El placer de la escritura en mano de mujeres

Por: Shirley Ruiz
FSMET Col-Lat, Costa Rica

“Escribo porque me resulta un placer que no puedo traducir.
No soy pretenciosa.
Escribo para mí, para sentir mi alma hablando
y cantando, a veces llorando…”Clarice Lispector.

Cuenta la historia que allá en los años 3000-2350 a. C., existía la Civilización Sumeria que era considerada la primera civilización urbana de la humanidad, el rey acadio Sargón I  tuvo una hija que era la Suma Sacerdotisa de la ciudad de Ur, (actualmente es el Sur de Irak).

Esta fascinante mujer llamada  Enheduanna, era la princesa y fue elegida como la sacerdotisa mayor de la deidad lunar Nannar Suen en su templo de Ur, en aquel tiempo el poder religioso y político eran uno solo por lo que ella ejercía puestos importantes en relación al gobierno de Ur.

Su posición le dio el honor de ser reconocida como una de las primeras mujeres cuyo nombre tiene una identificación y que hoy en día puede ser nombrada, pero además,  es considerada la primer mujer poeta de la historia.

El escritor Eduardo Galeano dedicó unas palabras a la primera mujer escritora en su novela “Los hijos de los días”: “Enheduanna vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera escritora, la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio…”. 

Enheduanna tuvo que dejar su hogar y ser exiliada del gobierno establecido en el que ella era parte, ya que el pueblo se rebela contra el gobierno, pero años más tarde, Enheduanna vuelve a retomar su posición de Suma Sacerdotisa cuando su hermano Rimush toma de nuevo el poder y termina sus días reconocida casi como una semi-diosa.

Continuó sus días escribiendo y dedica aquellos poemas a la diosa Inanna, poemas que 4000 mil años más tarde, fueron traducidos en Mesopotamia.

“Con tu veneno llenas la tierra
Aúllas como el dios de la tormenta
Cual semilla languideces en el suelo
Eres río henchido que se precipita bajo la montaña
Eres Inanna
Suprema en el cielo y la tierra.” Enheduanna

Han transcurrido miles de años y la historia, sin embargo, nos muestra como la existencia de las mujeres escritoras en el ámbito literario, quedó relegada a un segundo plano.

Lo “normal” era que las mujeres no pudieran expresarse, no pudieran compartir sus ideas o conocimientos ya que en muchos casos el expresarlos les llevaría a la muerte.

Muchas de ellas firmaban con pseudónimos masculinos, por ejemplo:

Charlotte Brontë, quien firmó con el pseudónimo de Currer Bell

 Emily Brontë: Ellis Bell

Anne Brontë: Acton Bell

Amantine Aurore Dupin: George Sand

Matilde Cherner: Rafael Luna

Mary Anne Evans: George Eliot

Cecilia Böhl de Faber: Fernán Caballero

Louisa May Alcott: A. M. Barnard

Colette: Henry Gauthier-Villars (su esposo)

Mary Shelley: Percy Shelley (su esposo)

El 29 de diciembre de 1836, Charlotte Brontë,  emocionada con los poemas que había escrito, envía su mejor material al poeta Robert Southey y pedirle su opinión sobre si creía que aquellos poemas eran dignos de ser publicados y él, después de tres meses le responde: «La literatura no puede ser asunto de la vida de una mujer, y no debería ser así».

Básicamente se entendía que escribir era un oficio solo reservado a los hombres y que “Anónimo” era una mujer, por lo tanto, las mujeres enfrentaban muchos obstáculos para acceder a la cultura, a instruirse y prepararse intelectualmente como lo podían hacer libremente los hombres en el ámbito de la literatura.

Hoy en día conocemos como  el “Nobel de la literatura” como uno de los premios literarios más importantes que puede ser dado a un escritor o una escritora, pero desde su creación en 1901, 16 mujeres han obtenido este reconocimiento de 114 premios entregados, por lo que se podría decir que aproximadamente por cada 9 hombres, 1 mujer recibe este premio.

Esto nos lleva a hacernos varias preguntas:

¿Será que escriben mejor los hombres que las mujeres?

¿Será que a las mujeres les falta más preparación académica para estar al nivel de estos premios?

¿Será que es más entendible la escritura masculina que la que expresan las mujeres?

¿Será que las mujeres no tenemos tan buenas ideas para expresar como las tienen los hombres?

Y bueno, mis pocas preguntas hechas con sarcasmo, obviamente me podrían llevar a escribir unos cuantos artículos más sobre los “porqué” las mujeres hemos sido invisibilizadas en el ámbito literario, pero debo reconocer que en la actualidad la literatura ¡Sí! puede ser y es un asunto de la vida y cotidianeidad de las mujeres y que lo poco que se ha avanzado en estos campos han demostrado que cada mujer con su papel y lápiz tienen una voz y un mensaje que transmitir (reciba o no un premio literario)

Hoy en día no se obliga a las mujeres a usar un pseudónimo para expresarnos y la que decide usarlo es por gusto y placer y aunque no podemos bajar los brazos y confiarnos, debemos seguir construyendo caminos de igualdad donde queda mucho trabajo por hacer y como mujeres escritoras celebrar el “Día de las Escritoras (18 de Octubre) con las palabras de Virginia Woolf:No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente».  

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