Brevísimo recuento del 2021

Por: Esthela García M.
Universidad Nacional de Educación, Azogues (Ecuador)

Más de una vez hemos escuchado que este año ha pasado tan rápido, pero si nos ponemos a pensar, cada año decimos lo mismo, porque lo vemos desde las perspectivas individuales que tenemos del tiempo. Cada año pasa rápido o lento según las circunstancias que hayamos vivido, pero en realidad el año dura siempre lo mismo, a excepción del bisiesto que tiene un día más.

Este 2021 termina con el mismo marco de pandemia que el año anterior, con la ilusión cada vez más débil, de que el virus desaparezca por completo. En enero empezó con la esperanza de la vacuna, la expectativa que generaba la llegada de las primeras dosis en un gobierno que fenecía con su imagen deteriorada y hasta ridiculizada, con la subida progresiva de la gasolina, con los escándalos de corrupción que se han venido arrastrando, que se han vuelto habituales, pero que no dejan de sorprender.

El Cambio de gobierno después de una reñida y hasta sorpresiva primera vuelta en la que fue un récord la presencia de tantos candidatos presidenciales, que, a mi modo muy personal de ver las cosas, no significa que se fortalezca de esa manera la democracia, sino que se atenúa una potencial y mayoritaria decisión popular, al tener que escoger al menos malo en una suerte de espectáculo circense que culminó con un debate que dejó como resultado las evidentes debilidades que tenemos como electores.

Pese a todo, el nuevo gobierno llegó con esperanza en mayo, como que las aguas se calmaban un poco, y el país se ponía de pie con las manos levantadas y el orgullo a flor de la piel del tricolor, ante los triunfos de Carapaz en Europa y el deporte no dejó de darnos glorias, lo que hace que miremos la necesidad de fortalecer el apoyo a los deportistas de élite, cuyo desempeño rescata nuestro nombre de país, casi siempre ignorado en contiendas internacionales.

Lamentablemente los hechos de la política tienen un titiritero de manos negras, y la corrupción ha seguido haciendo entradas triunfales en todas las fiestas. La matanza de los presos en las cárceles tiene un trasfondo que todos saben, pero que nadie se atreve a develar. La vida de cientos de privados de la libertad ha sido usada como una macabra pieza de ajedrez en este interminable juego del horror político del que somos víctimas y espectadores.

Los docentes que levantaban su ilusión de días mejores para el gremio, ven burlada toda su lucha con demandas de inconstitucionalidad a una ley que les hacía justicia, porque aspiraban a que se reconociera, su esfuerzo, su preparación, y diera importancia a su labor para el adelanto social en todo sentido. No se puede pensar en desarrollo si el sistema educativo sigue estancado. No se puede hablar de calidad de educación si no es atendida como se debe. No se puede tapar el sol con un dedo.

Hemos visto las dos ciudades más grandes y representativas del país sucumbir, ante los escándalos de corrupción. Es una lástima que la Carita de Dios sea ultrajada de tal manera por quienes dicen ser sus hijos, elegidos para protegerla, mientras que Guayaquil se inunda de letreros con sobreprecio y delincuencia organizada y desorganizada, como una ciudad sin ley; aunque hay que reconocer que esta característica se encamina también al resto del país, como un virus que arrasa con todo, para el que no hay vacuna, ni prevención que sea efectiva.

Siendo que la muerte es parte de la vida, cada año que termina, hacemos un recuento por las personas famosas que dejaron la existencia terrenal. Este 2021 se ha llevado a personalidades que quedan para la inmortalidad, como Desmond Tutu, el Duque de Edimburgo, Almudena Grandes, Vicente Fernández, más cantantes, actrices y actores legendarios, deportistas, políticos importantes, cuyos nombres se volvieron parte de un recuerdo colectivo, patrimonio de todos.

El planeta se arma en revolución, nuevas cepas del virus hacen su entrada, y vuelven las alarmas, los confinamientos, la necesidad de más dosis de vacunas, las muertes. Los desastres naturales no han dado tregua, el cambio climático no hace pausas temporales, la voz que grita nuestra tierra no se escucha, pero se ve y se siente en huracanes, tifones, inundaciones, terremotos, una erupción volcánica que ha durado casi tres meses. Todos estos eventos nos dejan imágenes apocalípticas en la memoria, y pese a que nuestro país ha sido bendecido por la naturaleza este año, la mano del hombre ha socavado las entrañas en Zaruma ante la mirada impávida de gobiernos anteriores, y ahora es difícil resarcir los daños. Por muy buena voluntad que se tenga, los golpes de pecho no solventan la terrible situación de este hermoso rincón de nuestra patria.

Cuando contamos con los dedos de una mano los días para que termine el año, el sentimiento se bifurca. Lo único verdadero es que cada día, uno a uno con sus horas intactas, se han ido cumpliendo, con la misma velocidad que han tenido en siglos. Sin embargo, hay quienes sentirán que ha pasado volando, porque ha sido bueno, porque han alcanzado metas, porque han mejorado o progresado en sus vidas; a muchos les dará lo mismo, porque sus vidas ni ha mejorado, ni ha empeorado en este tiempo, tienen una mirada pasiva de su entorno. Para otros habrá sido tan largo, que estarán ansiosos que termine, porque la tristeza ha sido su marco general, por las enfermedades o tragedias sufridas, porque no verán alrededor de su mesa a la familia completa y estarán deseando que el 2022 llegue pronto para renovar propósitos, ilusiones y esperanzas.

El tiempo es una cuestión de perspectiva, a veces queremos que se detenga, a veces queremos que pase de nosotros sin tocarnos, pero lo queramos o no, se cumple a raja tabla. Estamos llenos de encuentros y despedidas, que afanes y tropiezos, de fe y desconfianza, de metas y frustraciones, alegrías y desconsuelos. Y Aunque esta fecha del calendario marca una pausa en nuestra vida, no podemos hacer borrón y cuenta nueva, tenemos que seguir en el camino que nos hemos trazado, mirando siempre hacia el futuro que tenemos hoy en nuestras manos y con ello el deseo de días mejores para todos. Bienvenido sea el 2022.

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