La Universidad como institución generadora de la transformación social

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

Nuestra reflexión, en el día de hoy, está dirigida a lograr un acercamiento en torno al rol de la Universidad como institución generadora de transformaciones del entramado social.

El término desarrollo ha sido manipulado por intereses del poder hegemónico, en relación con los procesos económicos, llegando al punto de utilizarse como prosperidad económica; idea implantada en el imaginario de los pueblos, logrando enajenarlos con la esperanza de alcanzar el añorado progreso y una mejor vida.

Sin embargo, el verdadero desarrollo no es solo aumento del producto interno bruto de una nación y prosperidad económica, es además transformación social, a través de la cual se satisfacen las necesidades sociales que alcanzan la salud, la educación, la cultura, el medio ambiente, etc.

Desde esta perspectiva el desarrollo es un concepto integrador mediante el cual se alcanza de manera sostenible un nivel superior de la calidad de vida de la ciudadanía sobre la base del respeto a los derechos humanos.

Pero, para lograr esta transformación social no es suficiente con el diseño de políticas públicas por parte del Estado, es necesario también contar con la participación activa y consciente de los actores sociales y de la comunidad en su conjunto.

Esta participación ha de caracterizarse por la solidaridad, la creatividad, la reflexión, el espíritu crítico, el respeto a la opinión y derechos del otro, la subordinación de los intereses particulares al beneficio colectivo, la tolerancia, la cohesión y las sólidas relaciones cooperativas de los involucrados orientadas a la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la sociedad.

Corresponde a la Universidad como parte de los actores clave del progreso social, y a través de sus procesos sustantivos, la formación de profesionales competentes y con sólidos valores cívico-morales, así como la generación de conocimientos científicos e innovación tecnológica puestos en función del desarrollo; asimismo, y no menos importante, está el establecimiento de vínculos con la comunidad.

Dentro de este contexto de relaciones sociales, la Universidad está llamada a propiciar la superación y la preparación de los actores sociales y de toda la población para asumir los retos que imponen el desarrollo visto como proceso transformador.

Esta preparación ha de estar enfocada en la capacitación de los involucrados para que puedan de manera conjunta y cohesionada identificar las necesidades de la comunidad, promover el análisis reflexivo y crítico en la búsqueda de las mejores alternativas de solución a los problemas y tomar las decisiones efectivas y adecuadas de manera pertinente.

La participación, vista de esta forma, se convierte en una poderosa herramienta de construcción democrática y transformación de los procesos sociales, culturales, económicos y políticos, al contar con ciudadanos gestores y supervisores de su propio desarrollo.

Luego, es importante revitalizar el significado de la Universidad como actor social de cara al desarrollo sostenible, mediante la implementación de políticas institucionales, estrategias y proyectos que involucren a la comunidad como principal protagonista para asumir los desafíos que impone la transformación social.

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