Discurso de graduación

Por: Iván Petroff Rojas, PhD
Universidad de Cuenca (Ecuador)

Estimados padres de familia, debo comenzar esta breve intervención que no cumple con un objetivo de formalidad sino de pertinente reflexión sobre esta etapa que nos ha tocado vivir con nuestros hijos, diciéndoles, entonces que hemos llegado a una de las orillas o estaciones del itinerario de nuestras propias vidas como progenitores, pero también a uno de los puertos de realización en la travesía de estos jóvenes que hoy, luego de sus esfuerzos, problemas y momentos felices terminan su etapa como bachilleres

La graduación es al estudiante lo que la cima es al andinista; una inyección de adrenalina, un sueño hecho realidad que, a menudo, parece inalcanzable antes de zambullirse en él. Analogías y metáforas aparte, es indudable que el día de la graduación supone un hito en la vida de todo estudiante. Naturalmente, se vive de una u otra forma dependiendo de las expectativas individuales, sin embargo, el sentimiento de satisfacción está presente siempre.

En este punto es indispensable hacer un alto en el camino que nosotros mismos nos proponemos y que como diría Machado, caminante no hay camino, al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ha de ver la senda que nunca volveremos a trajinar, solo estelas en la mar. Claro, son los valores, los ejemplos y las orientaciones que en este momento quizás nos permitan ver el horizonte lleno de bruma y ventisca. Hay que tener el afán y el empeño del viajero o también del guerrero que en el descanso prepara la próxima batalla, revisa el mapa del teatro de operaciones y resuelve la mejor estrategia para avanzar y ganar limpiamente la guerra. Entonces a  lo mejor de poco sirvan los consejos o las recomendaciones o las máximas de la filosofía si no tenemos ya definido nuestro proyecto de vida.

Es hora del ritual y del descanso merecidos, pero se viene la etapa del enfrentamiento con la vida. El juego y la simulación en el estudio, en la preparación y formación termina de alguna manera y aunque sigamos practicando la lúdica y la creatividad durante toda la vida. El rol de ciudadanos y de actores identificados con la sociedad y a la cultura de donde hemos emergido, exige de todos nosotros responsabilidades éticas y de compromiso con la colectividad que ha dado su aporte para nuestra educación Y como sujetos sociales tenemos que responder asertivamente para ser profesionales que más allá de un sueldo sepan resolver con pertinencia un problema o un dolor humano. La felicidad no está en la acumulación de bienes y capitales, la felicidad es cumplir como seres humanos y como individuos que nos realizaremos en nuestro trabajo a profesión, cualquiera que esta sea, pues toda actividad hecha con pasión y sobre todo con el amor al prójimo es fundamental.

Tenemos el gran desafío, frente a lo que hemos vivido, sobre todo en esta época de pandemia y vulnerabilidad humana y social, muchos políticos y personas sin sensibilidad social han delinquido, han cometido terribles actos de corrupción, sin importarles la muerte, la depresión, la falta de empleo y de oportunidades para los sectores más desfavorecidos social y económicamente. El desafío de nunca más fomentar estas prácticas que a veces las vemos como normales en cierto contexto sociopolítico, es nuestro. Una nueva generación que está representada por ustedes y que debe propiciar el cambio y el encuentro, el amor y la fraternidad, la compartencia y la solidaridad, frente al egoísmo, la corrupción y la competencia desleal, es posible

Volvamos nuestros esfuerzos para recuperar el buen ambiente familiar, desterremos para siempre la violencia en la convivencia con nuestros hermanos. El núcleo de la sociedad está muy afectado, tenemos que trabajar y mucho por restablecer la paz social, pero sobre todo la paz y la armonía dentro de nosotros mismos. Paulo Freire ya lo decía: La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo.

Asimismo, debemos tomar en cuenta que vivimos épocas de incertidumbre e  inseguridad, por lo que es imprescindible una preparación en este sentido. Nada es permanente, la velocidad del conocimiento es una realidad que la comprobamos todos los días. Es necesario tener una actitud de constante actualización y de asumir retos que a lo mejor tenemos que enfrentarlos a diario, con cautela, pero con firmeza. Es importante un carácter flexible, no rígido, para la gestión y la toma de decisiones, pues dicen los expertos que el hierro flexible se utiliza para las estructuras antisísmicas, porque no se quiebra como en el caso del hierro rígido.

Queridos amigos, queridos padres de familia y sobre todo ustedes neobachilleres, piensen que sus actos deben estar guiados por la seguridad y la confianza en uno mismo, que son claves a la hora de seguir adelante, pues, sin estos ingredientes, el futuro nunca es claro, aunque siempre sepamos que el pasado es historia, el presente es la vida misma y el futuro es para lo que se proyecta

Algún refrán dice, aunque no sea muy amigo de estas sentencias: Vive como si fueses a morir mañana. Aprende como si fueses a vivir para siempre. Pues no olviden que todo aprendizaje debe regocijarnos, es una oportunidad para fortalecer nuestro conocimiento sobre las ciencias de la vida. Solo el que conoce es libre, el que ignora siempre dependerá de los demás. Avancemos siempre, estimados jóvenes, aunque esto signifique entran a  terrenos baldíos o desconocidos, pues detrás del abismo, siempre está la llanura firme y la recompensa.

Piensen siempre que solo el éxito no es el mejor abono. Es el fracaso y la derrota la mejor pedagogía para la vida. Solo el que fracasa a veces aprende dos veces. No tengamos miedo al error, pues el que está dedicado a construir, siempre cometerá errores, el que nunca hace nada, nunca cometerá error alguno. Así es la vida, pero son ustedes, queridos jóvenes los que tienen que cabalgar, forjando y fortaleciendo sus propios desafíos y sus formas de existir en este mundo lleno de alfileres, trampas y zancadillas, por eso escojan bien a sus amigos, pues son los amigos de la adolescencia, los que, casi siempre, perduran toda la vida y los que tengan que ir por otros rumbos, simplemente déjenlos ir. Sin embargo también es cierto que Tus padres y tus maestros son tus fieles y desinteresados amigos; aprovéchalos que no podrán acompañarte toda la vida.

Gracias por estos momentos de alegría y regocijo. Una vez más, estamos frente a una gran oportunidad para reafirmar nuestros votos de compromiso y de trabajo para forjar una sociedad más justa, equitativa y donde el falso orgullo, la gula y la avaricia sean desterrados para siempre en un nuevo modelo del orden social.

Señoras y señores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *