La Educación Intercultural ecuatoriana

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

Una de las principales riquezas patrimoniales del Ecuador es su diversidad cultural, en nuestro territorio conviven diferentes etnias, pueblos y nacionalidades. Su condición de país multicultural, reconocida en la Carta Magna de 1998, fue ratificada en la Constitución de la República del 2008; donde, además, se reconoció su carácter intercultural, estableciendo de esta forma una clara distinción entre ambos conceptos, no pocas veces confundidos y mal interpretados.

Lo multicultural está dado por el reconocimiento de la existencia de diferentes culturas en un mismo entorno y tiempo; es asociado al respeto del ordenamiento establecido y la preservación de la convivencia armónica y pacífica entre las diversas comunidades, naciones y etnias que pueblan la geografía ecuatoriana; mientras lo intercultural es un concepto más revolucionario, en cuanto representa la dinámica de interconexión entre las culturas, al compartir su cosmovisión del mundo, sin la prevalencia o hegemonía de criterio alguno y despojadas de todo tipo de estereotipos y discriminación, enfocadas en un propósito común.

Es responsabilidad del Estado garantizar la preservación del carácter multicultural de la sociedad ecuatoriana, mediante la promoción de políticas púbicas interculturales orientadas a favor de las relaciones de equidad e igualdad, y la integración y cohesión de sus ciudadanos sin distinción alguna como principios de un verdadero diálogo intercultural.

El dialogo intercultural no es una utopía, pero si se necesita de un cambio de mentalidad ciudadana como punto de partida para alcanzar una verdadera convivencia intercultural, una sociedad justa con y para todos los ecuatorianos. Este diálogo intercultural debe ser concebido como vía de inclusión social y no de subordinación de unas culturas a otras, contribuyendo así al fortalecimiento de la cultura nacional.

En este empeño corresponde al sistema de educación formar en valores interculturales a las presentes y futuras generaciones para generar las transformaciones necesarias y alcanzar la equidad social.

En tal sentido se han promulgado leyes, códigos y resoluciones con el propósito de normalizar y vincular la educación intercultural en todos los niveles de enseñanza, como parte de la sistematización del marco legal para la reivindicación y protección de los derechos de los pueblos originarios, considerado por especialistas, instituciones y organizaciones internacionales como uno de los más avanzados de Latinoamérica.

Esta propuesta educativa de inclusión a favor del intercambio cultural desde la concepción curricular potenciadora de la diversidad busca romper el desequilibrio imperante durante siglos entre las culturas, occidental y las autóctonas, para dignificar el ser humano por sus valores éticos y no por razones socioculturales, como el origen, color de la piel o religión.  

Sin embargo, en la práctica pedagógica esta aspiración aún está limitada por la lógica educativa con predominio hispano-occidental e insuficientes metodologías para el tratamiento de los currículos nacionales interculturales bilingües en los salones de clase, al no ser suficiente la formación de docentes con conocimiento de las culturas ancestrales y sus lenguas; de igual forma, los currículos no aprovechan suficientemente los saberes y tecnologías indígenas, entre otras falencias. Realidad que precisa de una urgente voluntad política.

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