El escritor no nace, se hace

Por: Fernando Uyaguari
Estudiante universitario y miembro de CES-AL, Cuenca (Ecuador)

En siglo XXI se evidencia la falta de crítica, posicionamiento y comprensión de los problemas sociales que atañen a todos. Es de suma importancia la incorporación de los jóvenes al mundo letrado -que pese a estar influenciados por la tecnología y las nuevas conjeturas del pensamiento- impulsan una innovadora tendencia y marcan el camino a las futuras generaciones. A mi parecer, Mateo Silva Buestán simboliza y personifica a ese colectivo que tanta falta le hace a la sociedad. Por lo tanto, es una pretensión temeraria hablar de él y de su nuevo libro, debido a que corro el riesgo de omitir ciertas características e ideales que maneja y ha desarrollado en estos últimos años.

Mateo es un estudiante universitario próximo a terminar su carrera de pedagogía en el itinerario de Lengua y Literatura, miembro de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, director de la Colección Taller Literario, columnista de La Tribuna Internacional La Clave, cuencano, guitarrista y apasionado de la música rock. Esta pequeña descripción representa una parte de él, pero sobre todo el perfil que maneja, el cual sintetiza la capacidad que tiene y exhibe hasta dónde puede llegar una mente brillante.

A breves rasgos tuve el placer de conocerlo en una reunión para la concreción de, nada más y nada menos, la Secretaría Técnica del I Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores en 2019. En aquel primer encuentro supuse erróneamente que tenía más años de lo que aparenta, puesto que su barba le suma uno o dos años más. En una corta tertulia junto con nuestro mentor, el PhD José Manuel Castellano, descubrí el ingenio que posee para hablar abiertamente de temas controversiales, sin rodeos y directo al grano. Después de varios meses lo conocí mejor y recuerdo haberlo comparado con el ilustre Juan Montalvo, dado que leí sus primeras producciones en el libro de Misceláneas de Voces Jóvenes e identifiqué en sus textos frases contundentes, liberales y utópicas. En estos momentos tengo una incertidumbre, que alborota mi mente y que comparto con todos ustedes para aliviar mis conjeturas y encontrar una respuesta, ¿si Mateo presentaba al mundo sus textos en el siglo XV o XVII, hubiese tenido lectores o creyentes?

La manera cómo él entiende el mundo es uno de los elementos característicos de sus artículos, generalmente al igual que un artista, ilustra sus creaciones en un papel. Este proceso no termina allí, dado que sigue un exhaustivo control de calidad durante horas y días. Los productos finales que elabora cumplen todos los estándares de un buen escrito. Para demostrar el argumento mencionado, basta con tomar su nuevo libro Elucubraciones: entre martillazos y perspectivas. Una producción que agrupa todos los trabajos que ha desarrollado en su travesía universitaria dentro y fuera de las aulas. Realmente no quisiera abordar aspectos del libro, evidentemente porque esta tarea ha sido delegada al editor-jefe de la Editorial CES-AL.

Particularmente lo que deseo plasmar en este texto es el perfil humano que caracteriza a Mateo. En el mundo literario posee un arquetipo, que lo distingue de los demás, es decir, sus lectores lo conocen mejor que nadie, sin embargo, detrás de las bambalinas se encuentra un joven modesto, sencillo y fiel a sus creencias; cualidades que lo enaltecen y provocan admiración. Aclaro que tampoco puedo jactarme de que lo conozco a la perfección, puesto que todos somos seres cambiantes y diferentes. Eso sí, de lo que he llegado a compartir con él, coincidimos bastante en el campo investigativo, profesional, literario, inclusive, en temas patrimoniales y territoriales.

En febrero de 2019 conformamos el proyecto Patrimonio Cuenca junto con un equipo de cuatro estudiantes: Mariela Barrera, Belén Viejó, Mateo Silva y mi persona; guiados por José Manuel. El grupo logró presentar un recorrido de las cuatro calles que rodean al Parque Calderón a un grupo de docentes y estudiantes universitarios de la ciudad de Quito, a ilustres personajes del país y al público extranjero que se sumaba durante la ruta. Mateo tuvo la oportunidad de presentar en televisión nacional la historia de la calle Benigno Malo en marzo de 2020, sin lugar a dudas, una de las tareas más valiosas y significativas del proyecto.

La reminiscencia de ese trabajo y de otros me permite comparar la evolución y madurez en la que estamos hoy en día los dos. En este punto de nuestra formación académica puedo alegar que tenemos los insumos básicos para no ser consumidos o devorados por el sistema capitalista, manufacturero, burocrático y excluyente. Mateo desde su trinchera escribirá y formará a sus estudiantes bajo los mismos principios que ha aprendido. Estoy muy seguro que el espíritu altruista que lo domina se expandirá en sus allegados, ya lo ha demostrado en el libro Las miradas de maestros sobre la educación en tiempos de pandemia, al ejercer el papel de coordinador y guía de los estudiantes de primer ciclo de la carrera de Educación Básica.

Antes de terminar, te agradezco la confianza que me has dado para ser uno de los primeros en leer tu nuevo libro, es un privilegio que no tiene precio. Al terminarlo sentí una gran alegría de la capacidad que tienes para escribir, dado que empleas recursos literarios y, lo más valioso, transmites historia desde el ojo común. Dicho de otra manera, cuentas los hechos sin sesgar la información y desde la perspectiva de los que realmente marcaron la diferencia.

Finalmente, cierro todos los hilos de este pequeño texto con la frase “aquí hay dragones”, en este mundo tan extraviado y fúnebre quedan muchas cosas por explorar y, adelantándome a los hechos, sé que emprenderás un viaje a esos pueblos y lugares recónditos del planeta que te necesitan desesperadamente. Tal vez de las travesías surjan grandes escritos, confío fielmente que materializarás esas vivencias en nuevos libros y quién sabe tengamos el honor de unir conocimientos para crear una obra bajo nuestra autoría. Hasta que llegue ese momento, continuaremos con la costumbre de leer nuestros artículos y retroalimentarnos.

Un comentario en «El escritor no nace, se hace»

  1. ¡Sinceras y sentidas GRACIAS por tus palabras, Nando!
    Claro que sí, oportunidades no faltarán, trabajaremos juntos en los temas que más inquietan al entorno de nuestros días.

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