¿Cuál es su nivel lector?

Por: Dr. Lauro R. Yumbla Lucero
Azogues, Ecuador

El tema de la lectura, aunque usted no lo crea, es un tema inacabado; y, siempre será de actualidad. ¡Cómo ayer, cómo hoy, cómo mañana! Esta aclaración, para que no se piense, “¡que está lloviendo sobre mojado!”; la importancia del asunto y que a mí sí me preocupa, como maestro ecuatoriano, me motiva a abordarlo desde diferentes aristas. Esta ocasión, sobre los Niveles de la Lectura.

Leer requiere dominar múltiples operaciones intelectuales, de allí el estrecho nexo entre el acto lector y la actividad intelectual; no sin razón se sostiene que “¡Leer es el acto de pensar!”. Los escolares latinoamericanos no aprehenden en verdad a leer, puesto que NO SE LES ENSEÑA, sostiene Miguel De Zubiría. Y sin enseñarles a leer, ¡¿cómo podrían aprender?!

Alguna vez en su vida, amable lector, dejando de lado, aunque sea por un momento, sus múltiples preocupaciones: económicas, de familia, afectivas, sociales, el celular, la Tablet, etc., etc., se ha preguntado, frente al espejo, ¿Cuál es su nivel lector? Claro que la pregunta, no es para todas las personas, porque, aunque es doloroso decirlo, ¡un número considerable de nuestros congéneres, jamás aprendió a leer! Otros, que si aprendieron más mal que bien, simplemente, no les gusta leer; las estadísticas así lo demuestran, cuando se sostiene que Ecuador no es un país de lectores. Por tanto la pregunta va dirigida a los demás, a quienes “dicen” saber leer, incluidos maestros y profesionales con título académico en diferentes ramas…, funcionarios de alto rango, parte de la burocracia dorada, etc., que constituyen un porcentaje muy reducido de la población en su conjunto y cuya actividad lectora no es probada.

Han de conocer ustedes, existen seis niveles de lectura que, técnicamente hablando, corresponde a una serie de procesamientos secuenciales, no únicamente orientados a identificar letras y sílabas que forman las palabras y que es lo único que puede enseñarse durante el segundo y hasta tercer año de E.G.B., procurando, eso sí, total fluidez, correcta pronunciación, pausas y variaciones en la tonalidad de la voz. Es el nivel de lectura fonética, el primero, en el que se halla la mayoría de ecuatorianos, sin que nada se haga por parte interesada para superar este nivel elemental, básico.

Aparte de dicho procesamiento fonético, elemental, de naturaleza perceptual analítico-sintético, habrían de ocurrir, si se enseñasen a niños y jóvenes, cinco tipos adicionales de procesamiento, denominados en su conjunto: DE DECODIFICACIÓN: primaria (palabras), secundaria (frases y oraciones), terciaria (párrafos), categorial (ensayos); y, por último, metasemántica (análisis transtextual).

Los cuatro primeros, considerados básicos, elementales; los dos restantes, de nivel avanzado. Como eje transversal, en todos y cada uno de los niveles ha de estar presente y de manera decisiva y determinante, la lectura afectiva (amar la lectura), como ingrediente actitudinal, que tiene que ver con el interés, afán, afición, inclinación, que padres y maestros debemos despertar, fomentar e inculcar en nuestros niños y jóvenes por la lectura, dada su importancia, valor, utilidad y trascendencia. Al terminar la E.G.B. los adolescentes han de “dominar” los cuatro primeros niveles; y, quienes concluyen el bachillerato, los siete.

¡Qué decir de los maestros, de la especialidad que sean, considerados sus asesores!

Vale indicar que, en los primeros años, los maestros deben poner en juego variedad de técnicas lúdicas de animación a la lectura, capaz de que el niño se sienta atraído, seducido, atrapado en ese mundo mágico y maravilloso de la lectura; y viva esta experiencia no como castigo o carga pesada y aburrida, sino como algo que le llena y que le hace sentirse bien, al extremo que coincida con lo que algún niño dijera, abiertamente, sin tapujos, “Si leer fuera como jugar, yo pasara solo… leyendo”. He ahí el rol determinante del maestro y padres de familia, en la formación de los futuros lectores, que en realidad amen esta actividad. De esta manera se estaría formando a los llamados “lectores autónomos”, para que la “frasecita” manoseada deje de ser simple propaganda en los discursos del Ministerio del ramo, por no contar con una política de Estado en favor de la lectura, pilar fundamental de la educación de los pueblos. ¿Cuál es su nivel lector?

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