Decadencia educativa en pleno siglo XXI

Por: Karen Reyes
Estudiante universitaria y miembro del CES-AL (Cuenca, Ecuador)

Ante esta nueva realidad mundial generada por las consecuencias del COVID-19, la educación se ha visto en la necesidad de ajustarse a un nuevo escenario formativo. Las escuelas han quedado vacías y las casas se han convertido, no solo en los espacios en donde se aprenden valores, va más allá, se han transformado en los nuevos escenarios de aprendizaje formal e informal. Principalmente, la educación se percibe como la formación y preparación del individuo para su accionar en la sociedad. Ante esta nueva realidad, la importancia de la educación en el siglo XXI, se debe caracterizar no solo por la transmisión de conocimientos, sino también, se debe fomentar valores que ayuden a construir una sociedad mejor, eso puede ser posible a través de recursos tecnológicos.

Dejar a la familia la responsabilidad de la formación académica deslumbra un gran desafío ya que las temáticas de estudio son diversas además, no poseen las herramientas y mucho menos las estrategias adecuadas, que permitan generar un proceso de aprendizaje correcto, les cuesta adaptarse a este método de enseñanza-aprendizaje, teniendo así dudas e inquietudes en algunos temas que son necesarios para su desarrollo intelectual, en esto hay padres que no están capacitados, no comprenden contenidos dictados por el docente. Según UNICEF sólo el 37% de los hogares en Ecuador tiene conexión a Internet, lo que significa que 6 de cada 10 niños no pueden continuar sus estudios a través de estas modalidades. La situación es más grave para los niños de zonas rurales, donde solo 16% de los hogares tiene conectividad o acceso a recursos tecnológicos ¿Cómo atiende el gobierno estas necesidades? ¿Acaso las cifras que muestran sobre una educación efectiva en la actualidad son reales? La vulnerabilidad es un hecho cruel que está siendo camuflada con el maquillaje de una politiquería que promociona un lienzo de pintura hermosa denominado calidad y calidez, que a la vez llaman derecho.

Ante esta problemática la economía en el país ha decrecido por lo que el gobierno no puede brindar el debido apoyo a las familias de escasos recursos por esta crisis, también ha decretado el recorte del presupuesto de universidades públicas y la suspensión del personal en las instituciones, que provoca una sobrecarga laboral en los docentes. Este cambio en la educación ecuatoriana fue radical y su afectación fue general (niños, jóvenes y familias) dejando una serie de anomalías dentro de la sociedad ya que no estaban preparados para enfrentar esta era digital.

Desde nuestro punto de vista no estábamos suficientemente capacitados para enfrentar esta crisis sanitaria y mucho menos para desarrollar una nueva modalidad educativa en donde se ha utilizado nuevas metodologías de enseñanza para nuestro aprendizaje las cuales no nos ha sido nada fácil adaptarnos. Esta crisis que estamos atravesando afectó en la economía, la salud y en la educación que son aspectos de suma importancia. Esta situación nos deja como aprendizaje que no siempre podemos centrarnos en una sola forma de educar, ya que podemos aplicar diferentes formas y herramientas digitales para el desarrollo de la misma.

Por lo tanto la indolencia del gobierno ante esta situación solo nos deja ver la ineptitud y la poca importancia que le presta a la ciudadanía que en algún momento le depositó su confianza. Debido a estas falencias y necesidades que se presenta en la sociedad, hoy en día nos preguntamos ¿dónde está la promesa del estado que garantiza una educación igualitaria y laica para todos, con igualdad de oportunidades?, ¿dónde quedo la perspectiva, la visión y misión que se tenía para una sociedad sostenible y saludable que anteriormente ofrecía?, y ¿en qué momento se ha velado por la integridad y seguridad de los ciudadanos? Si en la actualidad no se ha podido tomar las debidas precauciones.

En conclusión solo se puede evidenciar la falta de organización de un gobierno que no pudo sobrellevar esta crisis sanitaria global (covid-19), dejando así en evidencia que no pudo garantizar trabajos estables para la ciudadanía y tampoco pudo mantener una educación de calidad y calidez para todos, ya que se carecía de los medios necesarios para poder acceder a esta, quedando así una enseñanza de baja calidad lleno de déficit educativo, que excluye a 6 de 10 de niños y niñas que no tenían los recursos, ni herramientas necesarias para esta educación en línea.

Un comentario en «Decadencia educativa en pleno siglo XXI»

  1. Como dice el sabio refranero ¨Yo te ofrezco, busca quien te dé¨. Igual, parecemos condenados a no aprender que ¨más vale un ´toma´ que dos ´te daré´¨. Y si de ¨nuestro¨ gobierno se trata, se nos ha olvidado ¨que callen barbas y hablen cartas¨. Mientras, la educación ¡A la deriva!

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