Un virus llamado educación: Una mirada propia

Por: Jessica Daniela Ache Pacheco
Estudiante Universitario, Cuenca (Ecuador)

Fue un momento duro para el país y el mundo. Ecuador, un país en subdesarrollo, no disponía de las herramientas necesarias para dar una respuesta inmediata ante tal emergencia mundial y eso nos mostró nuestra propia realidad y sobre todo en el campo educativo.

La educación cambió para siempre, muchas escuelas tuvieron que adaptarse a una modalidad virtual que contó con la involucración de padres y madres. Muchas familias se vieron en la necesidad de incrementar sus recursos tecnológicos, a pesar de los gastos ocasionados, pero convencidos en la seguridad de sus hijos y como una opción en su formación.

En ese caminar tuve la dicha de ayudar a mi sobrino Gael en sus clases virtuales. Aquí podemos ver un claro ejemplo de como la familia se ha visto involucrada, aunque no todo era felicidad, pues sentía que Gael no estaba adquiriendo los debidos conocimientos. Eso me hacía pensar en aquellos niños que no contaban con el apoyo de un miembro de su familia y los vacíos de conocimientos derivados. Cada día era un sentir diferente, cada clase se hacía más confusa y la única solución era reforzar uno mismo aquellos conocimientos convirtiéndose en un docente en casa.

Estudiantes y docentes se sumaron a esta modalidad de vídeo llamadas (Zoom, Teams o Meet), al manejo de plataformas virtuales (Moodle y Classroom), incluso se intensificó el WhatsApp. He podido escuchar el relato de algunos padres y todos coinciden en que la educación virtual generó mucha frustración, tanto en ellos como en sus hijos. En mi caso, como acompañante de mi sobrino, sentí esa misma sensación y me ponía en el lugar de cada persona que experimentaba esa situación.

Ha sido, desde lo personal, un reto educativo muy importante e interesante participar en un proyecto de aula que tenía como objeto central recoger las miradas de los padres en torno a la educación de sus hijos y evidenciar como el sistema educativo ecuatoriano no se encuentra apto todavía para que los niños estudien bajo esta modalidad emergente e improvisada.

Se nos vienen tiempos difíciles donde la educación virtual va a ser parte fundamental en la vida de nuestros hijos, ya sea de forma directa o indirecta, y los docentes también tendrán la misión de superarse e innovar ante el futuro que nos espera.

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