Educación y cultura popular

Por: María Eugenia Torres Sarmiento
Comunicadora Social Investigadora y Docente, Azogues (Ecuador)

Dos  términos entrelazados con un mismo  objetivo -educación y cultura- en una nación multiétnica y pluricultural como es el Ecuador, permanecen latentes en todos los pueblos, sobre todo en los centros formadores de educación inicial, básica y bachillerato.  Esta relación importante  entre la educación y la cultura popular ha traído el desarrollo integral del ser humano, a través de una adopción de costumbres, tradiciones y formas de vida propias de cada entorno geográfico, ya lo refirió el catedrático y escritor Claudio Malo en su nota editorial del artículo “Cultura Popular y los otros” en la Revista Universidad del Azuay N° 59, cuando expresa  la imposibilidad de comprender  al ser humano aislado de los demás.

Juliet Regalado. Proyecto Cultural  “Serenata a Azogues”. Unidad Educativa “Luis Cordero” (2021). Barrio  San Francisco Avenida de la Virgen-Azogues. Foto: METS

Cada actividad que se emprende en las instituciones educativas  del país, tanto particulares como fiscales, llevan un matiz de cultura popular, los desfiles cívicos, la veneración a la virgen, el pase del niño, la celebración navideña, el día de san Valentín, la tradicional fiesta del carnaval, la celebración religiosa de semana santa, el día de la madre y del niño, sumado a los juegos deportivos y eventos de música, danza, teatro y otras manifestaciones culturales que constituyen el complemento de una formación educativa sistémica, en la que se imparten a más de conocimientos, valores basados en una realidad cultural propia de la región, dando paso a una verdadera identidad cultural.

En el Ecuador, las costumbres populares son diversas, la educación  con sus proyectos educativos y creativos, bajo el nombre de clubes, constituye un instrumento de persuasión de la misma, frente al peligro que asecha la globalización con acabar con las diferencias,  por considerar como un valor que debe respetar.

Dayana Chicaiza. Proyecto Cultural “Serenata a Azogues”. Unidad Educativa “Luis Cordero” (2021). Iglesia El Señor de Flores-Azogues. Foto: METS

En el Cañar, específicamente,  coexisten manifestaciones culturales propias que forman parte de un esquema educativo, es así que las prácticas cívicas, religiosas y culturales, son parte del convivir del estudiante y del pueblo en general.

En este análisis, se parte del tema puntual de que toda manifestación de actividad humana colectiva, está dentro del campo de la cultura: el idioma, las costumbres, las artesanías, la vestimenta, la vivienda, entre otros, pues son, componentes de la cultura popular, surgiendo inquietudes como esta: ¿Cómo se transmiten estas manifestaciones culturales, a pesar de estar en otra etapa histórica de los pueblos?

Evidentemente a través del aprendizaje, la enseñanza y la educación, cuando desde niños papá  y mamá en primera instancia en casa enseñan las reglas de comportamiento, las costumbres y todas aquellas actividades que todo niño inicia en su infancia como  entonar las primeras frases musicales  -el pollito dice pío, pío, pío-, -entona la primera estrofa del himno nacional-, recita, dibuja, teje, juega con hilos y el trompo, salta, se disfraza; en fin, aprende y practica expresiones culturales, que vienen de generación en generación, aprendizaje que luego continúan en la escuela, el colegio, las aulas universitarias y finalmente en la carrera de la vida.  Manifestaciones que no sólo se limitan a ser las del propio entorno, sino también aquellas que se copian y se adoptan de lugares ajenos al entorno geográfico como el idioma, la moda, la idiosincrasia y modelos establecidos a través de los medios tecnológicos, que han traído una lucha constante entre una educación formal y una educación abierta  y libre a nuevas formas de vida, de costumbres en los jóvenes, dando lugar a un cambio en la identidad cultural del ser humano, hasta hace poco ancestral.

Hoy, más que nunca cuando se ha implantado la libertad en cuanto a actitudes y comportamiento, vale la pena advertir que son prácticas que exige el nuevos sistema educativo el respeto a la forma de peinarse, de vestirse y de expresarse con libertad, como lo expresa la Ley Orgánica de Educación Intercultural en el título I de los principios generales, Capítulo Único, Art. 2,  cuando se refiere a la igualdad de derechos.

No es cuestión de rechazar la influencia de una cultura con características diferentes, pero sí es necesario tener claro que “la cultura popular se fundamenta en la tradición que valora los aportes de quienes nos anteceden en el tiempo y mantiene buena parte de sus pautas de conducta” (Malo. C, 2012).

Fabiola Vicuña Proyecto Cultural “Serenata a Azogues”. Unidad Educativa “Luis Cordero” (2021). Escalinata Barrio Cinco Esquinas-Azogues. Foto: METS

Como ejemplo, sólo es apreciada la identidad cultural cuando el migrante regresa a su propio terruño, y siente que aquellas manifestaciones culturales que en ocasiones desvalorizaba el mismo, ahora son su razón de vivir.

De allí, la imperiosa relación entre estos dos términos educación y cultura, los dos promueven la transmisión de ideas, creencias, valores y actitudes, en el que se fundamenta el comportamiento humano.

La cultura se transmite, se construye en el transcurso del tiempo, toda sociedad tiene cultura y toda cultura es una práctica de la sociedad, su modo de vida colectiva; sus cambios, transformaciones y progreso son lentos y continuos, fruto de una formación.

No es distante ver a aquella educación, la de influencia española de hace siglos pasados, aquella que dejó huella en la identidad de las actuales prácticas sociales, religiosas y culturales, y en general en las diferentes formas de vida de los pueblos americanos, que positiva para unos y negativa para otros, pero en sí, dejó huella.

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