La educación presencial a la vuelta de la esquina

Por: Fernando Uyaguari
Estudiante universitario (Cuenca, Ecuador)

Dos meses después del inicio lectivo 2021-2022, en el régimen Sierra y Amazonía, se evidencia que la educación intenta recuperar el terreno perdido durante los meses de confinamiento.

La adaptación de la sociedad a convivir con la COVID 19, como un ciudadano más -el descenso significativo de casos positivos a nivel Nacional y con el proceso de vacunación avanzando a pasos agigantados, a comparación de otros países- plantea un dilema con respecto al retorno progresivo a la presencialidad. Por ello, surge la pregunta del millón, ¿se está preparado para un regreso a las Unidades Educativas (UE) e Instituciones Educativas (IE)?  

A día de hoy, aproximadamente más de 5.000 Instituciones Educativas han presentado su Plan Institucional de Continuidad Educativa, Permanencia Escolar y Uso Progresivo de las Instalaciones (PICE), a fin de regresar a la normalidad. El Ministerio de Educación en su página web oficial, reconoce que se han aprobado 4.808 en todo el país, es decir, 1.878 en el régimen Costa y 2.930 en la Sierra-Amazonía. Unas cifras alentadoras que darán origen a una vuelta de los estudiantes a las aulas.

Por otro lado, la Ministra de Educación en una reciente entrevistas ofrecía el dato que en el Ecuador existen 16 mil IE, por tanto, al deducir aquellas que han obtenido el visto bueno en su PICE, resulta que 11.192 (69.95%) no retornarán a los espacios físicos. Por lo tanto, continuarán bajo el Plan Aprendamos Juntos en Casa. Otro elemento a considerar es que los maestros se han adaptado al modelo híbrido, de modo que sería conveniente promover y establecer entre los docentes una fase de readaptación a la presencialidad en las escuelas. 

Esa cantidad de UE que se mantienen con la “educación en casa” es probable que se planteen la necesidad de reincorporar a los alumnos a la institución. Pero previamente deben garantizar las medidas de bioseguridad del personal administrativo y docente, las condiciones óptimas de agua y saneamiento, protocolos de autocuidado en  el ingreso y permanencia en los centros, además, de contar con lineamientos precisos, la existencia de un transporte y movilización de estudiantes seguro, un protocolo de actuación frente a casos positivos de Covid 19, entre otros aspectos.

De igual forma, otro inconveniente es que la infraestructura de muchos centros no es la adecuada o ideal, derivado del deterioro sufrido durante la cuarentena que afectó a las paredes, materiales sanitarios y aulas. Antes de presentar oficialmente el PICE a las autoridades, los problemas centrados en el aspecto físico deberían ser solventados. No obstante, esto implica un gasto económico, que depende del financiamiento, es decir, el Ministerio de Educación debe solventar esas reformas en los centros fiscales, mientras que en las particulares recaería en los representantes legales, directivos y propietarios.   

Regresar a la presencialidad es el sueño de toda la comunidad educativa y para lograrlo se requiere de trabajo en equipo, apoyo económico, compromiso, autocuidado y adaptación al nuevo estilo de vida. Así pues, los adultos, jóvenes y adolescentes deberán respetar esas normas esenciales para contribuir a un regreso seguro a las escuelas. En el caso de los más pequeños, los mayores son un ejemplo para ellos. Incluso, al no estar acostumbrados a usar cubre bocas por tiempos prolongados, la propia necesidad de interactuar y jugar con sus compañeros, amigos, causará que las normativas pasen desapercibidas. Esto no se convierte en una negativa para oponerse al reingreso a las clases presenciales.

Todos los puntos mencionados con anterioridad son pinceladas de la cruel realidad que deben afrontar los centros educativos. Los maestros que han regresado a las aulas saben que la virtualidad para los estudiantes, especialmente de Inicial, Elemental y Media, no ha contribuido al desarrollo de destrezas y adquisición de conocimientos. En cambio, cuando estaban en las aulas la interacción facilitaba el apoyo pedagógico y el refuerzo. Actualmente los únicos indicadores de un bajo aprendizaje se sistematizan en las calificaciones de deberes, trabajos, pruebas y exámenes que, en muchos casos, no son nada confiables.

En lo que resta de 2021 la educación híbrida debe ser el puente a la presencialidad. Los años de pandemia enseñaron que el espacio físico, la pedagogía de la empatía, la interacción, el rol docente y el apoyo entre todos los actores educativos jamás pudo ser reemplazada por la tecnología. En gran tramo de la virtualidad surgieron momentos críticos que afectaron el desarrollo del aprendizaje en casa, los cuales fueron superados gracias a la contribución de los docentes, estudiantes, representantes legales y directivos. Por lo tanto, es la hora de retomar progresivamente una normalidad en las aulas, sin excluir los protocolos de bioseguridad, que de cierta manera nos devuelven la confianza.

Un comentario en «La educación presencial a la vuelta de la esquina»

  1. Claro que sí, el retorno a las escuelas es esencial. Otro de los factores que ¨no han contribuido al desarrollo de destrezas y adquisición de conocimientos¨ es el muy limitado horario de clases que poseen los alumnos -esto dentro del régimen fiscal, claro está-. Pasaron de tener cinco horas diarias de ¨educación¨ a, en el mejor de los casos, una hora al día.
    Tampoco se trata de decir que en la presencialidad todo era ¨color de rosa¨, pero, en comparación a la virtualidad, la situación pintaba mejor.

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