgo a nivel mundial son las etnias.

Para las familias de estos jóvenes que se suicidaron no es posible la realización de sus rituales de sanación y los duelos quedan abiertos, y toda esta tragedia a espaldas de la administración nacional.

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