Reflexión sobre la presencia de la interculturalidad en la educación ecuatoriana

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

El Ecuador se caracteriza por la policromía de culturas y lenguas que conviven en su espacio territorial, siendo esta una de sus principales riquezas culturales;  realidad que fue reconocida en el 2008 a través de la Carta Magna, declarando al Ecuador como una República plurinacional e intercultural.

A partir de este momento  el Estado y Gobierno ecuatorianos han diseñado políticas garantistas de los derechos de etnias, pueblos y naciones que conforman la población; entre estas, las direccionadas a la educación intercultural bilingüe, que comprende desde la estimulación temprana hasta la enseñanza superior.  

En tal sentido, se han promulgado leyes, reglamentos y códigos con el propósito de sistematizar las normativas constitucionales; así encontramos la Ley Orgánica de la Educación Superior que tiene como objetivo garantizar a todos los ecuatorianos, sin discriminación alguna, el derecho a una educación superior de calidad, laica, intercultural, democrática, incluyente,  diversa  y de acceso universal, como premisa para la construcción de una sociedad justa e inclusiva, en un ambiente de paz y equidad. Por su parte, el Reglamento del Régimen Académico de la Enseñanza Superior contiene directrices que facilitan la articulación de los saberes, tecnologías y prácticas de las diferentes comunidades, pueblos y nacionalidades con los contenidos curriculares.

De igual forma, se promulgó la Ley Orgánica de Educación Intercultural, que tiene entre sus propósitos orientar la educación de los ecuatorianos hacia el Buen Vivir, la interculturalidad y la plurinacionalidad. Esta ley consecuentemente tiene entre sus fundamentos filosóficos, conceptuales y constitucionales el principio de la interculturalidad y plurinacionalidad, a través del cual se garantiza el conocimiento, reconocimiento, respeto y valoración de la diversidad cultural y los diferentes saberes ancestrales acordes con los derechos humanos, así como el diálogo intercultural de las disímiles nacionalidades, pueblos y culturas que conforman la nación.

Pero, no es suficiente reconocer el carácter plurinacional e intercultural del Ecuador y contar con un marco normativo regulatorio de la actividad educacional intercultural bilingüe, es necesario concretar en la práctica las disposiciones constitucionales; para ello es imprescindible la voluntad política de los decisores gubernamentales en cuanto a la implementación de acciones estratégicas orientadas a la  transformación social, eliminando toda zaga de desigualdad y discriminación por razón de origen y cultura, que permitan la construcción de una nueva sociedad libre de prejuicios, donde no se visualice lo indígena de manera peyorativa como un lastre.

Esta transformación social ha de estar mediada por la labor de docentes capaces de formar las nuevas generaciones de ecuatorianos en valores que promuevan el respeto a los derechos humanos, a la democracia y a la diversidad étnica, cultural y religiosa, dispuestos a vivir en un ambiente de armonía, igualdad e integración.

Luego, es necesario romper con la pedagogía sustentada en la visión hispano-occidental de la educación y reorientar los currículos a un verdadero intercambio de saberes de diferentes culturas; así como, potenciar el dominio de las lenguas originarias por parte de los docentes y priorizar la formación de un mayor número de docentes indígenas que puedan educar en la propia lengua del alumno; de lo contrario, la educación intercultural bilingüe seguirá siendo un eufemismo y se irán perdiendo gradualmente las lenguas originarias y la riqueza cultural del país.

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