La educación en valores

Por: Dr. Enrique Espinoza Freire, PhD
Universidad Técnica de Machala (Ecuador)

El propósito del presente trabajo es provocar la reflexión sobre la importancia de la educación en valores para la formación integral de los niños, adolescentes y jóvenes ecuatorianos en una sociedad convulsionada por los actos de corrupción en todos los niveles, la delincuencia y criminalidad que campea libremente a lo largo y ancho del territorio nacional.

Para toda sociedad el fomento de los valores humanos en la nueva generación de ciudadanos es un factor clave para edificar una mejor sociedad; elemento que se redimensiona en un contexto plurinacional y multicultural como el de nuestro país, donde coexisten diferentes razas, costumbres, lenguas, religiones e ideologías. En este ambiente policromo corresponde a las instituciones educativas la responsabilidad de la formación y fortalecimiento de estos valores en las nuevas generaciones de ciudadanos como parte de su encargo social.

En tal sentido y como sistematización de las disposiciones constitucionales que se pronuncian por una educación democrática, intercultural e inclusiva se diseñan políticas educativas y decretan leyes, códigos y resoluciones orientadas al desarrollo del sistema de educación intercultural en aras de brindar una formación integral de calidad a los estudiantes, desde la estimulación temprana hasta el nivel superior, en un marco de respecto a los derechos humanos.

Así encontramos, como uno de los principios generales de la Ley Orgánica de Educación Intercultural, la educación en valores, fundamentada en la transmisión y práctica de valores éticos y ciudadanos que promueven la libertad personal, la democracia, el respeto a los derechos, la responsabilidad, la solidaridad, la tolerancia, la equidad, la igualdad, la justicia, el respeto a la diversidad, generacional, religiosa, étnica, social y de género; así como la eliminación de la discriminación de cualquier tipo; contribuyendo así a la formación  de una conciencia ciudadana y a la construcción del derecho del Buen Vivir.

No obstante a la existencia de este marco normativo con frecuencia se observan manifestaciones discriminatorias y conductas negativas en el comportamiento personal y social tanto en el ámbito escolar como comunitario que, denotan fisuras en la formación de valores éticos y ciudadanos, agudizadas por la ausencia de metodologías orientadas al fomento de estos valores; situación que precisa del cuestionamiento e investigación por parte de la escuela sobre las causas de las limitaciones e insuficiencias en su gestión educativa y cómo superar estas.

Es urgente afrontar estas falencias a través de prácticas educativas positivas direccionadas a propiciar la convivencia armónica entre los miembros de la comunidad educativa, crear espacios de cooperación y colaboración solidarios e inclusivos, fomentar la tolerancia, respetar lo diferente, propiciar una verdadera educación intercultural con el aprovechamiento de las diferentes cosmovisiones que coexisten en el aula y buscar en la diversidad de culturas que pueblan el entorno escolar, más que las diferencias, lo común que distingue y une al pueblo ecuatoriano.

Pero, ante todo, es necesario el cambio de mentalidad de los decisores y encargados de la educación; si bien son necesarias estrategias para superar las falencias al interior de los muros escolares, también es preciso proyectar acciones educativas, con la participación activa de los estudiantes, que lleguen a la comunidad.

La educación en valores es la clave para dotar a las nuevas generaciones de una conciencia humanista como vía para alcanzar una cultura de paz.

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