¿Política es cultura?

Por: Mgs. María Eugenia Torres Sarmiento
Comunicadora Social y Gestora Cultural del Cañar (Ecuador)

Partiendo del supuesto criterio de Geertz, sobre cultura como un mecanismo regulador y homogéneo que se sitúa por fuera de los individuos para gobernar su conducta, vendría al caso analizar un tema importante y actual  ¿la política es cultura?

Evidentemente sí lo es, concebida en su esencia original,  pues son las actitudes mal sanas las que desvirtúan  aquellas características de una actividad que a lo largo de los siglos ha sido el detonante de muchas adversidades, victorias y el destino mismo de los hombres que han hecho y han representado a las sociedades.

Siempre dirijo mi objetivo a aquellas juventudes que inician sus primeros pasos en la vida política del Ecuador y específicamente a aquellos que son promotores de una participación  colectiva en los diferentes grupos de liderazgos.

No cabe duda que me satisface ver a muchos jóvenes que hace pocos años cursaron las aulas de un bachillerato en los diferentes establecimientos educativos, ser hoy miembros de partidos y movimientos políticos trabajando por una representación provincial.  Aquellos que fueron emprendedores, aquellos que recibieron de sus maestros proezas  para ser notables.

Pero lo importante es que aquellas proezas estén alineadas con la cultura. Hay políticos que se olvidan de que hay cultura, se han olvidado de que la cultura es el espacio privilegiado para el ejercicio de la democracia.

De allí que una cosa es hablar de “políticas culturales” y otra de la “cultura política”, expresiones trascendentes de las últimas dos décadas. Si bien La expresión política cultural se refiere a cómo hacer para que el espacio en el que se elabora el pensamiento, el imaginario de la “buena gente”, pueda ser articulado por un poder externo a ese campo colectivo.

En cambio  “cultura política” se refiere, en última instancia, al modo como se ejerce y se promueve la cultura en la política, o cómo la cultura se hace política, o cómo la cultura es política.  En definitiva, el conjunto de conocimientos, evaluaciones y actitudes que una población determinada manifiesta frente a diversos aspectos de la vida; también el comportamiento de los seres humanos en un momento de decisión, de análisis y concientización sobre lo que es bueno y le conviene a su pueblo, aquello que generaría progreso, pero siempre con actitudes corteses, valientes dirigidas hacia un ideal.

Es decir, cultura política significa la amplitud del pensamiento positivo que se expande en la sociedad, que se posesiona en la totalidad de los habitantes de un espacio social, de un lugar social determinado para una real convivencia y bienestar, muy lejos de aquellos intereses que definitivamente no van ni con la política y peor con una cultura política.

Profesar, caminar, debatir y defender tesis de valor a través del discurso político, no es de todos, hay que concebir desde los valores formados en cada una de las mujeres y hombres ecuatorianos.  Por eso la necesidad de enseñar a nuestros niños y jóvenes qué es la verdadera política, -si queremos políticos con cultura-.

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