Fogosa analogía del pasado, presente y futuro del sistema educativo

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Director Colección Taller Literario, Cuenca (Ecuador)

En las amplias plazoletas, bajo un incendiario calor, yacen echados, sobre montados, botados, descuidados, mal cosidos cientos y cientos de monigotes. A ellos, previamente, los han llenado y rellenado con legajos de arrugados e insignificantes papeles, aserrín y cartón. Inflamable material que taquea las minúsculas vestiduras; pues, aunque se le embuta, al pobre monigote, de contenido y contenido sigue famélico, vacuo. De su cabeza, ni hablar: una sola fofa figura malformada incluso más exigua que el cuerpo. En eso, llegan los comensales, pero antes, los dueños de los muñecos que quieren asemejarse a los humanos, les han colocado, con saña, una sonriente, ruborizada y mofletuda careta. Ahora sí, están listos, los hay de todos los precios, todo depende de la institución que los haya manufacturado. Los clientes los compran, les dan trato de mono de feria; finalmente, a escaso tiempo de su adquisición, los incineran. Mientras las llamas destruyen al juguete alguien grita “¡Ay, se les ha olvidado quitarle la máscara, tan bonita que era!¨.

De las nuevas y, según ellos, mejoradas metodologías para hacer monigotes: mismo infierno, diferente demonio.    

Atentamente, un futuro hacedor de estos muñecos de papel y cartón.

3 comentarios en «Fogosa analogía del pasado, presente y futuro del sistema educativo»

  1. Son simplemente analogías que hoy en día vivimos, como se dice diferente demonio mismo infierno, pocas palabras para un excelente entendedor. Un artículo que dice mucho y que se asemeja a la realidad educativa. Un pequeño escrito que dice muchas cosas.
    Felicidades hermano.

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