Felicidades a la Confederación Nacional de Periodistas del Ecuador, Capítulo Nueva York por el Día del periodista ecuatoriano (5 de enero)

Por: Marisol Cárdenas Oñate, PhD
Quito, Ecuador

Un gran reconocimiento a la labor de cada uno/a de los y las periodistas que ponen su palabra, imágenes, su voz, y a veces hasta su cuerpo por evidenciar las inequidades, injusticias, violencias, in-gobernabilidades y demás situaciones que acontecen en el día a día de nuestro país y el mundo.

Tuve la oportunidad el fin de año pasado de conocer de cerca a los y las miembros de esta Asociación que cumple veinte años de trabajo intercomunitario e intercultural pues al ser la asociación fundante en Estados Unidos, ha impulsado el trabajo organizativo de otras que van emergiendo en los diversos estados de esa república donde el tejido ecuatoriano expresa sus múltiples colores.  Lo importante de su labor allá implica el principal público al que va dirigido, pues la comunidad migrante encuentra en sus diversos espacios de difusión lugares claves para hacer un descanso a sus arduas labores  y disfrutar de la música, conocer las noticias en su idioma, escuchar comentarios pertinentes, la crítica avezada y especializada frente a situaciones complejas nacionales e internacionales, leyes o problemáticas que si bien ocurren en el país afectan de muchas maneras a ese Ecuador impregnado de otras culturas, sabores, lenguajes, pero que sigue siendo distinguible por ciertas huellas inolvidables.  Es de mencionar lo significativo que se vuelve el contacto con el país cuando se está afuera y se tiene la familia o alguna parte de ella adentro, o simplemente el conocimiento de la raíz ancestral.  De ahí que  felicitamos a  la Confederación Nacional de Periodistas, Capítulo Nueva York, por sus veinte años de labor informativa y comunicativa. Por hacer de su sede un lugar donde se puede llegar y sentirse en casa, arropado/a, apoyado/a y escuchado/a. La Confederación Nacional de Periodistas, capítulo Nueva York es un espacio para el diálogo desde las raíces ecuatorianas, pero siempre entretejidas con todas las demás de Latinoamérica, una organización que comparte y comenta los hechos representativos del país y del mundo en sus diversos territorios continental, insular y transterritorial, ese que insufla de economía al País, para todos salir adelante.

Felicidades por esta historia viva,  a sus directivos, a cada uno de sus miembros: hombres y mujeres que trabajan en diferentes sectores de la economía, educación, comercio en las zonas urbanas y conurbadas del Estado de Nueva York, y más allá, pero que se dan el tiempo para ofrecer eso que es tan preciado: su tiempo transformado en palabras,  imágenes, movilidad y tantos esfuerzos por ofrecer las narrativas del día a día. Ofrecen como dice la canción: su corazón y también su economía al servicio de la noble labor de comunicar e informar a través de todos los medios digitales que los acompañan. De ahí que esta asociación en frontera es un lugar estratégico para gestar pensamiento crítico,  acción y transformación colectiva, donde deben estar presentes todos los ecuadores que nos configuran pero que también nos escinden de cerca y de lejos, es un espacio para la lucha por la equidad, inclusión en diversidad, consciencia social y de derechos, así como de obligaciones, todos sinónimos de Democracia, Libertad y Justicia Social.

Gracias por que con su trabajo sigue imprimiéndose la palabra de Eugenio Espejo en versiones masculinas, femeninas, y de todos los géneros, esa actual palabra verbal, visual, postvisual goza de buena salud, y sigue prendiendo la llama pasionaria que enciende a comunidades enteras en Ubuntu, Suma Kawsay, Jayaya, y todas las palabras poder de nuestros pueblos- raíz basados en el bien común para todos y todas, la Naturaleza y cada uno de sus seres sintientes,  en la lucha por un horizonte más humano, inclusivo y pluriverso.

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