Extensión Universitaria desarrolladora

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

La gestión universitaria puede ser analizada desde sus tres dimensiones o procesos sustantivos: la docencia, la investigación y la extensión; hoy dedicaremos este espacio de reflexión a la dimensión extensionista, asunto que no por tratado deja de ser relevante y pertinente.  

Este proceso sustantivo ha evolucionado en el tiempo, dejando de ser solo una vía de acercamiento de las instituciones de la educación superior a la sociedad como aportadora de saberes institucionalizados o para brindar conocimientos científico-técnico al sector productivo; hoy se persigue que a través del extensionismo universitario se democraticen los conocimientos a favor de la función social y en pro de una mejor calidad de vida de la población.

La extensión universitaria en la actualidad debe ser concebida como el proceso a través del cual se concreta la función social de la Universidad; no solo desde la perspectiva de agente formador de los ciudadanos que necesita la sociedad contemporánea, sino también, como conocedora de los saberes, costumbres y tradiciones, así como de las necesidades que emanan de la propia sociedad y que deben servir de aporte a los currículos de estudio.

La elaboración del currículo debe partir, en primer lugar, de las necesidades sociales, diagnosticadas a través de la investigación científica, de forma tal, que permitan la construcción de nuevos conocimientos para dar respuesta a los problemas existentes en el entorno. De este modo, el proceso extensionista sirve de vía en dos sentidos, tanto para tributar saberes y tecnologías a la sociedad como para aportar el conocimiento de la realidad social a la Universidad; convirtiéndose así, en fuente de enriquecimiento mutuo, con un único propósito, el desarrollo sostenible de los pueblos.

Para ello, las instituciones de la enseñanza superior han de estar involucradas activamente en la realidad de la comunidad, el territorio, el país y el mundo; para de esta forma, hacer suyos las urgencias sociales y acompañar los procesos de transformación. Se precisa de la Universidad un extensionismo desarrollador, que en esencia es aquel que contempla la solución de los problemas de la comunidad de manera democrática mediante un proceso contextualizado, integrador, sistémico y sistemático, caracterizado por su participación activa, crítica y creativa, junto a la población, con el propósito de lograr el desarrollo humano sostenible.

De igual manera, es importante que se establezca un estrecho vínculo con los otros procesos sustantivos universitarios, la docencia y la investigación, mediante políticas y estrategias institucionales enfocadas en la transformación humana y social. Estos procesos sustantivos deben estar integrados de manera holística en armonía de intereses y objetivos; organizados de tal forma que permitan la mejora continua del entorno social, cultural y económico.  

La Universidad ecuatoriana se encuentra en un momento de búsqueda de nexos con la sociedad, contexto en el que las instituciones de la enseñanza superior sirven de fuente de conocimientos y tecnologías para la comunidad. Si realmente se desea que la Universidad sea un agente transformador de la realidad social es preciso dar un paso más, cristalizar un extensionismo desarrollador, fundamentado en la democratización del conocimiento y en la función social de las instituciones de la enseñanza superior, direccionadas a alcanzar el Buen Vivir de los ecuatorianos.

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