El Pasillo Ecuatoriano se viste de gala

Por: Dr. Lauro R. Yumbla Lucero
Azogues, Ecuador

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el pasado 14 de diciembre de 2021, incorporó al pasillo ecuatoriano en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El pasillo “es un género musical y bailable que hizo su aparición en Ecuador en el siglo XIX, en la época de las guerras de independencia sudamericanas, como resultado de una fusión entre diversas músicas indígenas y europeas, en particular el vals, el minué y el bolero español”, destaca la declaratoria de la Unesco. (Este baile lo ejecutan dando pasos cortos (pasillos), una mujer y un hombre en pareja; de ahí, proviene su nombre) Sobre su composición, el mismo documento resalta que, “las letras de las canciones entonadas al compás de la música evocan el amor y sus penas, la familia, la patria y la vida diaria de la gente, haciendo de El Pasillo un auténtico poema musical”.  

“Para los ecuatorianos, este elemento del patrimonio cultural inmaterial se ha convertido con el correr del tiempo en una forma de expresión colectiva que constituye un signo de su identidad y un vínculo de unión con su patria”, expresa en otra parte de la declaratoria. Este género musical, con un compás de ¾, para tener real valía debe sustentarse en tres pilares fundamentales, trascendentes: letra, como creación de un poeta auténtico; música, obra de un compositor reconocido; e intérprete, (cantante, dúo, trío, orquesta sinfónica). Las letras más representativas del género tienen una profunda carga lírica; muchas fueron primero poemas y luego se volvieron canciones.  

¡Cómo no sentirnos conmovidos al leer o escuchar los versos de pasillos que nos sacuden hasta el alma!; por ejemplo: “Faltándome tú, mi vida se entristece,/ las estrellas ya no brillan, el cielo se oscurece./ Faltándome tú, mi alma no se anima,/ el camino queda trunco, faltándome tú…” o “… Absurdo el calendario de apenas doce meses,/ los días son tan breves, un año muy fugaz!;/ parece que las tardes se van poniendo viejas,/ cuando más tiempo exijo para pensar en ti…”; esto, apenas una muestra. Os invito a revisar cientos de versos de los más bellos poemas que son parte de nuestros pasillos clásicos. Los títulos, son otra cosa extraordinaria; repasemos algunos: Solo penas, Ojos tentadores, Gotas de ajenjo, Lamparilla, Ángel de Luz, Amor grande y lejano, Rosario de besos, Tú y yo, Anhelos, Horas de pasión, Romance de mi destino, etc. Como complemento, me permito mencionar algunos nombres de sus destacados compositores e intérpretes: Nicasio Safadi, Carlos Rubira Infante, Carlos Amable Ortiz, Enrique Espín Yépez, Segundo Cueva Celi, Abel Romeo Castillo, Segundo Bautista, etc.; del mismo modo, citaré también a unos pocos de los mejores intérpretes, entre ellos: Carlota Jaramillo, Julio Jaramillo, Anita Lucía Proaño, Claudio Vallejo, Fresia Saavedra, Hilda Murillo, dúo Benítez-Valencia, Hnos. Villamar, Hnos. Miño Naranjo, Hnas. López Ron, Hnas. Mendoza Sangurima, Hnas. Mendoz Suasti, etc.   

El pasillo tradicional tiene como esencia la letra de un poema de amor musicalizado, cuyo contenido tiene una clara influencia de la poesía modernista, corriente literaria que tuvo gran acogida en el Ecuador; tal el caso de la “Generación Decapitada”, que disfrutó de su apogeo en 1910. En este sentido, se puede afirmar que el Pasillo ha sido considerado en el país, como “la música nacional por excelencia”, debido a que se ha constituido en el símbolo del alma ecuatoriana.  

Desde la llegada del pasillo al Ecuador, fines del Siglo XIX, ha adquirido diferentes particularidades sonoro-musicales, en distintas épocas: clásico, popularización, época de oro, “bolerización”, “rocolización”; y, experimentación contemporánea.  El pasillo clásico de salón tuvo su apogeo en la época colonial, interpretado con violín y piano, imitando al horizonte cultural europeo. Luego, sale de las salas burguesas y llega a las plazas y parques, a través de las retretas. Las bandas militares y bandas de pueblo que lo tocan, se encargan de popularizarlo y acercarlo más al pueblo; pero, con el acompañamiento de guitarra y voces; y, la vigencia de la Revolución Liberal, en la segunda década del siglo XIX, adquiere matices de querencia nacional; y, es practicado en todas partes; así, se convierte en canción infaltable de las añoradas serenatas en su época de oro, adoptando la carta de mestizaje, que conjuga la dualidad andina: “siendo triste vivo alegre/ amor-desamor, conjugando signos de la urbanidad matizados con la ruralidad.  

Para el año de 1950, el pasillo se masifica al lograr ser grabado en acetatos; también se implementan programas radiales con su corte interpretativo. Nacen las primeras figuras que interpretan pasillos, como Carlota Jaramillo, el dúo Benítez-Valencia y otros. En los años 60, de forma singular, se da la “bolerización” del pasillo, con la presencia del trío musical, integrado con guitarras, requinto y voces, influencia del Cine Mejicano y la música azteca. En los años 1970-80 se da la “rocolización del pasillo” por la presencia de las rocolas en las cantinas y bares. ¿Se imaginan la identificación del pueblo con la música rocolera, que al fin de cuentas es una mezcla del pasillo ecuatoriano, bolero caribeño y valsecito peruano? Segundo Rosero es el cantante de pasillos, ídolo de este período. A partir de los años 1990-2000, el pasillo, por diferentes circunstancias, ha sufrido una especie de marginación y olvido. Hay poca o casi nula renovación musical y creación de nuevos repertorios de pasillos. Esperamos que la honrosa designación de la Unesco sirva de motivación para el nacimiento de nuevos cultores: poetas, compositores e intérpretes de pasillos.  

¿Cuál debe ser la actitud de todos los ecuatorianos? Para empezar, crear conciencia en la colectividad sobre  tan honrosa nominación y sentirnos orgullosos de ella. A nivel colectivo, las autoridades, entidades culturales, medios de comunicación, prensa escrita, radio y televisión, crear espacios de promoción para nuestro pasillo, organizar foros, mesas redondas, encuentros de intelectuales, cantantes, compositores, para resaltar la nominación otorgada a nuestro país. La Casa de la Cultura, los GADs., a todo nivel realizar diferentes actividades para fortalecer el espíritu de ecuatorianidad y todo lo que ello representa.  

Celebramos alborozados la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, otorgado, con sobra de méritos, por la Unesco al Pasillo Ecuatoriano, -ícono de nuestra música nacional-. Aspiramos que este sea el sentir de todos y cada uno de los ecuatorianos, de todos los rincones de nuestro país; y, de nuestros hermanos migrantes, en cualquier lugar del mundo donde se encuentren.  

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