La neutralidad de la literatura al servicio del gobierno de turno

Por: Jacqueline Murillo Garnica, PhD
Colombia

“El sistema no castiga a sus hombres: los premia.
No encarcela a sus verdugos: los mantiene”
Rodolfo Walsh

La reciente polémica suscitada por el pronunciamiento del embajador colombiano, Luis Guillermo Plata, en la Feria del Libro en Madrid, al tratar de justificar con babas que las mejores plumas de Colombia no hayan hecho presencia en la Feria. Paradójico porque es Colombia el país invitado. Intentaba explicar torpemente el susodicho, que el escritor debe ser neutral. Esta absurda información ha puesto de nuevo en la palestra el desdén de la administración Duque por las artes, y en este caso, restarle toda la importancia a las letras, que también han develado en la narrativa, el camino pedregoso que ha recorrido Colombia en su historia.

Otra salida en falso de la colección de torpezas que enarbola el presidente de los colombianos. Es claro que los consagrados escritores como Gustavo Álvarez Gardeazabal, Laura Restrepo, Pablo Montoya, Héctor Abad (la lista es larga), no hayan sido invitados porque se han pronunciado a través de sus escritos y de forma directa sobre esta administración.

Pilar Quintana, galardonada este año con el Premio Alfaguara de Novela por su libro, “Los abismos”, y el escritor Pablo Montoya, autor de la novela “La sombra de Orión” y ganador en el 2015 del premio Rómulo Gallegos, han manifestado que “Es un gobierno censurador”, explicó Quintana, al referir el manejo abyecto que ha tenido esta administración en relación con los derechos humanos, la represión en las protestas de los anteriores meses, solo por mencionar algunos de ellos.

En este sentido, también ha mencionado el escritor Montoya, que organismos no gubernamentales han documentado más de 80 homicidios por el accionar de la Policía. “Me niego rotundamente, como escritor, profesor universitario, intelectual y ciudadano, a apoyar las actividades culturales que este Gobierno, brutal e injusto, organiza en el exterior”, explicaba el autor.

Cuando el poder pregona que los escritores y periodistas deben ser neutrales, está dando por hecho que tengan una actitud de consentimiento, de apoyo y hasta de alabanza a las cascadas de torpezas de esta administración. Algo así, como: sino estás conmigo estás contra mí. Es una característica de este tipo de gobiernos, nutrirse de la zalamería para ganar adeptos, y olvida que la literatura tiene como función la denuncia, la del compromiso moral y social.

Con el criterio de literatura “neutra” del embajador colombiano en España, hay algo claro: Gabriel García Márquez no hubiera clasificado, ha mencionado el periodista Félix ce Bedout.

Gracias a la literatura hemos recorrido los avatares de la historia de la humanidad, la condición humana retratada en 6 tomos de “La comedia humana” de Balzac. Imagínense a John Redd, bautizado como el reportero de la historia, neutral frente a la revolución agraria de México, o neutral al poeta alemán, Martín Niemöller, quien fuera arrestado y condenado a un campo de concentración, por manifestarse contra el partido nazi. Copio este poema, a propósito de la neutralidad que pregona el gobierno colombiano.

Ellos vinieron,


“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.”

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