Abrazado a la nada, ni siquiera a la tristeza

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Director Colección Taller Literario, Cuenca (Ecuador)

Este intento de poema es un simple garabateo que responde a la buena recomendación, que agradecemos y valoramos, de las canciones que se adjuntan enseguida. Las principales referencias de estos versos mal formados se hallan en ¨Abrazado a la tristeza¨, para la última línea conjugarse con la coda nada clásica de ¨A la sombra de mi sombra¨. Es menester escuchar, no oír, ambas piezas, así que el sagaz lector halle el -sin- sentido de este escrito. Ex profeso de estas composiciones: poesía acompañada de armonía, melodía y ritmo de profundo mensaje, contenido y protesta social que derivó en estos cantos:

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I

Menos mal que con los rifles no se matan las palabras.

Decía, angustiado, Chinato en una noche de soledad completa.

El simple hecho de imaginarlo resultaría irrisorio:

ahí, las palabras, en el paredón, suplicando por su vida.

Y tras el gatillo el poeta, al borde del suicidio:

lágrimas en sus astros por asesinar a sus amadas.

II

Los ancianos encorvados, parece que la tierra les llama.

Decía, entre sollozos, Chinato al notar que se hacía viejo.

Bajo cada paso los abuelos se adhieren más al suelo,

este les reclama, indignado, sus huesos, su carne y su memoria.

Plus, desde la altura más baja, el soberbio mancebo

mofa de sus pasados e ignora su devenir.

III

No me des más esperanzas, sé que todo son mentiras.

Decía, despavorido, Chinato al apretujar la cuerda contra su manzana.

Desventura, displacer, didascalias despanzurradas,

Aprieta, araña, ciñe, corta, quema, rasga, sangra:

¡Mata!

Sí. Ahora, ahora, todos podemos ir a luchar con Don Quijote.

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