Presentación del 1er Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Codirector del Congreso

Buenos días con todos los presentes, muy agradecido y gustoso por poder presentar, a grandes rasgos, este Primer Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores. Finalmente ha llegado el día, henos aquí después de varios meses de arduo y meticuloso trabajo. En un primer momento, cabe reconocer al peldaño más fuerte y esencial de este evento. Resaltar el rol de quienes somos la razón de ser de este encuentro. En otras palabras, los jóvenes investigadores. Esa juventud que hoy se ve reflejada tanto en la Secretaría Técnica como en el más de un centenar de ponentes. Debido a la propia naturaleza del Congreso, hemos asumido el protagonismo y dirección del mismo. No está por demás aclarar que la juventud, bajo nuestra filosofía, no es asimilada como un factor cronológico, sino se refiere a personas que aún estamos empezando a labrar estas tierras. Terrenos a veces áridos; otras, no tan secos.

Dentro de este orden de ideas, es necesario destacar, también, la gestión de las instituciones con las que, hombro a hombro, hemos faenado a fin de que hoy podamos reunirnos, virtualmente, para dar inicio a este innovador Congreso. De este modo, se deben distinguir las acciones emprendidas por la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), la Universidad Católica de Cuenca (UCACUE) y, cómo no, la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (CES-AL). Es a partir de la última mencionada que se concibe la idea, para que las dos universidades la pongan en carretera y la echen a rodar.

Como bien se sabe, el eje central del Congreso gira en torno a la actual situación de las Universidades Latinoamericanas y del Caribe. Qué mejor oportunidad de reflexionar sobre esta complicada, delicada temática que, a través de ensayos hechos por sus propios estudiantes, por los mismos universitarios. Ciertamente, la proyección de alcance internacional que se tenía pensada cuando se armaron las bases del Congreso, no cumplen las expectativas iniciales. Sin embargo, nos sirve para aprender y anotar las tareas pendientes, así como para valorar muchísimo más una ponencia extranjera. Ante todo, esperamos ansiosos que las disertaciones aborden aquellas cuestiones no aptas para miradas, más que sensibles, delicadas e indiferentes ante la cruenta realidad. Además, no se deja de esperar, que produzcan el mágico efecto de despertar en aras, de tratar al menos, de cosechar algo prometedor.

Es prudente, para cerrar esta corta intervención, agradecer a todos los que le han dedicado tiempo, mente y han dado ánimos con el propósito de sacar adelante mencionado encuentro internacional. La lista es larga, por temor a la omisión no voluntaria, vale decir, sin más, ¨gracias generales¨, seguro cada uno sabrá recibirlas. Por último, estas palabras toman forma de bienvenida, sean pues bien recibidos al Primer Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores. Se puede decir, por varias razones, que este ha sido, es y será un congreso inolvidable. Resulta importante enfatizar, deshaciéndose de cualquier carga de provincialismo, ¡Que viva la libre y verdadera universidad de Latinoamérica y el Caribe!

Gracias.  

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