La Universidad como factor de impacto social

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

Hoy nuevamente volvemos nuestros pasos hacia la reflexión en torno al  papel de la Universidad en el entramado social, tema nunca agotado; pero, esta vez desde la perspectiva de la responsabilidad social de esta institución.

El debate actual sobre el rol de la Universidad se torna complejo, ya no estamos hablando de una institución caracterizada  por la responsabilidad social de formar profesionales capaces de satisfacer los reclamos de la época; los avances científicos y tecnológicos han generado nuevas necesidades y espectativas sociales que se constituyen en demadas a resolver por la enseñanza superior.

Para poder cumplir con éstas, la Universidad ha transformado a través de la actividad investigativa las maneras de producir conocimientos, convirtiéndose en una de sus principales funciones sustantivas, trascendiendo los espacios aúlicos para tributar a la actividad productiva y económica; siendo fundamental, en tal sentido, la producción, divulgación y transferencia de estos nuevos saberes que la convierten en una institución social comprometida con el contexto histórico en que está insertada.

De igual forma, los procesos sociales, económicos y políticos acaecidos en el mundo durante la segunda mitad del siglo XX han revolucionado su función de servicio público asistencial, par dar paso a la implementación de tareas y acciones que involucran los procesos formativo e investigativo en la preparación de ciudadanos resilientes a los acelarados cambios sociales que se producen y al fenómeno de la globalización.

La Universidad de estos tiempos se caracteriza por la vinculación de sus procesos sustentivos: la formación, la investigación y la extensión con el entorno, se convierte así  en un efectivo actor clave de influencia en la proyección y dinámica de la transformación social.

Corresponde a la Universidad mediante la intervención comunitaria, conjuntamente con el resto de los actores clave (organizaciones sociales, políticas, culturales y económicas), la preparación de la comunidad para enfrentar el desafío de los nuevos tiempos; de esta forma, educa a la población en la responsabilidad social y ética que tiene con el progreso.

En nuestra región geográfica a partir de los años 90, a mi entender tardíamente, las universidades han iniciado la modernización de sus estructuras organizativas para dinamizar y concretar los vínculos con la sociedad, a lo cual la enseñanza superior ecuatoriana no ha estado ajena; pero, aún no son suficientes las acciones acometidas; es impostergable la cristalización de las políticas educativas a través de la implementación de proyectos sociales, culturales, económicos, fundamentados en la ciencia, que involucren a la comunidad universitaria y a todos los sectores sociales.

Para ello, se precisa de un mayor conocimiento, sensibilidad y compromiso con los problemas de la comunidad, lo que se traduce en responsabilidad social de la Universidad, la que ha de estar sustentada en valores éticos, participación activa de la población, la comunidad universitaria y los demás actores sociales clave, cultura organizacional, cumplimiento de las responsabilidades individuales y compartidas, reflexión crítica y proceder ético, democrático, inclusivo y justo. Solo así estaremos hablando de una efectiva responsabilidad social de la Universidad con un verdadero impacto social.

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