Genealogías de la gestión cultural en Portovelo

Por: Ángel Orellana Flores
Gestor cultural. El Oro (Ecuador)

Hasta mediados del año 2016, en Portovelo, se había mantenido un recorrido silencioso de la gestión en el campo de la cultura, separado de la construcción social, del turismo, del patrimonio cultural. Por ende, sin mayor incidencia en las personas. Había acciones puntuales, que emergían y desaparecían con la misma prontitud. En ese contexto, la Sra. Alcaldesa, Paulina López Sigüenza, decide dar un giro de 180 grados en estos campos, para lo cual incorpora a dos jóvenes profesionales con formación en el área. En este orden, Israel Turner Salamea, se hace cargo de la Unidad de Turismo; Ángel Orellana Flores, de la Sección de Cultura y Educación, la misma que más adelante pasó a llamarse; Unidad de Cultura y Patrimonio.

Así entonces, se pone en marcha un proceso de incorporación a la cultura como un rubro social de relevancia, capaz de levantar el espíritu de la población, para generar conexiones con su memoria social y su acervo histórico. Se lo hizo en un contexto administrativo modernizado, que pensaba – aún se mantiene por ventaja – en una ciudad con prestaciones urbanísticas integrales. Por ejemplo, estaba en marcha la culminación del museo de la ciudad, propuestas para la visibilización de los caminos patrimoniales, entre otros proyectos, que prometían una oportunidad para la gestión cultural.

Cuando se planteó la incorporación del patrimonio cultural como recurso estratégico en la recuperación de la memoria social de Portovelo, no se lo hizo únicamente por ‘novedad’, había dos urgencias que confluían: a) dar complimiento y respuesta a la resolución 0004 del 3 de junio de 2015, mediante la cual, el Estado central transfería la gestión del patrimonio cultural a los Gobiernos locales. b) la ciudad necesitaba conectarse con su patrimonio cultural, con su pasado, para reconfigurar el presente y de ese modo proyectarse al futuro.  Era un imperativo.

El enfoque dado a la gestión cultural en la ciudad, tuvo un campo de acción mancomunado entre las dependencias municipales de cultura y turismo; las mismas que antes del 2016 habían sabido trabajar con agendas separadas. A este proceso se suma un valor muy importante: la vinculación con la ciudadanía. Este último insumo fue una estrategia muy novedosa, capaz de garantizar sostenibilidad al resto de procesos. La población de a poco se fue interesando y apropiando de su patrimonio cultural.

Como resultados plausibles de esta nueva gestión, se dieron algunas acciones culturales, patrimoniales y turísticas, que marcaron un antes y después en este campo. Por ejemplo, se creó la Agenda Turística Cultural que se desarrolló por tres años consecutivos en el mes de noviembre, en el marco del calendario de feriados nacionales. Esta estrategia, buscaba posicionar a la ciudad como un destino turístico cierto. En cada año se empleó un slogan distinto con el fin de darle una denominación de origen a la agenda, así como al cantón; “De Curipamba a SADCO”, “Vive Portovelo” y “A Portovelo me voy”. La agenda estaba compuesta de una serie de eventos culturales, visita a sitios y atractivos turísticos, conferencias, cursos y giras de promoción en medios de comunicación.

Se preguntarán, ¿dónde está la novedad? Sí, eso se hace en todas las ciudades del mundo. Pero, resulta que en Portovelo, este campo aún no había sido explotado. Gracias a ello, se pudo intervenir en espacios físicos y emocionales de sus habitantes. En la primera edición de la agenda turística cultural se realizó un festival de música sobre la ‘chorra uno’, del río Amarillo, lo cual fue una novedad fuera de serie para gran parte de la población. De igual modo, las visitas en chivas a los petrograbados de Nudillo. Cosas que antes no habían ocurrido con esta magnitud. Se ejecutaron acciones culturales y turísticas que, en palabras de Israel Turner, significaron “un hito adelantado, a nuestras generaciones”.

Con el paso del tiempo se incorporaron otras actividades, como los free walking tour para dar a conocer el patrimonio arquitectónico edificado, los Fam Trip destinados a mostrar los sitios y atractivos turísticos del cantón y los fam press, acciones dedicadas a la gira de medios de comunicación por los sitios patrimoniales y turísticos de Portovelo. Fueron acciones pensadas y planificadas para posicionar a la ciudad como destino turístico.

El fin de estas páginas no es hacer un informe de labores, peor cansarlos. Sin embargo, se considera importante que la ciudadanía sepa sobre lo que se trabajó y cómo se lo hizo.

En el plano de las artes y la cultura, la ciudad y sus parroquias tuvieron la oportunidad de disfrutar de la circulación de productos artísticos con propuestas estéticas diversas. A Portovelo llegaron músicos, compañías de teatro, pintores, compañías de danza, escritores, conferencistas, tanto nacionales como extranjeros, que contribuyeron al intercambio cultural. Para garantizar este derecho ciudadano y salvaguardar el patrimonio, se elaboró una ordenanza municipal para la Gestión Integral del Patrimonio Cultural del Cantón Portovelo. La misma que fue aprobada por el Concejo Municipal y posteriormente publicada en el registro oficial. La gestión cultural se hace con respaldo legal, dicen los entendidos.

Se avanzó en la internacionalización de la ciudad, con base en su patrimonio. Hasta el final de nuestra gestión (30 de abril de 2019), se mantuvieron nexos con embajadas de países interesados (Irá, Chile, España, Canadá, China) en aportar con trasferencia de conocimientos, experiencias, técnicas y tecnologías para generar planes de manejo turísticos y patrimoniales. Así como aportar en la formación de nuevos talentos o gestores culturales.

En este proceso de gestión cultural, se logró hacer realidad una aspiración de muchos portovelenses; tener una banda de músicos, similar a la que en su momento mantenía la South American Development Company – SADCO. La unidad de Cultura, junto con la de Turismo, apoyados por la señora alcaldesa; lideraron una campaña para la consecución de este proyecto, que se lo logró en parte con recursos municipales y el resto con aportaciones de portovelenses (que viven dentro y fuera del cantón) comprometidos con su ciudad. En honor a este hermoso gesto, la banda lleva el nombre de “Banda Municipal y Ciudadana de Portovelo”. Sin embargo, de este proyecto se debe hablar en un documento aparte, para no ser injustos con todas las voluntades que se sumaron.

En sí, era necesario poner en valor un conjunto de símbolos identitarios, capaces de fortalecer la identidad cultural local. Estas incorporaciones ya lo habían hecho otras ciudades en el mundo, con resultados magníficos. Todas esas experiencias universales tienen el mismo patrón: compartir su próspero pasado, en el campo industrial, minero, cultural, urbanístico, etc., para salvaguardar la memoria social, sostén importante de todo territorio. De ahí que, se desplegaron muchas acciones culturales, de mediación comunitaria, entre otras, para ir generando un tejido integral, que desemboque en una marca ciudad. Esta es una aspiración que aún está en pausa.

Finalmente, eran necesarias las acciones antes descritas, para generar condiciones de iniciación en las industrias culturales. Lo cual, de manera paulatina va a allanar el camino para el turismo en muchos de sus sectores.  Se trabajó pensando en futuro. Las industrias culturales con base en el patrimonio, en la producción de las artes, el turismo y la memoria social, tendrán que desarrollarse, tanto en las iniciativas privadas como en las públicas, porque se trata de una migración necesaria hacia otras matrices económicas; más amigables con el ambiente y en sintonía con los nuevos modelos de ciudadanía que demandan los habitantes del territorio, basados en su identidad. De ahí que, se debe marcar las genealogías de la gestión cultural, como un aporte importante a las dinámicas cambiantes de este sector.

Un comentario en «Genealogías de la gestión cultural en Portovelo»

  1. Muy interesante. Quien lo escribe es conocedor profundo del pueblo y su cultura. Aplaudo su incansable labor y además su difusión. Todo lo cual redunda en beneficio de una comunidad que poco se conoce en su riqueza cultural. Felicitaciones, así se hace patria!

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