Semillero Escrituras Creativas

Por: Andrea Paz, Mgs.
Vicerrectora de Investigación y Postgrado del Instituto de Formación Docente Salomé Ureña
(República Dominicana)

Muy buenas tardes estudiantes, docentes, invitados e invitadas en general a tan gratísima ocasión.  Saludos especiales a Vicerrectoras, Directora Académica y a la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina. Me produce gran alegría y sobre todo una honda satisfacción este encuentro en el día hoy para la presentación de este libro: Semillero Escrituras Creativas.

Me trae a la memoria los planes e ilusiones de Jacqueline Murillo por establecer como parte de su plan de investigación y extensión, un semillero de estudiantes para la escritura y la lectura. Reconocer que en ese momento y desde nuestra Universidad pedagógica con los múltiples problemas por resolver en materia de educación en un país subdesarrollado y con tantas falencias como el nuestro, y más aún en un recinto físico enclavado en una provincia del interior del país con más problemas educativos asociados a la pobreza en sentido general, que no fue tan bien recibida la idea, tomando en cuenta prioridades y limitaciones de recursos.   Que equivocados estábamos y que bueno que la profesora Murillo insistió, a tal punto que nos venció por cansancio y nosotros sin reconocer que, si la literatura nos salva de la vida, como dice la escritora Rosa Montero, también nos salva de la muerte.

Leer nos marca, nos hace viajar, crecer, creer que todo es posible, nos enriquece el alma y el cerebro, conseguimos vivir mil vidas, aunque digan que sólo tenemos una. Y si, además logramos escribir, estaremos salvados de la mediocridad.

La profesora guio, con sus conocimientos, preparación, pero sobre todo con su dulzura y su amor por nuestros estudiantes y la literatura, talleres de escritura, que sobrevivieron más allá de la presencialidad, y que ayudaban a expresar la impotencia y el dolor en tiempos de pandemia y miedo.  Y como si eso no fuera suficiente, nos enseñó que esa práctica que los liberaba de la locura y el dolor cotidiano, los preparaba para enseñar con igual amor e interés, la lectura y el ejercicio creativo de la escritura. Aprendían de la alegría, de la cordura y de la forma de enseñar la comprensión lectora y todo lo que eso trae para el aprendizaje en general.

Deseo también reconocer el esfuerzo y trabajo de nuestros estudiantes, que no se rindieron hasta lograr cristalizar el libro que hoy presentan.

Gracias a todos por ese regalo de belleza, gracias por la gran lección de vida.

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