Investigación y pedagogía

Por: Editorial de Ecuador Universitario

“El trabajo ejemplar que vienen desarrollando docentes y alumnos agrupados en CES-AL, es digno de imitarse y de felicitación”.

La misión fundamental de la educación superior debe ser la formación  de seres humanos profesionalmente competentes, éticamente íntegros, comprometidos con los sectores sociales, en especial los más vulnerables, con capacidad y motivación para educarse en forma continua, con sensibilidad para comprender, respetar y proteger los derechos humanos y el ambiente natural, a través del ejercicio articulado, crítico, innovador, pertinente y prospectivo de la docencia, investigación, producción  y vinculación con la sociedad.

Su compromiso vital radica en estudiar los acuciantes problemas de la sociedad y proponer soluciones en la perspectiva de alcanzar la justicia social, la preservación del ambiente natural y la plena vigencia de la democracia, potenciando un trabajo intelectual creativo, solidario, social y productivamente significativo, respetando la pluralidad cultural y étnica.

Las instituciones de educación superior deberán revisar a fondo la parte pedagógica y curricular, con la finalidad de que ella responda con calidad a las nuevas exigencias y desafíos del cambio de época que estamos viviendo y que se caracteriza por la revolución de la información y del conocimiento asociada a los acuciantes problemas sanitarios, económicos, políticos y sociales.

EL PLAN CURRICULAR debe contener los dispositivos ordenadores de indagación, enseñanza, entendimiento, validación, legitimidad, didáctica e investigación. El plan de estudios debe tener la flexibilidad suficiente para adecuarse a las transformaciones  del entorno, de los actores sociales y de los saberes. Las clases deberán constituirse en lugares de discusión y controversia y no de pasividad y receptividad.

La estructura curricular y la práctica pedagógica se deberán sustentar en una axiología que revitalice valores universales y singulares que no atenten contra la convivencia sino que defiendan la vida estimulando la solidaridad, la reciprocidad, la ayuda mutua, el trabajo comunitario, el desarrollo sustentable, entre otros.

Las prácticas pedagógicas deben ser espacios destinados a compartir y no impartir conocimientos y experiencias entre profesor y alumnos, para lo cual se tiene que intensificar el diálogo, la discusión, los trabajos académicos reflexivos y participativos. Esto debe llevar a establecer cambios profundos en la cátedra, en la relación profesor-alumno, en las evaluaciones y acreditaciones de las asignaturas donde se deberá privilegiar la actuación del alumno en el proceso constructivo y colectivo del conocimiento.

La educación superior tiene el compromiso ineludible de institucionalizar la investigación como parte de la formación académica inmersa en el proceso curricular.  No se pretende  formar investigadores de oficio, sino de utilizar la investigación  como un soporte de la formación  científica-profesional que permita relacionar la teoría con la práctica.

Los docentes tienen que asumir el rol de ser los responsables de la formación humanista y profesional de los estudiantes, para lo cual deberán conocer los saberes que ellos promueven, interesarse en entender y examinar sus maneras de conmunicarse, ser promotores de su interés por conocer, sensitivos a lo que sucede en nuestro medio social y ambiental, familiarizados con sistemas pedagógicos y didácticas que mejoren el desempeño y planificadores de proyectos educativos innovadores.

El trabajo ejemplar que vienen desarrollando docentes y alumnos agrupados en CES-AL, es digno de imitarse y de felicitación.


Fuente: http://ecuadoruniversitario.com/opinion/investigacion-y-pedagogia/

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