Universidad y Desarrollo Sostenible

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

La Universidad como actor clave para la trasformación social no puede estar ajena a las condiciones del hábitat en que el hombre desarrolla su existencia y a la amenaza que representa el cambio climático para la vida en la Tierra. En tal sentido, debe realizar acciones para fomentar los estilos de vida sostenibles direccionados al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible contenidos en la Agenda 2030.

Estos objetivos sirven de guía a las naciones para enfrentar las urgencias por las que atraviesa la humanidad, a saber: la pobreza extrema en que viven millones de personas, la hambruna que azota a los países pobres, las desigualdades y exclusiones de los sectores sociales más vulnerables, la degradación ambiental del planeta, la escasez de agua potable en algunas regiones del orbe, la contaminación ambiental, la extinción de especies de la flora y la fauna, el incremento de desastres naturales ocasionados por erupciones volcánicas, terremotos, tifones, huracanes y tornados, las epidemias que asolan el mundo, las limitaciones de millones de personas para el acceso a una salud y educación de calidad, el desempleo, las condiciones laborales adversas, el trabajo infantil, la esclavitud, el terrorismo y los conflictos bélicos, entre otros males.

Es necesario señalar que el Desarrollo Sostenible no está reñido con el desarrollo económico e industrial, se trata de alcanzar el progreso a favor de toda la sociedad, preservando el ambiente para la satisfacción de las necesidades de las venideras generaciones.

Cabe preguntarse entonces, ¿qué debe hacer la Universidad a favor el Desarrollo Sostenible? En primer lugar, ha de implementar la enseñanza para el Desarrollo Sostenible de manera interdisciplinar y transversal, alcanzando a sus procesos sustantivos: formación, investigación y extensión.

Desde los espacios docentes es posible capacitar a los estudiantes, como agentes de cambio, dotándolos de conocimientos, habilidades y actitudes para enfrentar los retos de la sostenibilidad como proceso equilibrado de relaciones dinámicas entre los sistemas económico y social. Sin lugar a duda, esto requiere de aportaciones curriculares, empleo de metodologías y medios de enseñanza adecuados, educación ambiental y de la preparación de los docentes.

Por otro lado, la investigación científica ha de estar orientada hacia la búsqueda de alternativas de solución a los problemas agendados en el Programa para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas. Los resultados de estas investigaciones a su vez servirán para el cumplimiento de las funciones de formación y vínculos con la sociedad.

Asimismo, las acciones a favor del desarrollo sostenible han de estar orientadas desde y hacia los problemas locales sin olvidar la trascendencia que puedan tener a nivel nacional e internacional. En este sentido, se ha de involucrar y promover la participación de la comunidad a través de proyectos y actividades de capacitación.

Partiendo de estas premisas, es necesario reflexionar sobre qué ha dejado de hacer la Universidad, qué está haciendo y, sobre todo, qué debe hacer en contribución al cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Si bien es cierto que, alcanzar el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030 no depende solo de la gestión de la Universidad, sí se necesita de su participación activa, responsable y comprometida. Esta institución cuenta con el capital humano capacitado para procurar el Desarrollo Sostenible en asociación con los demás actores sociales; desde su autonomía, puede promover esta alianza y emprender el camino en busca de una mejor vida sostenible para su pueblo.

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