¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores! Corto recuento del desatendido 9/11

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Director Colección Taller Literario, Cuenca (Ecuador)

Esta puede ser una función efímera. Pero la cumplo. Y recurro a las armas más antiguas de la poesía, al canto y al panfleto usados por clásicos y románticos y destinados a la destrucción del enemigo
Ahora, firmes, que voy a disparar!
Neruda
Isla Negra, enero 1973

De este sábado pasado, once de septiembre de veinte, veinte y uno, hace veinte años que tuvo lugar el ¨ataque terrorista¨ -sí, entre comillas- a las llamadas Torres Gemelas. Se puede decir que gran parte de la población mundial está al tanto de este acontecimiento o que han escuchado mencionar, alguna vez, que los violentos árabes -término generalizado y discriminatorio para referirse a integrantes de grupos radicales de medio oriente-  hicieron polvo el World Trade Center. También nos han contado que fueron asesinados más de dos mil estadounidenses y algunas centenas de ciudadanos provenientes del resto del mundo -daños colaterales y pura estadística, claro-. Sin embargo, atrevido lector -así es, debe sentirse vigoroso si le dedica tiempo a la lectura- lo que no nos han dicho es lo sucedido un once de septiembre de mil novecientos setenta y tres. Del mismo modo, tampoco se ha puesto en tela de duda la muy remota, pero posible idea que el 9/11 es un engaño.

En un primer momento, hay que aclarar que la última idea del párrafo precedente no omite el suplicio ni muestra indiferencia ante las cruentas muertes de aquel fatídico día. Por el contrario, se desprecia abiertamente tales desgracias en las que inocentes pierden la vida. Lo referido hace alusión a la mórbida gula de ese sistema que, con atroz apetito de poder fue capaz de cercenarse para morfarse a sí mismo a fin de justificar posteriores invasiones y guerras. Sencillamente, se ejerce el derecho a la duda, puesto que donde menos se piensa, salta la liebre; además, no sería la primera vez que un evento así tenga cabida. En la pre Alemania nacionalsocialista -1933-, el recordado Führer mandó a incendiar el Reichstag para después hacerlo parecer un acto en su contra, victimizar a los nazis y arremeter contra sus enemigos. Por supuesto, citados acaecimientos no pueden ser comparados, aunque en esencia presentan la misma dinámica: después de la caída de las torres y la quema del edificio ¿Cuántos no querían enlistarse?

Ahora bien, el once de septiembre que no consta en la memoria del colectivo, mucho menos en los libros ¨educativos¨ es aquel cuando Chile cayó en las garras de una sangrienta dictadura militar. Salvador Allende, el incansable candidato, se presentaba por cuarta ocasión, en mil novecientos setenta, a las elecciones presidenciales de su país con el partido Unión Popular, en aquella ocasión resultó vencedor. De la mano de Salvador, parecía que Chile, de a poco, hallaba la salvación, sin necesidad de poseer un linaje divino. No obstante, las acciones, decisiones, medidas, políticas e ideas de Allende no terminaban de encajar o simpatizar con la alta burguesía y élite chilena. Ellos eran quienes habían dirigido la nación desde hace varias décadas, por no decir desde siempre, como es normal aquí en territorio Latinoamericano. Así que, no podían permitirlo, algo tenían que hacer y una vez más, los de más arriba no desaprovecharon la oportunidad y sí que pescaron en todo el pacífico bien revuelto.

No es coincidencia que en la década de los setentas Latinoamérica haya caído en dictaduras, sobresalen por su barbarie: Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay. Este listado no significa que en el resto de la región no haya existido golpes de estado, porque se registran regímenes fascistas hasta en los cincuentas. Para sorpresa de nadie, EEUU estuvo directamente involucrado en -nunca antes mejor dicho- todas las agitaciones militarizadas de este lado del planeta y del otro también. El ¨apoyo¨ brindado a las tropas que se encargarían de deshacer la democracia en estas tierras respondía a un malévolo complot económico: ¨Plan Cóndor¨. Este programa tenía por objetivo instaurar el modelo económico del neoliberalismo en la mayor cantidad de países que fuera factible. El padre de tan gran amenaza, Milton Friedman, recibió un nobel en la misma época en que se desaparecían, torturaban y asesinaban personas por exigir lo más valioso que tiene el Hombre: su libertad. Fuimos o quizá somos conejillos de indias, ratas de laboratorio, cerdos de guinea, cóndor de palmeras.   

En Chile, corría mil novecientos setenta y tres cuando se empezaba a rumorear de un golpe militar. Los amos del norte, a través de sus esbirros, habían estado preparando el escenario, metiendo cizaña, intentaban a toda costa desestabilizar al país, para que cuando llegue el momento no haya renuencia en aceptar la dictadura. Lo lograron, instauraron una profunda crisis a nivel nacional; pero, pese a sus osados intentos, el poblado entendió lo sucedido y no dejó de respaldar al Estado. El gobierno de Allende, en contestación al mal momento que pasaba el país, proyectaba un plebiscito que prometía devolver la solidez a la patria. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Primero, a finales de junio del mismo año se pretendió derrumbar al gobierno con el conocido ¨tanquetazo¨. Después, ya en operación conjunta de las Fuerzas Armadas, los Carabineros y el centro de supuesta inteligencia americana alcanzaron su sombrío objetivo. 

Aproximadamente a la una de la madrugada del once de septiembre del año en cuestión, se reportaron las primeras movilizaciones militares desde el norte del país. En un principio, se pensó que eran refuerzos para sofocar una pseuda conminación de grupos contrarios al gobierno. Mentira, eran tropas al mando de Augusto Pinochet que en su paso por varias ciudades silenciaban radios con el objetivo de cortar comunicaciones a nivel nacional. En tempranas horas de la mañana, Salvador Allende acudió a la Moneda, conociendo que algo grande estaba ocurriendo. Pocas horas después, los militares se hicieron con gran parte del país y tomaron Santiago, emitieron varios comunicados en los que se instaba al Presidente a abandonar su cargo por las buenas o por las malas. Allende, cerca de las diez de la mañana pronunciaría su último discurso, que se puede resumir así: ¨La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación¨ ¨Pagaré con mi vida la lealtad del pueblo¨ ¨¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!¨    

A las once de la mañana comenzaron los ataques a la Moneda. Los primeros en abrir fuego: la infantería quienes socavaron las paredes y ventanas de aquel histórico edificio; posteriormente, se impuso el terror, dado que aviones de las Fuerzas Armadas bombardearon el Palacio de la Moneda. Las imágenes son espeluznantes. Asimismo, por todo Santiago se ejecutaron universitarios, cantantes, obreros, dirigentes sindicales y simpatizantes de izquierdas. Cuenta el bloque dominante que cerca de la una de la tarde, Allende tomó su fusil, regalo de Fidel Castro, entró a su despacho y se suicidó. Vaya oportuno y felice final para los golpistas, expertos, ellos, en enmarañar asesinatos. Ya entrada la noche de ese día, ¨Adolfo¨ Augusto Pinochet se hizo con el poder absoluto y la pesadilla que duraría más de quince años vio su primera noche. Afortunadamente, el año anterior se aprobó, por consulta popular, un nuevo plebiscito que, al parecer, cambiará el triste panorama en el que  Chile se ha visto sumergido.

Es imposible no relacionar ningún evento histórico con la Literatura y la Música. Este penoso acontecer se encuentra muy bien reflejado en la obra ¨La Casa de los Espíritus¨ de la escritora latinoamericana Isabel Allende. Un libro que narra, paralelo al linaje de la familia Trueba, la historia política-social de Chile. Dentro de sus páginas se puede encontrar, de igual manera, tanto la vida como la muerte de dos figuras chilenas: Víctor Jara y Pablo Neruda. Su lectura es altamente recomendada. Dentro de este orden de ideas, no podemos hacer la vista gorda para dejar que fechas así de trágicas pasen al baúl de los recuerdos. Sí o sí hay que pensarlas, meditarlas, sentirlas con objeto de no permitir que se repitan. Hoy, más que ayer, pero menos que mañana y por cómo se vienen cultivando diversos asuntos, urge aguantar. Sea entendido este escrito como un manifiesto de resistencia y libertad.


Breve aforismo que enseña lo que un grupo de ¨insurrectos¨, lacayos y viles ávidos de poder pueden hacer con una nación entera. Al contrario de lo que también conmemoran los verdaderos suicidas y subversivos del pentágono, lo sucedido fue real: ¨Misión cumplida, Moneda tomada, Presidente muerto¨ (MSSB, 11 SEPTIEMBRE 2020).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *