Noviembre violeta (Parte I)

Por: Carola Beatriz Henríquez Espinosa
Comunicadora, Chile

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este mes se llena de banderas naranjas, violetas y verdes como símbolo de esta lucha. Pero, ¿por qué aún es necesario recordar esta fecha?

Primero, es importante rescatar la historia del surgimiento del 25N, corría el año 1960 cuando en República Dominicana, las hermanas Mirabal -las Mariposas- fueron brutalmente asesinadas tras su fuerte activismo y oposición a la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo. Si bien su historia fue recogida para convertirse en símbolo mundial de la lucha contra la violencia de género, los recovecos que la conforman dejan entrever relatos de sacrificios, de enfrentamientos y desencuentros, y sobre todo, de convicción, carácter, de búsqueda de justicia, de una vida mejor, y por qué no, de amor.

Pero recordar a las Mariposas no es suficiente.

El 25N sigue siendo un día de reivindicación de derechos porque vivimos en una sociedad donde aún existe una normalización y naturalización de los diferentes tipos de violencia de género, porque la violencia no sólo se manifiesta en las agresiones físicas o verbales, sino que se encuentra en los lugares más pequeños, a veces, en los que pensamos más seguros, pero en general en todos: en el hogar, escuela, buses, oficinas, en las calles, en los medios de comunicación  y las redes sociales, en el espacio público y el privado, en las leyes, en la falta de oportunidades, en la inequidad y la desigualdad. Porque existe en cada silencio o mirada al lado.

Mujeres asesinadas o desaparecidas aparecen a diario en las actualizaciones de nuestras redes sociales, personas trans golpeadas o discriminadas, pero más allá, bajo la explosión de esta violencia hay otras, relacionadas con las construcciones sociales y su asociación al rol de mujer, pero también hay un tema de clase ante el cual no se puede cerrar los ojos, porque la violencia tiene también un origen estructural.

Es importante realizar una profunda revisión del por qué la lucha contra la violencia de género sigue vigente, dejar de pensar que es un tema sólo de mujeres o de personas LGTBIQ, sino abordarlo como sociedad.

Uno de los puntos que debemos considerar para partir, es en la crianza, pensar en la equidad de roles, criar en el respeto hacia las personas, dejar de imponer estereotipos femeninos o masculinos, respetar a niños y niñas y dejar de ejercer cualquier tipo de violencia hacia ellos y ellas.

Pero también la tarea es exigir, sacar la voz, salir a las calles, dejar de mirar al lado y mirar de frente, al final, ponerle un alto a la violencia de género es tarea de todas y todos.

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