El trabajo campesino, neocampesinos y las mujeres en los territorios rurales

Por: Leonardo Andrés Ballesteros P.
Colombia

Este espacio es un homenaje a los campesinos: hombres y mujeres que conocí en el centro de Colombia y quienes me ensenaron el respeto y la lealtad hacia todos los actos humanos que guarda la naturaleza.

La investigación sobre el campesinado en América latina, quiso responder, entre otras preguntas, ¿qué está haciendo el campesino?, ¿cuáles son sus ocupaciones actuales? y finalmente, ¿cómo identificar al campesino hoy en los territorios rurales?; estas preguntas se intentaron responder bajo la categoría de las nuevas ruralidades, (NR) es decir, una agenda académica que se desliga de lo urbano y propone un enfoque que abarca una mirada superadora del campesinado agrícola y quizá idílico que trabaja la tierra y quien entiende además las dinámicas de la fotosíntesis en la siembra y la cosecha de la tierra, lo que además es el germen productivo de las sociedades modernas en América latina.

Las NR entonces, no se salvan de las dicotomías entre lo nuevo y lo viejo, lo rural y lo urbano, la tradición y lo moderno, la mujer y el hombre entre otras cuestiones; en este sentido, lo importante de las agendas para indagar el lugar del campesino, es que, a nivel de la realidad en los territorios, las cosas sí han cambiado y hoy no estamos ante la imagen del campesino de antaño. ¿Qué ha cambiado?, por supuesto, uno de los aportes que las NR han arrojado, es describir a los sujetos que habitan el campo, bajo la categoría de neocampesinos, es decir, sujetos que siguen laborando en las tareas y las culturas campesinas bajo distintas prácticas agrícolas.

Los neocampesinos entonces intentan establecer una relación diferenciada con el campo, a través de agriculturas orgánicas, en su gran mayoría, pero también nuevas relaciones a través del turismo rural comunitario, la generación de oxígeno en los bosques secundarios, el liderazgos por la conservación de las fuentes hídricas, con una afirmación sobre la fauna y la flora determinante; todas estas tareas combinan el uso de saberes ancestrales de producción y el cuidado de diferentes ecosistemas locales, en cuya tarea los llamados neocampesinos, generan dinámicas exitosas y de cohesión entre tradiciones y oficios modernos.

Los neocampesinos, son hombres y mujeres que habitan territorios rurales, pero su procedencia anterior está afincada en ciudades cercanas, en tanto, son artistas, médicos, ingenieros, contadores públicos, comerciantes, entre otras profesiones y oficios que enriquecen el quehacer rural, mediante prácticas híbridas de saberes ancestrales y saberes académicos que aplican a las labores del campo y están definiendo una manera novedosa de desarrollar los territorios rurales, a través de la relación con los campesinos tradicionales, cuya reciprocidad se ha fortalecido notablemente e inaugura un fenómeno en crecimiento en la ruralidad en Colombia.

En el acercamiento hecho a través de la investigación, encontré un ejercicio profundo y determinante de las mujeres en la conformación de NR, en cuya renovación se pueden apreciar ejercicios de liderazgo y productividad agrícola más allá de lo material, en tanto podemos encontrar prácticas agrícolas espirituales, como la agricultura biodinámica, la agricultura Yoko y la agricultura agroecológica, entre otras, todas bajo la sombrilla de neocampesinos en los espacios rurales.

Video: 3HS, Empresa deshidratadora de cultivos de especias y plantas aromáticas y medicinales a través de la agricultura agroecología. Tenjo, Cundinamarca. Colombia.

El aporte de mujeres en las NR en toda la producción y circulación objetos materiales e inmateriales en esta dinámica no es reciente, más sí determinante, ello tiene que ver con ejercicios planificados de acompañamiento y compromiso con la generación de asociaciones para el bien común, constituidas por el encuentro de saberes, -mingas- las cuales determinan roles y acciones en el mismo lugar de encuentro, para beneficiar el trabajo en común sobre las huertas de vecinos, amigos y familiares que en la mayoría de situaciones, es liderado por mujeres neocampesinas y campesinas de origen.

En este panorama tan radicalmente ambiguo entre realidades y representaciones campesinas, es importante entender la ruralidad desligada de los viejos fantasmas y fantasías que poblaron al espacio rural de antagonismos desarrollistas, es decir, extensiones de tierras pobladas por sujetos empobrecidos, sin habilidades modernas en cuanto a factores económicos y más aún lejanos del saber experto y tecnificado propio del mundo desarrollado. El campesino rural que encontré, sin embargo, es un sujeto con fuerte presencia en el saber ecológico y la construcción cultural en el territorio y allí nuevamente se abre un horizonte para escalar otras formas de entender el campo y reconocer al campesino contemporáneo.

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