El Calvario de los fieles II. Apuntes de “El Anticristo”

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Director Colección Taller Literario, Cuenca (Ecuador)

El cristianismo es platonismo para el pueblo
Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche escribió a lo largo de mil ochocientos ochenta y ocho quizá una de sus obras más controversiales, polémicas y esplendorosas: ¨El Anticristo¨. No obstante, el fatal incidente del caballo en Turín, entre otras anomalías provocaron que citado escrito viera su primera Aurora hacia mil ochocientos noventa y cinco. El texto en cuestión, formado por sesenta y dos aforismos -manera convencional en la que el autor acostumbraba a redactar- y por la ¨Ley contra el cristianismo¨, es una encantadora, preciosa diatriba que arremete contra la cruz. Pese a haber transcurrido un poco más de un siglo, sus líneas, a día de hoy, se conservan frescas y la tinta, aún ferviente, brota de esos párrafos que maldicen, enhorabuena, a tan malvada y tirana secta.

Estos trazos que se presentan a continuación nacen de la lectura, re-lectura y re-flexión de la obra ya citada. Además, han de exponerse como una entrega especial, contraria, naturalmente, a lo que el mundo occidental celebra, recuerda, conmemora en estas fechas. Varios expertos en el tema coinciden en que rotular a Nietzsche o a su pensamiento es una tarea sencillamente imposible; razón por la que, aquí, no se pretende sentenciar, ni dar por seguro absolutamente nada. Es menester aclarar que lo que se anotará responde a una criba interpretativa de los apotegmas que más relación guardan con la semana ¨mayor¨. Todo en aras de brindar un panorama que diste de lo que tradicionalmente se conoce.

7. Aforismo que se refiere a lo absurdo y a lo antivital de la compasión. Este ¨valor¨ cristiano, además de humillar al otro y elevar el ego de quien se compadece, enferma de sufrimiento -mal contagioso- a los hombres. Afortunadamente existe un tratamiento y es purgarse, tener una catarsis, así que se reconozca la igualdad por encima de cualquier circunstancia.

8. Los teólogos, sacerdotes e idealistas son los antípodas del humano. Ellos son soberbios, se piensan superiores por descender de un ¨dios¨. Disfrazan, muy bien, su odio y apatía tras una excelente y refinada careta de amor y condescendencia. En este costal entran, también, los misioneros, esos que piensan tener la verdad, la razón y se sienten en la obligación de expandir su religión. Se autodefinen, todos ellos, como los elegidos, los del linaje predilecto. ¡Ah falacias!

12. El escéptico es el tipo decente. Los idealistas creen que los sentimientos son argumentos y entienden las convicciones por verdades, menudo error. El idealista se asemeja a un cura, pues ambos interponen el precepto moral a la razón. El sacerdote se engrandece a sí mismo, porque le han hecho pensar que puede salvar almas, perdonar pecados; a su criterio, está ubicado un peldaño más arriba que el resto de mortales.

13. Ser un apóstata de espíritu libre significa haber transformado todos los valores. Sin embargo, el espíritu libre siempre afronta constantes batallas ante los ciegos que los desprecian y tratan, de todos los modos, de imponer el ¨tú debes¨, a fin de cortar su libertad. Para estos invidentes el mundo se limita a la belleza estética y cualquier visión diferente les enardece, quebranta su frágil posición.

14. Párrafo en el que Nietzsche acomoda al hombre dentro del reino animal, dado que argumenta que de ¨superhombres¨ no poseemos nada. El Hombre no es la cúspide de la ¨creación¨. No somos más que una especie fracasada guiada por el cristianismo. Somos autómatas, porque el cristianismo nos ha arrancado el libre albedrío y la volición. El ¨espíritu¨ tal como la Iglesia nos los ha presentado, no es más que un engaño para que nos sintamos los jefes. El espíritu cristiano es, puramente, la conciencia manipulada por los arquitectos de la cristiandad.   

15. Todo el cristianismo, incluidas sus copiosas ramificaciones, son una ficción, un cuento de hadas.  

Causas imaginarias: dios, yo, alma, espíritu, libre albedrío, determinismo.

Efectos imaginarios: pecado, redención, gracia, castigo, perdón.

Nervus Sympathicus: arrepentimiento, remordimiento, tentación.

Teología imaginaria: reino de ¨dios¨, juicio final, bienaventuranzas.

Por lo tanto, el cristianismo desprecia la realidad palpable, lo natural; vive en una fantasía, vive en la indecencia.

16. la figura de ¨dios¨ es muy subjetiva y depende de cada nación. Tener un ¨dios¨ es una necesidad, es tener a quien agradecer por las supuestas ¨bendiciones¨ y a quien temer cuando se hace ¨el mal¨. A ese ¨dios¨ se le atribuye tanto el poder de beneficiar como de perjudicar, pues el Hombre necesita ser autorregulado. Por ende, se vuelve imperativo contar con el ¨dios¨ bueno y con el ¨dios¨ malo, alguien que recompense y que reprima. Así, ¨dios¨ se convierte en el opio del pueblo, ya sea un ¨dios¨ cristiano o no.

17. Los cristianos, muy estúpidamente, han humanizado a su ¨dios¨. Al mismo ¨dios¨ de Israel lo han transformado no solo en hombre, a través del nazareno, sino en el dios de los necesitados y menesterosos. Ese ¨dios¨ ha pasado de ser un ente lleno de fuerza, valentía y soberbia a un bastón de los ¨cojos¨. ¿Cómo es posible que el mismo ¨dios¨ haya mutado de líder judío a ¨dios¨ cosmopolita? Queda, de esta manera, evidenciado que ¨dios¨ es la manipulación y manifiesto cultural de un pueblo. Y el pueblo cristiano, después de hacer humano a ¨dios¨, lo convirtió en una cosa, en un inútil objeto.  

18. El ¨dios¨ cristiano es la forma de la ¨des-divinidad¨. Lo han convertido en el ¨dios¨ de los enfermos y débiles. Es, ahora, el ¨dios¨ de la muerte, no de la vida, pues ya se han inventado la necesidad de morir para llegar al inexistente ¨más allá¨.

22. Cuando el cristianismo comenzó a expandirse conquistó a pueblos más bárbaros que ellos. Usaban como método la fuerza y el sometimiento. Destruían toda civilización y forjaban, sobre los escombros, la suya, véase el fenómeno del sincretismo y la suplantación de ídolos. Un ejemplo de esta barbarie: el sacrificio del nazareno, comer su cuerpo y beber su sangre -actos sádicos para pueblos sádicos-. El cristianismo enferma y da la cura.

23. Las tres virtudes cristianas: fe, amor y esperanza son más astucias que virtudes. En otras palabras: la esperanza enferma, el amor es ilusión, es ver las cosas como no son y la fe, bueno…

24. Nietzsche afirma que el cristianismo no es una rama del judaísmo, sino la última y fatal consecuencia; esto siguiendo el cuento del redentor y demás fábulas semitas. Lo gracioso es que algunos cristianos aborrecen al judío, sin siquiera detenerse a pensar que, sin uno, no hay dos, mucho menos, tres.

26. Los sacerdotes juzgan cínicamente el proceder de toda una civilización, pronunciando ¨reino de dios¨, ¨voluntad de dios¨. Los curas, para terminar de ejercer su poder, publicaron el ¨libro sagrado¨, una recopilación de historias falsas e inexistentes de antaño. Entonces, el sacerdote, apoyado en la voluntad de ¨dios¨ -que él mismo inventó- liga todo orden biológico a su labor: nacimiento, matrimonio, muerte; incluso se atreve a ¨bendecir¨ los alimentos. Ellos se inventaron el pecado y la confesión para hacerse más fuertes e intocables. El cura tiene la necesidad de que exista el pecado, amén de mantener su estatus.

27. Nietzsche considera que el nazareno fue un santo anarquista que notó el abuso del imperio judío. Por ello, se reveló ante ese orden, ante la clase dominante, ante la Iglesia. Era amigo de los parias, rebeldes y pecadores. Estas acciones lo llevaron a la cruz; el resto se lo inventaron otros.

31. El nazareno que conocemos es una imagen manipulada, desfigurada, una propaganda hecha por los primeros cristianos. Han borrado los rasgos propios del nazareno y los han sustituido por otros que demandan acciones específicas, pues el pueblo crea a ¨dios¨ de acuerdo a sus intereses y necesidades.

34. El mensaje del nazareno consiste en hallar las realidades interiores para alcanzar ¨la buena nueva¨, el ¨reino de los cielos¨, que no es más que una experiencia íntima liberadora. Por su lado, la Iglesia, en su búsqueda insaciable de poder, lo tergiversó todo. Le dieron a este hombre la cualidad de ¨dios¨, se inventaron su resurrección, su origen sin mancha, el ¨más allá¨, el fin del mundo, la eternidad. 

37. Aunque a un cristiano se le muestre le mentira de su religión, no la creería. El nazareno no fue ni taumaturgo, ni redentor. Después de su muerte, empezó todo el malentendido. Con el propósito de adoctrinar y llegar a cada rincón de la Tierra, el cristianismo de vulgarizó y barbarizó. Los pioneros recogieron rituales de tantas y cuantas doctrinas oscurantistas romanas aparecieron por ahí. Con el tiempo, lo fueron adaptando a su conveniencia.

38. Se debe despreciar al Hombre contemporáneo, dado que, sabiendo las infamias del cristianismo, se hace llamar ¨cristiano¨, eso que vivimos en una época algo ¨esclarecida¨. Lo que antes era una enfermedad, ahora es una indecencia. Tiempo atrás, todo lo que decían los religiosos ¨instruidos¨ pudo haberse tomado como ¨errores¨; pero hoy sabemos que son falsedades. Antes eran ignorantes, a día de hoy son mentirosos. Muy en el fondo, todo el mundo conoce que: ¨dios¨, el orden moral, el pecado, el redentor, el libre albedrío son una bazofia; a pesar de esto, siguen creyendo en ello ¿Por qué? Quizá en América Latina se deba al efectivo método de la espada y la cruz, ¿y en el resto del globo? Asimismo, todos sabemos sobre la inquisición y lo que esos asesinos hicieron e igual la creencia se mantiene. El cristianismo niega a todo el mundo, nos niega a nosotros mismo. El cristianismo debe ser entendido como un sinónimo de vergüenza.   

39. El cristianismo como tal no existe. El único y verdadero cristiano murió crucificado. Para expandirse, el cristianismo se basó en el ¨disangelio¨ no en el afamado ¨evangelio¨. La fe y la cristiandad son un estado de conciencia, un mero pretexto, un mal entendido psicológico.

40. Cuando el nazareno fue asesinado, sus pupilos hicieron todo lo contrario a sus enseñanzas. Se preguntaban ¨ ¿Quién fue realmente ese hombre? ¿Por qué murió así? ¿Quiénes lo mataron? ¿Quiénes son sus enemigos? ¨ A lo que se contestaban: ¨Los judíos¨. Al momento en que los séquitos del nazareno arriban a esta conclusión, empieza el camino de la venganza. Elevan a su líder, extravagantemente, a la categoría de ¨dios¨ y libran una feroz guerra. Es así que ¨dios¨ padre, ¨dios¨ hijo, ¨dios¨ espíritu santo son producto del resentimiento.  

44. Se acusa al cristiano de engreído, de pensar que lleva la verdad y la salvación. Humildad enmascarada de arrogancia. La biblia es el libro de las mentiras y del odio, ya que humilla a lo que no sigue su lineamiento. Ellos se jactan de no juzgar, pero envían al mismísimo infierno a quienes no comparten sus creencias. Se consideran acertados y dan por sentado que el resto del mundo se equivoca. Afirma Nietzsche que el cristiano es un ¨judío de confesión libre¨.  

46. ¨Después de la biblia cualquier libro es bueno¨.

47. ¨dios¨ no está en la naturaleza, ni en la historia, ni en todas partes, ¨dios¨ no es divino, ¨dios¨ es absurdo, ¨dios¨ es perjudicial. Hay que negar a ¨dios¨ como ¨dios¨. Si algún cristiano prueba la existencia de su ¨dios¨, es suficiente razón para no creerle. ¨El dios que Pablo ha creado, es la negación misma de dios¨. El cristianismo va en contra de toda lógica, es la mentira a cualquier coste.

48. El error de ¨dios¨

Producto del aburrimiento, ¨dios¨ creó al hombre.

El hombre se aburre; entonces, ¨dios¨ crea otros animales.

El hombre se aburre de ser animal; entonces, se vuelve su amo.

¨dios¨, desesperado, crea a la mujer.

La mujer sana el aburrimiento, pero se convierte en la madre de todos los males, no solo por el aspecto sexual, sino porque a través de ella se llega a la ciencia.

 ¨dios¨, consciente que creó un rival, expulsa al hombre y a la mujer del paraíso.

Ya fuera, el humano incrementa su conocimiento y amenaza a la divinidad.

¨dios¨, despavorido, crea la guerra a fin que el humano se extermine a sí mismo.

No se puede, pese a la guerra, el humano se supera.

¨dios¨, sin más remedio, los ahoga.

49. Resulta que el cura tiene un miedo: la ciencia. Por lo dicho, se inventaron el ¨pecado¨. Con esta invención se mantiene sumiso al Hombre. Es decir, se le prohíbe ver más adelante; si lo hace, tiene la oportunidad de arrepentirse en el confesionario. Bajo este razonamiento, el sacerdote se vuelve una necesidad. ¡Vaya tristeza! El preste no deja entender la causa-efecto como leitmotiv del mundo. Los de sotana son los enemigos de la humanidad. Algunos, en su lecho de muerte, prefieren al cura sobre el médico; otros, no preferiremos ni al uno, ni al otro.

51. ¨La fe no salva, ni mueve montañas; las pone donde no las hay¨. El cristianismo es un tipo de enfermedad y el deber del cura es mantener esta patología. Enfermar es la terapia de la Iglesia, esta misma es un manicomio. Los cristianos, en sus eucaristías, padecen folio circularie. El cristianismo es una babilonia, un rejunte que no se reserva el derecho de admisión, todo para engrosar sus filas y domina el universo. ¨El cristianismo es la peor desgracia que le ocurrió al mundo¨.

53. Los mártires, los inmolados no son justificación para creer que su doctrina es cierta. El martirio, el sacrificio, el ¨morir por la causa¨ no tiene una pizca de verdad, pues ¨la verdad no es algo que posea tal o cual persona¨. Lo que erróneamente se cree es que si alguien da la vida por su ideología debe ser aceptado como indiscutible, por eso las personas se arrodillan ante la cruz. Su pensamiento: ¨murió por mí, por mis pecados¨.

55. ¨Allí donde se afirme, el sacerdote miente¨. …¨ ¡Al contrario, señores! Un antisemita no es más decente por el hecho de mentir con arreglo a principios¨…

56. En el cristianismo, tanto el fin como los medios son mentiras: la concepción de pecado para llegar al cielo. Esta religión, además de misógina, es irracional, enaltece la provocación -Cantar de los cantares- y al matrimonio, pero asegura la inmaculada concepción del nazareno. ¨La biblia es una judaína compuesta de rabinismo y superchería¨.

59. En este aforismo, Nietzsche reclama dolido, indignado, con un sentir a flor de piel, los desatinos del cristianismo. El filósofo sostiene que todo el mundo antiguo se fue por la borda por obra y gracia del alto mando cristiano. La religión que profesa una falsa imagen del nazareno ha despreciado y ha omito milenios de invenciones y descubrimientos en todas las áreas de conocimiento. El cristianismo ha detenido la evolución natural, cabe preguntarse ¡¿Cuán atrasados estamos?!

62. …¨Llamo al cristiano la gran maldición, la más grande y profunda corrupción… el borrón inmortal de la humanidad¨…

Como ya se ha escrito, las elucubraciones que preceden, son sólo eso: elucubraciones. Vale mencionar que el libro en parte analizado, ¨El Anticristo¨, no evoca únicamente los planteamientos evocados con antelo; en contraparte, estudia tópicos relacionados con el ¨superhombre¨, la historia judaica, la filosofía alemana del siglo XIX, el papel de los pietistas, el arte. Digno contenido de una posible siguiente entrega. Dentro de este orden de ideas, sendas acusaciones caen sobre Nietzsche y su supuesto vínculo con el protonazismo; pero para sorpresa de muchos, en el aforismo 55, este artificio mediático queda totalmente desmentido. Se sugiere revisar las acciones emprendidas por Elizabeth Nietzsche en torno a las maniobras editoriales con las que lucró a costillas de su ausente hermano. El Anticristo, a grandes rasgos, no es Nietzsche, ni sus seguidores, ni su filosofía. El anticristo tiene propio nombre y apellido: Iglesia católica apostólica y romana.         

Conclusión

No me disculpe el desorden, cualquiera que estos garabatos hayan provocado.

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