Bandera roja para la inseguridad

Por: Fernando Uyaguari
Estudiante universitario y miembro de CES-AL, Cuenca (Ecuador)

El principal problema es la inseguridad y la delincuencia. En Cuenca uno no puede estar tranquilo en ningún barrio, sobre todo en las noches. Incluso, en el día uno a veces tiene miedo de salir a correr o a caminar (Comunicación personal, 4 de enero, 2021).

En la fría mañana del veinte y seis de enero, un reconocido diario de la ciudad de Cuenca sacó a la luz que el 81% de los cuencanos se sienten inseguros en las calles. Una noticia preocupante y, al mismo tiempo, impensable. La Atenas del Ecuador, reconocida mundialmente, jamás había afrontado una tasa elevada de incertidumbre en su historia y los ciudadanos que crecieron dentro de ella se habrán llevado una gran sorpresa. ¿Por qué se saca esta cifra? ¿En qué se fundamenta? ¿Cómo se llegó a esa conclusión? En este artículo se darán las respuestas a esas preguntas y se presentarán otros indicadores que corroboran los resultados.

El Observatorio de Seguridad Ciudadana (CSC), a mediados de 2021, inició la IV Encuesta de victimización y percepción de inseguridad en la ciudad de Cuenca. El CSC aplicó un total de 5.440 encuestas en todas las parroquias de la zonas urbanas y rurales (muestra). Este tipo de investigación ha sido impulsado para disminuir los niveles de delincuencia, mejorar la protección y la calidad de vida de los y las habitantes, es decir, que toda la información recopilada apunta a fortalecer los mecanismos de protección.

Hace aproximadamente cinco años, el CSC especificó que el 58% de personas encuestadas perciben que la delincuencia ha aumentado. Esta conclusión forma parte de la III Encuesta de victimización y percepción de inseguridad del 2017. A día de hoy, el porcentaje se despuntó de los índices normales hasta alcanzar el 81%, que demuestra la poca y nula sensación de seguridad de los y las cuencanas. Los principales problemas dentro del cantón son la violencia intrafamiliar, victimización (robos y hurtos), robo a domicilios y vehículos, amenazas y extorsiones.

Por otra parte, el periódico digital La Tribuna Internacional La Clave hace un año publicó La Voz de la Calle 1 y 2, una investigación de tipo cualitativa compuesta de entrevistas a 15 habitantes de las zonas urbanas y a 18 de las parroquias rurales. A diferencia de las encuestas desarrolladas por CSC, en este estudio los entrevistadores amplían la información acerca de la situación actual del cantón Cuenca, la gestión municipal y las principales problemáticas de la ciudad. Este último elemento contrasta los porcentajes de inseguridad y saca a la luz el motivo de por qué la ciudad es más peligrosa.

Particularmente, más de la mitad de los entrevistados de las zonas urbanas colocan a la inseguridad como un inconveniente sin solución. Casi todos perciben que algunos sectores de la ciudad son intransitables, especialmente, en las noches. En la lista de barrios más peligrosos, según los cuencanos, están: Totoracocha, El Vecino y El Batán. Igualmente, uno de los principales elementos que aumenta la falta de estabilidad es la negligencia de la Gobernación y de la propia Alcaldía; instituciones que al parecer olvidaron sus funciones.  

De igual manera, los ciudadanos de las zonas rurales -quienes muchas veces están alejados del Centro histórico- sufrieron alguna vez un robo o hurto de sus pertenencias. Una moradora del barrio El Valle aclara que ya no hay barrios peligrosos, sino que toda la ciudad peligra. Es necesario destacar que gran parte de los entrevistados concuerdan que no hay personal suficiente para controlar la seguridad en todos los lados. Por lo tanto, entre moradores se unen para generar sus propios mecanismos de defensa, entre estos destacan las alarmas comunitarias, grupos de WhatsApp y cámaras de seguridad.

Al unificar los dos trabajos (IV Encuesta de victimización y percepción de inseguridad y La Voz de la Calle 1 y 2) la ciudad de los cuatro ríos queda manchada por el alto nivel de peligro. Ante esto, ¿qué han hecho las autoridades de la ciudad? El Municipio de Cuenca busca el apoyo del Gobernador del Azuay y del Comandante de la Policía Zona 6; aumentar el número de efectivos policiales; instalar equipos de seguridad. Todas estas propuestas hasta ahora son banalidades frente al terreno que ha ganado la delincuencia. Es terrible saber que las nuevas medidas surgen en los momentos más críticos. 

En suma, la ciudadanía no ha dejado ni dejará de hacer sus labores. El trabajo diario es una prioridad que está por encima de todo, inclusive, hasta de la propia vida. La entrañable ciudad de Cuenca, muchas veces enaltecida, es una parcela controlada por hampones. De seguro la tranquilidad regresará en algún momento, pero cuántas vidas más se tienen que perder para asegurar que realmente los líderes, que alguna vez prometieron dar hasta su último aliento, tomen en serio a ese mal que aqueja a todos.

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