Chile: ¡No da lo mismo por quién votar!

Por: Carola Beatriz Henríquez Espinosa
Comunicadora, Chile

El próximo 19 de diciembre se llevará la segunda vuelta para las elecciones presidenciales en Chile, con dos candidatos que representan dos caras opuestas de un país, por un lado Gabriel Boric como representante de los sectores progresistas por el conglomerado Apruebo Dignidad, y por el otro José Antonio Kast, candidato del partido de ultra derecha Frente Social Cristiano.

Las elecciones se presenten en un escenario sumamente importante,  luego de un año en el cual se estableció la Convención Constituyente, que tiene a su cargo la escritura de la nueva Constitución, una que debe dejar fuera los rezagos de la dictadura que aún son palpables en muchos aspectos, además de apuntar a mejorar los temas de desigualdad económica y social que existen en el país.

Elisa Loncón, quien preside la Convención Constituyente, recientemente fue reconocida por la BBC como una de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes del mundo. Este reconocimiento a la lingüista mapuche se suma a los ya obtenidos por el Times o el Financial Times de Londres. Lo preocupante es que en Chile aún hay sectores, como el del candidato de la derecha, que demostrando una gran carga machista y racista, les molesta estos reconocimientos hacia Loncón.

A pesar de poder sonar demasiado categórica, Chile, las mujeres y los sectores más vulnerables, se juegan el futuro en estas próximas elecciones.

Las estrategias de campaña no han tardado en llegar, en especial, las del candidato de derecha que hace poco ha dado conocer cambios en su programa de gobierno, con el fin de acercarse a aquellos sectores que si bien son conservadores y de derecha, no concuerdan con sus bases de corte pinochetistas radicalizados y de cristianos fanáticos, ni tampoco con algunas de sus posturas frente a temas como el medioambiente, educación, derechos de las mujeres, entre otros derechos sociales.

Este acercamiento es sumamente conveniente para tratar de conseguir los votos que le den la victoria sobre el candidato que representa los sectores progresistas y de izquierda.

Peligroso, por decir lo menos.

Kast amenazaba directamente con terminar con los derechos alcanzados por mujeres y grupos LGBTIQ+, entre sus propuestas se encontraba la eliminación del Ministerio de la Mujer, derogar el aborto en tres causales, suspender la agenda 2030 de desarrollo para avanzar en igualdad de género, no reconoce la conformación de familias diversas, ofreciendo bonos para parejas casadas sin considerar a madres solteras. La educación sexual integral no es considerada en absoluto, pues el corte religioso prima, así como también se le resta importancia la educación inclusiva, pretendiendo descontinuar el Plan de Integración Integral.

Por su parte, el programa de Boric puede reconocerse explícitamente feminista, con un corte inclusivo y tolerante a las diferencias planteando el fortalecimiento del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, fomentando la educación sexual, reconociendo el aborto de forma legal para evitar la muerte de cientos de mujeres. Además habla de la reparación de empleos femeninos y de la creación de un Sistema Nacional de Cuidados de corresponsabilidad social.

Respecto al sistema de pensiones, una de las banderas de lucha del Estallido Social, y una de las formas de desigualdad más profundas del país, también tiene una gran diferencia entre los candidatos. El ultraderechista en un su primer programa planteaba postergar la edad de jubilación y subir la edad de jubilación de las mujeres, ahora en el nuevo programa de camuflaje plantea medidas populistas en una búsqueda desesperada de ganar simpatizantes, a base de un tema tan delicado, sin embargo, en sus propias palabras ha señalado apoyar el sistema de pensiones actual, así como la admiración por su creador, un ex ministro de Pinochet.

En tanto Boric, plantea directamente terminar con el actual sistema de AFP, asegurando una pensión mínima de 250 mil pesos, cifra que actualmente la mayoría de jubilados no alcanza luego de trabajar y aportar toda su vida. Plantea mejorar sustancialmente todas las pensiones, con énfasis en las mujeres y en aquellas personas que menos reciben.

Además de proponer un salario mínimo de 500 mil pesos, reducir la jornada laboral, asegurar derechos de las y los trabajadores y aplicar impuestos a los más ricos.

Y así sigue, analizar una a una las diferencias de los programas de gobierno de ambos candidatos es una tarea larga, pero necesaria.

Lo más importante a la hora de votar es la memoria histórica, recordar que por décadas el pueblo chileno ha soportado injusticas y discriminación, una desigualdad profunda que se destapó en la revuelta social de octubre de 2019.

Hace pocos días el Congreso chileno aprobó el proyecto de matrimonio igualitario, un avance más en la igualdad de derechos, que de ganar el candidato equivocado no se puede asegurar cómo se llevará a cabo.

Pensar en un retroceso en la equidad de derechos, en la protección social, en la participación ciudadana, en el camino para alcanzar una vida digna, son temas que no pueden tomarse a la ligera, por lo que es imprescindible que el pueblo chileno acuda a votar, sobre todo aquellas personas que creen que al final todo seguirá igual, porque no, definitivamente, no da lo mismo por quién votar.

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