El desencuentro del gobierno del encuentro

Por: Carola Beatriz Henríquez Espinosa
Comunicadora, Chile

Se cumplieron los 100 primeros días del gobierno de Guillermo Lasso, 115 para ser exactos, y ya el velo que se formó por la rápida vacunación a la población se está difuminando, dejando ver el real sentido de un gobierno que está profundizando las inequidades que vive el pueblo ecuatoriano.

El pasado 15 de septiembre se llevó a cabo la cuarta manifestación en contra de las medidas que ha tomado el gobierno durante este periodo. Los sectores populares rechazan el alza progresiva de combustible, la reducción presupuestaria en los sectores de la salud y educación -principalmente en lo que respecta a educación superior-, la falta de atención agrícola, la Ley de Oportunidades Laborales que de apoco nos ha ido mostrando su verdadera concepción de oportunidad, los acuerdos con el FMI y las privatizaciones en general.

Una serie de políticas que, sin duda, han demostrado que el gobierno de Lasso es una continuidad del gobierno de Moreno; una serie de políticas que reafirman una posición ideológica de derecha, neoliberal, en la cual continúan beneficiándose los mismos sectores económicos, esos mismos que son parte activa en la profundización de la pobreza y la desigualdad.

El llamado gobierno del “Encuentro” que hasta ahora sólo ha logrado un encuentro entre grupos económicos de los cuales también es parte el presidente Lasso, de aquellos que tienen ingresos mensuales de miles y miles de dólares.

En tanto, el desencuentro con el pueblo, con los trabajadores, los sectores productivos y estudiantes se hace más evidente ante la ausencia del tanto vilipendiado diálogo, haciendo oídos sordos a las demandas que provienen de estos sectores, o acusándoles directamente de violentos y otros epítetos que, claramente, no pueden promover un diálogo real, inclusivo y abierto, como fue su promesa de campaña.

Un desencuentro que ha llevado a que miles de compatriotas decidan migrar, muchos de ellos de forma irregular, con los resultados que hemos podido ver a través de las redes sociales, no sólo se trata de detenciones y deportaciones, se trata de muerte, y de familias que se hunde más y más en la pobreza para poder cancelar las deudas con los coyotes y la tristeza infinita tras la pérdida de sus integrantes tras la persecución del infame “sueño americano”.

Esta búsqueda de mejores condiciones se da no sólo por las políticas que van aumentando paulatinamente en costo de vida, sino también por la falta de empleo digno e igualdad de oportunidades laborales, nuevamente los más afectados son los más desprotegidos y vulnerables.

Por mientras, el presidente Lasso disfruta haciendo tik tok’s, haciendo cambios en su gabinete y respondiendo con violencia a las protestas de los trabajadores agro productivos e infundiendo miedo con contingentes de policías ante cualquier convocatoria de movilización.

Todas estas acciones sólo reflejan la carencia del gobierno en lo referente a la gestión pública, sin un Plan Nacional de Desarrollo que dentro de la Constitución contempla por sobre todo la protección del ser humano, por sobre el capital, sin políticas públicas que defienda los objetivos colectivos y priorice las necesidades del pueblo. La unidad y la organización siguen siendo el camino, se acerca un nuevo octubre y el olor, la voz y los colores de la resistencia llegan con nuevos bríos y cargados de indignación.

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