La repentina muerte del escritor Eliécer Cárdenas

Por: Dr. Luis Rivadeneira Játiva
Quito, Ecuador

Mi amigo y compañero de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central, murió el día de ayer, domingo 26 de septiembre de 2021, en forma repentina, sin haber sabido siquiera que estaba enfermo u hospitalizado, ya que debido a la pandemia que asola a nuestro país y el mundo, muchas veces no nos enteramos de la situación de nuestros amigos cercanos. Unos días anteriores, le llamé a su casa, pero, él no estaba y conversé con su esposa, me identifiqué y le manifesté que otro día le voy a llamar, sin pensar siquiera, que se iba a morir, antes de que yo pueda llamarle.

Justamente, el día de ayer, estaba con Mundial Medios de Riobamba, junto a Gustavo Camelos Encalada y Eduardo Rodríguez Dávalos, como invitado al evento virtual de homenaje a nuestro maestro doctor Edelberto Bonilla Oleas, riobambeño, profesor de Filosofía del Derecho, quien nos estimaba mucho a los dos, cuando estuvimos en las aulas universitarias, pero, que ha quedado en el olvido, porque siendo una persona tan importante, que fue Presidente del Congreso Nacional y Alcalde de Riobamba, no ha recibido ninguno homenaje anterior al que le estamos entregando, por el centenario de su natalicio. Fue afiliado, durante toda su vida, al Partido Socialista Ecuatoriano, Presidente de la UNE y director de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en su ciudad natal. Mi agradecimiento, por este evento cultural, a Mundial Medios de Riobamba, quienes valoraron la obra del Dr. Edelberto Bonilla Oleas y organizaron su homenaje.

Eliécer Cárdenas, una vez que egresó de la Facultad, regresó al Cañar, su tierra natal, aunque se radicó en Cuenca, por motivo de su trabajo. Fue Cronista de Cuenca y director de la Biblioteca Municipal de la ciudad. Su novela “Polvo y Ceniza” es una de sus obras emblemáticas. Yo, le visité, en Cuenca, en varias oportunidades, antes de la pandemia y pude enterarme de su ingreso como Miembro Correspondiente a la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

Cárdenas, laboró como jefe de redacción del diario cuencano El Tiempo y fue director de la Biblioteca Municipal.

En 2014, el Concejo Cantonal, de la capital azuaya, lo posesionó como Cronista de la Ciudad. En una entrevista con EXPRESO en 2018, el escritor indicó que aún había mucha tela por cortar en la historia de Cuenca. “Aún hay mucho que contar. Cuenca es una ciudad que ha cambiado mucho en los últimos 40 años, con un clima privilegiado, con mucho turismo, pero también con problemas de inseguridad y violencia en los que no se ha ahondado lo suficiente”.

En el 2019, se celebraron los 40 años de la publicación de “Polvo y Ceniza”, y tras reflexionar, el escritor señaló que la permanencia de la novela a través del tiempo se debía a la universalidad de su temática. “La historia de ese bandolero romántico, que ponía su vida en riesgo por los pobres, es una historia universal, con la que los jóvenes se identifican y al que incluso aplauden. La escribí cuando tenía 28 años, y yo también era joven, pero considero que esa versión idealista de la realidad es la que ha logrado que aún se lea”.

Tras la noticia de su fallecimiento, le recordé a Eliécer. Expreso, mi sentido homenaje al autor de: “Morir en Vilcabamba”, obra en la cual el artista Mario Moreno, Cantinflas, es personaje. Mi solidaridad con su familia.

La vida es tan efímera que, no pude despedirme, ni tampoco él pensó que se iba a morir, en medio de la pandemia, que no nos permite acompañar a quienes se van, ni hacer velatorios.

Como articulista del diario El Norte, escribí: El Premio Nobel para un ecuatoriano, en cuyo texto expresé, que tanto Eliécer Cárdenas, como Efraín Jara Idrovo, escritores ecuatorianos, tenían suficientes méritos para ser candidatos al Premio Nobel de Literatura.

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