Huelga por los Derechos de los trabajadores

Por: Mateo Sebastián Silva Buestán
Estudiante universitario, Cuenca (Ecuador)

Nota aclaratoria

El material recopilado y presentado responde exclusivamente a un análisis subjetivo para este artículo. No se busca atacar, mucho menos dejar en mal a ningún medio de comunicación ni persona que colabore con estos. Entiéndase este escrito como una opinión más. Somos todos libres de expresarnos en un margen de total respeto y consideración.

Hace 12 años en la ciudad de Cuenca (Ecuador) tuvo lugar uno de los conflictos laborales más polémicos, duraderos y con un triste desenlace que la ciudadanía en general parece haber depositado en el olvido. Lo referido se puede describir como un ejemplo de lucha, firmeza, entrega e incluso sacrificio por el respeto de los derechos de los trabajadores y de los sindicatos. Una huelga que marcó un hito, pues desacomodó a los altos mandos de las depredadoras multinacionales. Un paro de los obreros que realmente demostró el significado de la expresión ¨La unión hace la fuerza¨, aunque después hayan sido derrotados.

Finalizaba julio del 2009 cuando los Directivos de la anterior ¨Compañía Ecuatoriana del Caucho ERCO S.A.¨, hoy llamada ¨Continental Tire Andina S.A¨, conocida popularmente como ¨La Llantera¨, fábrica de patente alemana, querían imponer un nuevo sistema de trabajo en sus obreros. Aquella normativa que apercibía a ensalada fiambre y trasnochada, llevaba por nombre SIM (Sistema Integrado de Manufactura), la cual, entre otras desventajas para el trabajador -obviamente-, pretendía robotizarlos, además de exigir mayor trabajo, rendimiento y producción a cambio de una rebaja salarial. Cabe recalcar que esta medida, absurda, irrazonable, incumplía e irrespetaba el contrato colectivo de los trabajadores, como así lo declararían después las autoridades competentes.  

En justa respuesta, el Comité de trabajadores se tomó La Llantera el 31 de julio de 2009. Dicha huelga, apoyada por toda la clase trabajadora, estuvo acompañada por un pliego de peticiones que pasó inadvertido ante los ojos de los accionistas y ejecutivos de esta empresa. A fin de intimidar a los ¨rebeldes¨, el entonces ERCO despidió a 29 cabecillas del Comité de trabajadores un 14 de agosto del año en cuestión. Según ellos, era un ajuste necesario a consecuencia de la huelga, también decían que la cobarde reducción de personal se basaba en criterios de calidad y evaluaciones de desempeño.  Este primer cese de actividades duraría hasta el 21 de agosto del mismo año, fecha en que las partes involucradas, finalmente, acordarían un plazo de 45 días de mediación para revisar los criterios del SIM. Ayudó en este acercamiento entre señores feudales y vasallos, el Ministerio de Relaciones Laborales. 

Durante la etapa de conversaciones de las partes, el ambiente que se vivía en el interior de la fábrica era de suma tensión e incertidumbre. Los empresarios usaron esta fase de negociación como una cortina de humo para volver a sus ollas de Egipto, cegados de poder y con el lema ¨Explotación Laboral¨ como bandera. Asimismo, a lo largo de esos 45 días, los patronos circularon panfletos en los que, descaradamente, daban a conocer a la sociedad los supuestos ingresos de los obreros, en realidad no eran tales cifras. Propaganda negra y prosaica que buscaba desacreditar la medida de hecho llevada por los trabajadores.

Andando más los tiempos, el 07 de octubre de 2009 se cumplía el plazo de conversaciones. El mismo día, el Comité ejecutivo de la empresa emitió un boletín en el cual se puso en manifiesto que todas las medidas que deseaban implementar, inicialmente, eran totalmente legítimas, acreditando aun el SIM. Adularon, además, que no iban a aceptar las peticiones sindicales, tachándolas de injustificables. Igualmente, incitaron a los trabajadores a ¨poner en balanza de juicio lo que se arriesga¨ , un claro mensaje a los obreros a quienes se advertía sobre buscar una cosa y hallar otra. Sin embargo, detrás de tanta alevosía se escondía el miedo, pues que tiene atadas las manos, suelta la lengua.

A la mañana siguiente, jueves 08 de octubre de 2009, se retomó la huelga sindical de los trabajadores de la afamada Llantera. En esta ocasión, ambas partes se encontraban con las espadas altas y desnudas. Por un lado, los ejecutivos amenazando con el cierre de la fábrica en Cuenca; por otro, los obreros que se declaraban en resistencia hasta las últimas consecuencias. Pasaban los días, semanas, meses, el conflicto no parecía llegar a su fin. En este punto, todos los acercamientos resultaban carentes de sentido, la mediación por parte del Estado era inútil. La ojeriza de bando contra bando, de a poco, excitaba los ánimos y la escasez se empezaba a sentir en los hogares. La medida de hecho fue reconocida como legal y lícita por parte de la Comisión de los Derechos de los Trabajadores y Seguridad Social de la Asamblea Nacional y pasó a un Tribunal. Una de las fábricas más grandes del país yacía repleta de carteles con consignas de izquierdas, cada día un medio de comunicación diferente cubría la huelga. Puertas adentro: cantos incesantes, campamentos improvisados, coros que invitaban a soñar. Como medida extrema de presión para agilizar la decisión del Tribunal de justicia, algunos valientes y comprometidos trabajadores se sometieron a una huelga de hambre, este hecho data de los últimos días del mes de noviembre. Los empresarios empezaron a sentirse derrotados y se les helaban las migajas entre la boca y las manos. En los primeros días del mes de diciembre, al fin, fue emitido el fallo a favor del Comité de trabajadores. 

Hasta aquí, la victoria pertenecía a la clase obrera, al pueblo; lastimosamente, la ventura, al parecer, está destinada para quienes no son dignos de merecerla. La situación, presuntamente, había regresado a la normalidad, pero la realidad era muy contraria. Después de la huelga, el Comité ejecutivo de Continental Tire Andina S.A. mostró su verdadero rostro, un semblante inhumano. Incrementaron el número de guardas en las garitas, no para protegerse del exterior, sino para registrar y rebuscar a los obreros tanto a la entrada como a la salida de sus turnos de trabajo. Parecía Guantánamo.4 Por si fuera poco, no bastaba con tratarlos como delincuentes, encima trajeron canes de cuya raza no merece la pena hacer una referencia, amaestrados y listos para arremeter contra los trabajadores.    

Así transcurrió diciembre y algunos días de enero de 2010. Apenas iniciado un nuevo año, los rumores sobre despidos masivos empezaron a infestar los pasillos y patios de la fábrica. Ciertos resultaron los toros, pues se despidieron a 45 miembros base, directivos y dirigentes del Comité de trabajadores. El trámite finalizó con la indemnización, incompleta hasta día de hoy, hacia los ¨insurrectos¨; no obstante, sus nombres empezaron a ser distribuidos entre la clase empresarial con el propósito que no consigan un nuevo trabajo. Un golpe bajo por parte de los grandes directivos empresariales, quienes adonde ponen la mano, no dejan cosa sana.

Citado suceso recuerda a un pasaje del ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha: el muchacho y el labrador. Dícese que Don Quijote apenas ¨ordenado¨ caballero acudió en auxilio de un joven que estaba siendo ferozmente maltratado por su amo. Al enfrentarse al cruel labrador, este accedió a pagar y dar un mejor trato al pobre mancebo. Cuando húbose marchado el Quijote, el infame y descortés labrador retornó a darle castigo a su siervo. La idea es evidente, aunque no se pretende desmerecer la labor del querido Quijote de la Mancha. En este tipo de metáfora el Gobierno sería el Quijote, el muchacho el Comité de trabajadores y el labrador… ya la deducción es bastante clara.

LA SECUELA

Los meses posteriores tenían un extraño parecido a una bomba de tiempo. Pasaron entre chequeos de reglamentos, apelaciones y ribetes de nuevas huelgas marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto. Hasta que en septiembre, prácticamente, disolvieron el Comité de Trabajadores, dado que se despidieron a más de un centenar de obreros. Las cláusulas y finiquitos de relaciones laborales, así como la deuda fueron las mismas que con los 45 anteriores. Se publicaba en julio de 2010 una nota de prensa de dudoso mensaje y ocultos intereses, una editorial que es el reflejo de las artimañas de quienes siempre resultan vencedores.   

Las revueltas, las huelgas, los paros, las protestas son sinónimos de que el pueblo está cansado del abuso y del totalitarismo.

¡Que se vayan ellos! ¡Que se vayan ellos! ¡Que se vayan ellos!

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