La dicotomía del siglo XXI: ¿Educación o salud?

Por: Fernando Uyaguari
Estudiante universitario y miembro de CES-AL, Cuenca (Ecuador)

Hace aproximadamente tres meses se publicó el artículo “La educación presencial a la vuelta de la esquina”. El texto enfatiza la necesidad del retorno a los espacios físicos y exponía que, hasta ese momento, solo el 40% de las Instituciones Educativas del país tenían aprobados su Plan Institucional de Continuidad Educativa, Permanencia Escolar y Uso Progresivo de las Instalaciones (PICE).

En enero de 2022 la situación actual a causa de la COVID-19 afecta nuevamente al sistema educativo y pone en riesgo la permanencia en las aulas. La nueva ola de contagios arrasó los esfuerzos de los actores educativos en estas últimas semanas. Ese nuevo contexto constituye el objeto central de una interesante investigación en curso, “Política educativa entre la Covid-19 y la variante Ómicron en Ecuador: El frustrado retorno a la presencialidad”, dirigida por el Dr. José Manuel Castellano, un estudio que aportará, sin duda, aspectos significativos y relevantes sobre el estado actual.

El Ministerio de Educación ratificó en rueda de prensa la suspensión de las clases presenciales del 17 al 21 de enero de 2022 en 193 cantones; una medida preventiva y necesaria. La lista de los cantones en semáforo rojo, amarillo y verde asienta las bases de la tan conocida y temida virtualidad. Incluso, la cantidad de ciudadanos y ciudadanas contagiados asciende a los 42.000 casos y, por lo tanto, genera incertidumbre en la nueva fecha para el regreso a las aulas, aunque las autoridades mantienen la idea del retorno voluntario en las próximas semanas.  

La actual Ministra de Educación asume que en una semana se estabilice la curva epidemiológica, lo cual es imposible. Tras afrontar más de dos años de pandemia existe un patrón en las nuevas variantes de COVID, dicho de otra manera, ómicron aumentará la positividad durante todo enero y posiblemente haya una estabilidad en los próximos meses. Esto se deduce a partir del análisis del Dr. Alejandro Macías -epidemiólogo reconocido como uno de los 300 líderes mexicanos 2021- con respecto a cuánto durará la variante ómicron.  

A partir de todo ello, las decisiones preventivas han dividido a los ecuatorianos. En un frente están los opositores a la educación virtual, aquellos que aprueban el regreso. En cambio, el otro sector se opone y apoya la educación en casa. A todo esto, cada uno tiene su postura, libertad de expresión y argumentos al punto de analizar qué es lo mejor para los estudiantes de los diversos niveles educativos. Lo evidente es que los padres o representantes legales tienen la última palabra, dado que firman un documento de autorización y exhortan a los planteles educativos la responsabilidad en caso de contagio.

Ese último elemento es el que más preocupa y demuestra la carencia de protocolos sólidos frente a casos positivos. Pese a que la mayoría de las autoridades aclaran que existe un control permanente y apoyo de los Centros de Salud, la realidad demuestra la falta de insumos (pruebas PCR o rápidas) para controlar futuros contagios. Incluso, la economía de las familias impide hacer testeos cada semana, debido a que el precio de las pruebas “seguras” pasa de los cuarenta dólares y, generalmente dentro de los hogares, hay más de uno o dos niños que asisten a las escuelas.

Particularmente, un medio de comunicación internacional difundió un video que exponía el traslado de niños y niñas a “campamentos covid”, tras un brote de ómicron en una escuela de China. Los infantes, nublados por su inocencia, subían a los buses sin saber que estarían alejados de sus familiares y encerrados en pequeños contenedores. Las autoridades sanitarias de ese país mantienen la política de cero covid, por ello, toman disposiciones radicales, que posiblemente para algunos sean inhumanas. A esto se le suma, la restricción de la movilidad, las cuarentenas largas y el cierre de las fronteras. Sin lugar a dudas resoluciones extremas, que mayormente no serían favorables copiarlas, debido a que en el meollo existe un menor de edad con derechos y amparado bajo la Constitución.

Todo lo mencionado anteriormente sistematiza que, la educación está a merced de las autoridades, de un día al otro pueden decidir que todos los estudiantes regresen. De hecho, especulaban que para la primera semana de enero las aulas contarían con la presencia de casi todos. Esta propuesta arriesgada y poco estudiada, omitió la propagación de la variante ómicron en las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Los factores centrados al virus provocan incertidumbre en el campo educativo, puesto que la educación pierde protagonismo y eficacia, asimismo, pone en riesgo la salud de las niñas, niños y jóvenes.

Finalmente, la decisión del retorno a las clases presenciales, más allá de ser buena o mala, también agrupa el progreso de la vacunación, la tasa de mortalidad, el riesgo de contagio y la corresponsabilidad de todos. Los datos demuestran que hay un crecimiento de menores de edad internados en hospitales, muchos de ellos con problemas respiratorios y en camas de UCI. La salud siempre está por encima de todo, aunque la educación está afectada, lo primordial es cuidar a los más pequeños y, cuando el virus esté más controlado, el Ministerio de Educación tiene la ardua tarea de diseñar planes de estudio y refuerzo académico a fin de nivelar los aprendizajes; una idea que rompe la obligación del regreso y prioriza la vida.   

2 comentarios en «La dicotomía del siglo XXI: ¿Educación o salud?»

  1. La educación, como ya sabemos, ah sido un tema de olvido para muchos de nuestros “gobernantes” y simplemente solo les interesan el bien común propio, los niños, niñas y jóvenes siempre permanecen en el olvido, siempre querrán hacer de la educación lo que a ellos se les pegue la gana. Solo hay que luchar, y seguir con esa alusión en nuestras mentes que la educación es un tema que no fue, es y será tomado con importancia.
    FELICIDADES AMIGO!

  2. A toda prisa se montó el retorno ¨voluntario y progresivo¨ y a toda prisa se lo desmontó. ¨Arrancada de caballo, parada de burro¨, dicen por ahí.

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