La Universidad y el apoyo al emprendimiento

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

Cada vez más el emprendimiento se convierte en una poderosa herramienta clave para impulsar el desarrollo económico de un país, procurar el cambio social y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Sobre todo, en la etapa pos-pandemia de la Covid-19, el emprendimiento ha tomado fuerza como vía para superar la crisis económica; en tal sentido, el Estado ha implementado programas de asesoramiento financiero y proyectos para estimular e impulsar la creación de nuevos negocios. 

Ahora bien, en este contexto ¿cuál es el rol de la Universidad?

La Universidad, como organización encargada de la generación, difusión y transferencia de conocimiento, es un actor clave de los procesos económicos de una nación. Este conocimiento se ha convertido en un factor estratégico para el mundo empresarial, a través de él se generan posibilidades de nuevos negocios que permiten la creación de empleos, el bienestar económico y el desarrollo local, regional, nacional y global. Consciente de esto, la Universidad como institución formadora de futuros profesionales tiene ante sí el reto de tributar a la sociedad, emprendedores visionarios; sin embargo, en tal empeño ha encontrado obstáculos que deben ser salvados.

En primer lugar, se encuentran las estructuras de sus diseños curriculares, donde el emprendimiento es aún un asunto a tener en cuenta. De aquí la urgencia de que la enseñanza superior a través de sus proyectos educativos y programas de estudio conciba de manera transversal, integrado al perfil de formación profesional, el desarrollo de competencias direccionadas a una visión emprendedora en los estudiantes, que les permita en su vida futura la creación de nuevas empresas y negocios que generen oportunidades de trabajo, pero sobre todo lograr su sustentabilidad en el tiempo.

Por otro lado, están los factores socioeconómicos relacionados con las políticas estatales y gubernamentales, así como, las económicas y empresariales que deben ser armonizadas con la educación para el desarrollo sostenible.

De igual manera es necesario tener en consideración las relaciones entre la universidad con el mundo empresarial como vía para la concreción en la práctica del acercamiento del estudiante a la vida organizacional, la infraestructura y logística de las empresas y organizaciones de la localidad.  

No menos importante resulta la perspectiva del emprendimiento desde los aspectos políticos y legales, desde los espacios de las instituciones de la enseñanza superior; en tal sentido, es necesaria la divulgación del conocimiento de la reglamentación que soporta legalmente el emprendimiento; la creación de servicios de orientación para la formalización empresarial; implementar y apoyar políticas de promoción, estimulo, protección, asesoramiento y acompañamiento de las micro y medianas empresas; el apoyo a la creación de redes regionales y nacionales para el emprendimiento, y la divulgación de los servicios existentes de apoyo al emprendimiento, entre otras acciones.

En resumen, al hablar de formación para el emprendimiento desde los espacios universitarios nos estamos refiriendo a la incorporación transversal del emprendimiento a los currículos de estudio, a la integración de los sistemas educativos, productivos y empresariales, a la promoción y estimulación del espíritu emprendedor en los estudiantes, a la formación de competencias para el emprendimiento desde los programas académicos y proyectos de investigación, a la implementación de modelos de formación en emprendimiento, a la creación de procesos de capacitación empresarial y divulgar  la disposiciones políticas y legales que regulan el emprendimiento, entre otros aspectos; de esta forma se estará contribuyendo desde la universidad  a la formación de profesionales con una cultura innovadora y al desarrollo del emprendimiento en la sociedad ecuatoriana.

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