Llovía y llovía y allá una lucecita

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Director Colección Taller Literario, Cuenca (Ecuador)

Poco va de Pedro a Pedro, pues si algo comparten todas las nacionalidades, es su pasión por la tradición oral que mantiene vivas historias, mitos, leyendas, fábulas, cuentos; es decir, culturas y enseñanzas que variopintos pueblos, esparcidos por todo el globo, han dejado a través de las centurias. Es en citado hecho que la obra “Llovía y llovía y allá una lucecita” de Susana Moreno Ortiz halla su raigambre. La misma autora menciona que estos relatos infantiles constituyen una reconstrucción de esas antiguas narraciones que cuando niña escuchaba de sus mayores y que, sorprendentemente, han pasado de generación en generación e incluso han cruzado esas líneas mal habidas llamadas fronteras. Susana comenta, además, que este ejercicio plantea el desafío de “escribir desde el pasado”. Reto que trae a las puertas del consciente, mediante el estímulo del recuerdo, tantos y cuantos cuentos contados que en algún lugar de la mente reposan intactos.

El libro en cuestión es un compendio de cinco cuentos cortos que tienen como principales protagonistas a niñas y niños. “Llovía y llovía y allá una lucecita” deja ver, en un principio, a un grupo de pueriles que por razones desconocidas y con la lluvia como compañía predilecta desea avanzar hacia una luz, hacia una lucecita, que, a lo lejos, en una montaña, se manifiesta parpadeante. La lluvia convertida en tormenta les impide, a los infantes, lograr su cometido; por aquello, deciden guarecerse y contar las historias referidas. El alcanzar la lucecita, todo el camino, representa, en cierto modo, el afán de revivir la niñez: escuchar de nuevo tales historias, rememorar aquella etapa que marca para siempre la vida del adolescente, adulto y anciano ¿Y qué mejor manera de hacerlo sino mediante la literatura?

Resulta complejo encasillar el contenido de los cinco cuentos, es mejor retratarlos, en grandes marcos, por separado. Sin embargo, una constante hallada dentro de las narraciones involucra aspectos como la inocencia de la niñez, el valor de la familia, el rescate de ciertas tradiciones y la defensa de los animales. Todos estos componentes conducidos por un lenguaje ameno, directo, sin fruslerías, ni excesivos e innecesarios adornos. Es un lenguaje infantil que no raya en lo meloso o en lo banal. Los cuentos, bien estructurados, poseen sentido, buen contenido y deslizan mensajes que, se espera, echen raíces en los tuétanos de los más pequeños.

Referido a los cuentos: Rosaura abre bambalinas narrando “El pequeño asno de Galápagos”, relato en el que un jumento muy curioso con ganas de ir a la escuela personifica la sed de aprender, de nutrir la mente. Continua esta entrega Luciana con “Diógenes, el gato tránsfuga” en el que se expone las aventuras de citado felino quien en sus supuestas ingratas andanzas acompaña el dolor de una familia; sentando, así, la “humanidad” en las mascotas. Prosigue Juan Sebastián en “Abuelo, esas palabras ya no se usan”, interesante diálogo en el que se rescatan dialectos, cronolectos de quienes cuentan con varias décadas de experiencia en la vida. A continuación, el libro da un giro, pues Rosalía, en “Conchita”, muestra desde la perspectiva párvula cómo una niña llega a encariñarse con un mamífero, muy idéntico a nosotros, que sirve de plato típico, de numerosas preparaciones, para populares celebraciones. Cierra telones Fernando, contándonos “El tigrillo de Gulag”, a forma de arenga un texto que enuncia la defensa de la libertad de los animales salvajes.

Entiéndanse estas líneas como una aproximación a la incesante lluvia que en las niñas y niños enciende una lucecita, esa chispa de inquietud, de desasosiego, de creatividad, de pensamiento. Mucho queda por comentar de los cuentos aquí, brevemente, trazados, pero eso le corresponde al lector. En determinada, se espera que estos relatos sigan cruzando límites y que la diáspora los mantenga a flote en medio del “chaplag, chaplag; chaplag, chaplag” de las turbias aguas en las que la civilización yace cómodamente sumergida.


Este texto corresponde al prólogo de libro “Llovía y llovía y allá una lucecita” de Susana Moreno. Ed. Centro de Estudios Sociales de América Latina, 2022.

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